Es muy probable que el próximo frente estratégicamente importante de la guerra en Sudán sea la ciudad de El Obeid, en Kordofán del Norte. Esta semana, el Consejo de Seguridad de la ONU, varios países europeos y Estados Unidos han alertado sobre “el riesgo inminente de atrocidades masivas”, a medida que se despliega un número cada vez mayor de efectivos de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), de carácter paramilitar, en los alrededores de la ciudad.
La hipótesis general es que las FAR están preparando una ofensiva terrestre para intentar recuperar la ciudad, bajo control de las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS) desde febrero de 2025.
FAR toma ciudad clave en Sudán
La guerra en Sudán se desencadenó en abril de 2023 por la disputa entre dos generales rivales: Abdel Fattah Burhan, (FAS) y Mohamed Hamdan Dagalo, (FAR).
Sudán, un país rico en petróleo, oro y con vastas tierras agrícolas, se ha convertido durante el conflicto en el escenario de la mayor crisis humanitaria y de desplazamientos del mundo. Según la ONU, más de 14 millones de personas han tenido que trasladarse dentro de Sudán y en los países vecinos. El número estimado de víctimas mortales oscila entre 40.000 y 250.000 personas, ya que sigue siendo difícil obtener cifras fiables debido a que los combates continúan.
La ciudad de El Obeid, con una población de unas 500.000 personas, está ubicada entre el centro de Sudán, Jartum y la región occidental de Darfur. Es una vía de acceso clave para los movimientos de tropas y los suministros militares o humanitarios. Además, alberga una gran base militar de las Fuerzas Armadas de Sudán (FAS) y un aeródromo militar.
“El Obeid ha sido un importante centro logístico para las líneas de suministro a lo largo de toda su historia”, explica a DW Hager Ali, investigadora del centro de estudios alemán GIGA Instituto Alemán de Estudios Globales y Regionales.
“Si las FAR lograran recuperar El Obeid, no solo se beneficiarían de su infraestructura urbana y del lucrativo comercio de goma arábiga, sino que también podrían utilizar la ciudad como base operativa estratégica para lanzar drones”, prosigue la experta.
A lo largo de la guerra, los drones se han convertido en un arma clave para ambas facciones. Según la agencia de derechos humanos de la ONU, más de 1.000 civiles murieron en ataques con drones entre enero y mayo de 2026.
Un portavoz del secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió en un comunicado a principios de junio de 2026 que “no debemos permitir que los horrores de El Fasher se repitan en El Obeid”.
La ciudad de El Fasher, en Darfur, se ha convertido en sinónimo de atrocidades masivas después de que las tropas de las FAR la sitiaran durante 18 meses, antes de que los combatientes mataran a unas 6.000 personas en tres días el pasado mes de octubre, en lo que la ONU y los observadores de derechos humanos calificaron como un hecho con “las características propias de un genocidio”.
“Tenemos motivos de sobra para temer que las FAR continúen con sus atrocidades masivas si se les permite tomar El-Obeid”, dice a DW Kenneth Roth, exdirector ejecutivo de Human Rights Watch. “Las FAR han demostrado un desprecio absoluto por la vida de los civiles. […] De hecho, matar deliberadamente a un gran número de civiles parece ser su objetivo principal”, subraya.