Estados Unidos autorizó por primera vez en seis décadas una inversión en un negocio privado en Cuba, emprendida por John Kavulich, quien contó hoy a Efe que lleva casi un año en contacto con “funcionarios de la Administración de Joe Biden”, congresistas y senadores que supuestamente han ayudado a llevar a buen término esta operación.

Kavulich, presidente del Consejo Económico y Comercial Estados Unidos-Cuba, no da muchos detalles sobre la inversión “de hasta 25.000 dólares”, ni tampoco da el nombre del negocio cubano, pues prefiere esperar a que Cuba dé el visto bueno.

Solo adelantó que ese negocio no está relacionado con el Gobierno de Miguel Díaz-Canel, que tiene más de 5 años en el sector servicios y que presenta un crecimiento continuo.

El empresario no quiere dar nombres de quiénes han sido sus interlocutores en la administración Biden: “(Fueron) funcionarios de la administración de Biden-Harris, incluidos el Departamento de Estado, el Departamento del Tesoro, el Departamento de Comercio, el Departamento de Defensa, el Departamento de Justicia en todos los ámbitos, así como con las dos cámaras del Congreso”, cuenta Kavulich.

Hasta ahora, el embargo de Estados Unidos a Cuba, vigente desde 1960, impedía este tipo de inversiones y, según Kavulich, es la primera vez que se aprueba este tipo de licencias desde que entró en vigor el boicot.

Ningún funcionario de la Administración Biden se ha pronunciado hasta ahora sobre esta cuestión ni sobre el eventual levantamiento del embargo para las inversiones en Cuba.

El inversor presentó la petición de licencia a la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) el 10 de junio de 2021 y este organismo le dio la luz verde el 10 de mayo de 2022.

Kavulich señala que sus gestiones con la Casa Blanca y el Congreso datan de mucho antes del Gobierno de Biden, tiempo en el que lleva averiguando si sus esfuerzos inversores pueden tener éxito.

Tras presentar formalmente su petición en junio pasado, el empresario se sentía optimista, pero conforme pasaban los meses fue perdiendo la esperanza.

“Me dieron declaraciones contradictorias y comunicaciones en los pasados dos meses que rompieron con todo mi optimismo”, recordó, y recalcó que la noticia final de la aprobación de la inversión lo tomó completamente por sorpresa.

Para que Kavulich pueda invertir en esta compañía -que descubrió gracias a un grupo de Facebook- aún necesita el visto bueno de Cuba, pero el empresario dice estar “90 % seguro” de que lo conseguirá.

“Mi 90 % de certeza no es porque el Gobierno cubano esté entusiasmado, sino por lo necesario que es”, recalcó, y explicó que esta necesidad se ha vuelto más evidente con el gran golpe que recibió la economía de la isla con la pandemia.

Asimismo, Kavulich anota que su objetivo en esta inversión no tiene el fin de buscar “un dólar rápido”, sino facilitar el camino a los próximos inversores.

“Mi papel como presidente del consejo y el trabajo que el consejo hace desde 1994 es que si hay un problema, tratamos de resolverlo y luego les dejamos saber a todos qué fue lo que hicimos. Y eso es precisamente lo que estamos haciendo aquí”, apostilla.

Para Kavulich, el hecho de que se permita una inversión por parte de un empresario estadounidense en la isla puede representar un gran “potencial” para el sector privado de Cuba.

Ayer, Biden dio otro paso más en la apertura hacia Cuba al anunciar un relajamiento de las limitaciones a las remesas y de los vuelos, entre otras cosas, revirtiendo parte de la última ronda de sanciones aplicadas por el anterior presidente de EE.UU., Donald Trump.

“Es difícil no ver una conexión -entre ambas cosas-. Solicitamos la licencia el 10 de junio de 2021. Emitieron la licencia el 10 de mayo de 2022, y seis días después, anunciaron todos estos otros cambios. Si uno más uno es igual a dos, en este caso no cabe duda de que no es una coincidencia”, concluyó.