Un grupo de 630 activistas, académicos, artistas y ciudadanos cubanos escribió una carta abierta (con fecha 17 de julio) a la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, invitándola a visitar el país y denunciar abusos cometidos por el gobierno.

Entre los firmantes se encuentran representantes de plataformas civiles opositoras al Gobierno cubano, como Iliana Hernández Cardosa o Manuel Cuesta Morúa.

Bachelet visitó a Fidel Castro en 2009, cuando aún era presidenta de Chile, y criticó el bloqueo estadounidense a Cuba, lo que causó polémica entonces, ya que, por su historia personal, algunos la acusaron de ser cómplice del oficialismo.

Su visita reciente a Venezuela y su informe sobre las violaciones a los derechos humanos por parte del Gobierno de Nicolás Maduro también le valieron críticas, esta vez, de los chavistas y de quienes piensan que es cómplice de la política de EEUU.

En el informe presentado por la oficina de ACNUDH, Bachelet instó al Gobierno del presidente Nicolás Maduro a acabar con “las graves vulneraciones de derechos” en su país. Entre otras cosas, documentó más de 6.800 ejecuciones extrajudiciales y la erosión del Estado de derecho en Venezuela.

Ahora, quienes firman la solicitada cubana invitan a la alta comisionada de DD. HH. de Naciones Unidas a que “tome contacto con todos los sectores de la sociedad, en especial con los más vulnerables”, y denuncian “la sistemática violación del Artículo 52 de la Constitución cubana, que respalda y garantiza la libertad de movimiento de los cubanos”, asegurando que a muchos de ellos se les niega la entrada o salida del país, son obligados a regresar a sus provincias de origen o detenidos al viajar por la isla.

“Hay una diferencia fundamental entre la situación de Cuba y la de Venezuela. Cuba se ha esforzado en garantizar a su población el derecho a la educación y a la salud, eso la diferencia de Venezuela, donde la población está padeciendo la escasez de alimentos y la falta de acceso al sistema sanitario”, dijo a DW Esteban Cuya, miembro del Centro de Derechos Humanos, de Núremberg, que forma parte de la Coalición contra la Impunidad.

También es distinta de la que se vive en Nicaragua, donde “se están violando los derechos humanos de manera flagrante y abierta”, señaló el experto.

YAMIL LAGE / AFP
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Denuncias de restricciones a libertades básicas en Cuba

Pero, si bien a juicio de Cuya el panorama en cuanto derechos humanos en Cuba no puede compararse con el de Venezuela o con el de Nicaragua, la gente padece en la isla serias limitaciones al ejercicio de sus libertades básicas, y quienes firman la carta a Bachelet las denuncian.

Entre ellas, a la libertad de movimiento. Y también hay graves restricciones a la libertad de expresión y de reunión. Por ejemplo, la Ley 88 del Código Penal cubano, conocida como la Ley Mordaza, castiga a quienes, al ejercer el periodismo, cobren dinero de países extranjeros o apoyen la Ley Helms-Burton, la resolución que endureció el embargo estadounidense contra la isla.

Asimismo, la ley cubana pena con hasta tres años de prisión la calumnia, difamación, “o cualquier otra forma de expresión despreciativa u ofensiva” contra funcionarios públicos.

Esta carta de denuncia de los intelectuales, artistas y ciudadanos cubanos es, en opinión de Cuya, “algo totalmente racional”. De hecho, además de haber recorrido el país y haber tenido contacto con la población cubana, Cuya se reunió con el viceministro de Asuntos Exteriores y representantes del Ministerio de Justicia, en pleno Período Especial, en 1996. “La situación no ha cambiado mucho desde entonces. La mayor queja de la población en esa época también era que la política migratoria era demasiado restrictiva”, afirma el especialista en Derechos Humanos.

A pesar de que los responsables de entonces se comprometieron a estudiar alternativas que flexibilizaran esas medidas, eso aún no se ha puesto en marcha. Otra de las quejas de los ciudadanos es que las sanciones contra ciertos delitos en Cuba siguen siendo desproporcionadas. “Por ejemplo, si alguien escribe sobre una pared ‘Queremos elecciones libres’, eso se sigue castigando con hasta 6 años de cárcel”, asegura Esteban Cuya. A pesar esa pena draconiana, las autoridades cubanas no han aceptado aún modificarla. Y la lista de las limitaciones a los derechos civiles sigue.

YAMIL LAGE / AFP
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Visita de Bachelet podría impulsar mayor toma de conciencia

Una visita de Bachelet a Cuba no tendría mayor impacto en la política cubana, afirma Cuya: “Ya muchos organismos internacionales y políticos europeos, especialmente alemanes, han viajado a Cuba y se han esforzado por proponer cambios a las autoridades, pero eso siempre ha sido infructuoso”.

El motivo, estima, es que “mientras exista el bloqueo de EE. UU. a Cuba, se le está dando al Gobierno cubano un argumento para dejar de cumplir con los compromisos internacionales en el campo de los derechos humanos”. Al respecto, agrega que “aunque se elaboren informes críticos sobre la situación que padece la población cubana al negársele el acceso a los derechos humanos, mientras no termine el bloqueo, no habrá voluntad por parte del Gobierno de Cuba de cambiar algo. Eso es lo que ha quedado demostrado en los últimos 30 años”, subraya.

Después del inicio de la normalización de las relaciones entre Cuba y EE. UU., el “deshielo”, durante el gobierno de Barack Obama, en diciembre de 2014, el Gobierno de Donald Trump ofreció, en mayo de 2019, un nuevo deshielo a Cuba si esta retiraba sus tropas, supuestamente desplegadas en Venezuela. Al mismo tiempo, el presidente estadounidense aumentó en junio de 2017 las restricciones de los estadounidenses para viajar a la isla.

Su política hacia Cuba no está caracterizada por la voluntad de apertura. ¿Podría haber novedades al respecto? “La política de EE. UU. bajo el gobierno de Donald Trump es realmente impredecible”, opina Cuya, “no se puede prever cómo se desarrollará ahora la política estadounidense hacia Cuba”.

Según el experto, lo importante es promover un diálogo con las autoridades cubanas para poder impulsar una transición democrática. El solo hecho de que Michelle Bachelet visite Cuba no traería tal vez cambios concretos, pero sí podría promover en la comunidad internacional una revisión crítica y una toma de conciencia de la situación cubana debido al embargo de EE. UU. “El bloqueo económico por parte de EE. UU. también implica graves violaciones a los derechos humanos de la población cubana. Una gran parte de ella no tiene acceso a medicinas, a documentos, a alimentos, a los recursos necesarios para vivir con dignidad”, concluye Esteban Cuya.

YAMIL LAGE / AFP
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