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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó un video que reavivó el debate en torno a la Doctrina Monroe, base de la estrategia estadounidense en el hemisferio occidental. Destacó la iniciativa del "Escudo de las Américas", liderada por Trump, que busca cooperación regional en seguridad. Chile aparece considerado en este marco, generando interrogantes. Expertos como Paz Zárate cuestionan la intención imperialista de EE.UU. La historia de la doctrina desde 1823 hasta la actualidad se presenta como una afirmación del dominio estadounidense en la región. La estrategia se despliega con el Escudo de las Américas y el Grupo de Trabajo Conjunto, sumando a Chile en esta coalición contra el narcotráfico.

Un video oficial del Departamento de Estado presenta la Doctrina Monroe como el origen de la estrategia hemisférica impulsada por Donald Trump. La narración reivindica el liderazgo de Estados Unidos sobre América Latina y coincide con el despliegue del Escudo de las Américas, iniciativa que incorpora a Chile dentro de una nueva arquitectura regional de seguridad. El entonces presidente electo José Antonio Kast participó en marzo en la primera reunión de alto nivel realizada en Miami pero no han abierto el debate internamente en el país.

La publicación de un video oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos volvió a instalar en el centro del debate uno de los conceptos más controvertidos de la política exterior estadounidense: la Doctrina Monroe.

La pieza audiovisual no se limita a repasar un episodio histórico. Construye una línea argumental que presenta la doctrina proclamada el 2 de diciembre de 1823 como el fundamento de la estrategia que Washington busca proyectar actualmente sobre el hemisferio occidental.

El relato adquiere especial relevancia porque coincide con el impulso que la administración de Donald Trump ha dado al denominado Escudo de las Américas, iniciativa presentada por autoridades estadounidenses como una nueva arquitectura de cooperación en materia de seguridad para el continente.

En ese contexto, uno de los aspectos que más interrogantes ha generado es que Chile aparece considerado dentro de esa futura arquitectura regional, pese a que hasta ahora el Estado chileno no ha informado públicamente una decisión sobre su eventual incorporación ni el Gobierno de José Antonio Kast ha explicado los alcances políticos que tendría esa participación ante el Congreso o la opinión pública.

La publicación también reabrió cuestionamientos luego que la internacionalista Paz Zárate advirtiera en su cuenta de X que el mensaje estadounidense busca instalar una lógica mucho más amplia que la mera cooperación militar.

“Propaganda trumpista pretende justificar que todo el continente americano —no sólo Venezuela— acepte el protectorado de un EE.UU. imperial. Chile proclamó su independencia en 1818. Y más allá de toda diferencia interna, los chilenos nunca consentiremos en someternos a nadie”, escribió.

De una advertencia a Europa a un liderazgo hemisférico

El video comienza describiendo el escenario de 1823, cuando el imperio español perdía rápidamente sus colonias en América y las potencias europeas evaluaban la posibilidad de recuperarlas.

Según el relato, Estados Unidos observaba con preocupación un eventual regreso europeo al continente, mientras buscaba consolidar un nuevo orden regional.

La narración sostiene que James Monroe, impulsado por su secretario de Estado John Quincy Adams, decidió actuar sin una declaración conjunta con Gran Bretaña y proclamó que los continentes americanos no volverían a ser objeto de colonización por parte de potencias europeas.

A partir de allí, el material describe cómo esa declaración fue evolucionando durante más de dos siglos.

Primero fue presentada como un mecanismo defensivo destinado exclusivamente a impedir nuevas intervenciones europeas. Posteriormente, el video afirma que la doctrina fue reinterpretada para transformarse en una declaración de predominio estadounidense sobre el hemisferio occidental.

Como hitos de esa evolución se mencionan la disputa con Gran Bretaña en 1895, la guerra contra España de 1898, el Corolario Roosevelt, la independencia de Panamá y la construcción del Canal de Panamá, la Crisis de los Misiles en Cuba durante la Guerra Fría y, posteriormente, las políticas de Ronald Reagan frente a Nicaragua.

La narración concluye que la doctrina ha servido como uno de los pilares permanentes de la política exterior estadounidense, independientemente del signo político de cada administración.

Trump y la proyección hacia América Latina

El tramo final del video traslada esa línea histórica hacia la administración de Donald Trump.

La narración sostiene que la doctrina encontró en Trump a su “más reciente defensor” y menciona la denominada Operación Absolute Resolve, presentada en el video como una acción mediante la cual Estados Unidos habría capturado al dictador venezolano Nicolás Maduro para enfrentar cargos por narcoterrorismo en territorio estadounidense.

Posteriormente, el material atribuye al mandatario una declaración según la cual, bajo la nueva estrategia de seguridad nacional, “el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”.

El cierre del video plantea que lo que comenzó como una advertencia a las potencias europeas terminó convirtiéndose en un marco permanente para el predominio regional estadounidense.

El Escudo de las Américas

La estrategia impulsada por Washington comenzó a desplegar una nueva etapa este martes con el inicio, en Ciudad de Panamá, de la reunión de la Coalición contra los Carteles de las Américas, también conocida como Escudo de las Américas, instancia que reúne a cerca de una veintena de países, entre ellos Chile, para coordinar acciones contra el narcotráfico y el crimen organizado. Este miércoles participará el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, según informó la Embajada estadounidense.

La coalición fue presentada oficialmente por Donald Trump en marzo pasado. La semana pasada, además, el Comando Sur anunció la creación del Grupo de Trabajo Conjunto del Hemisferio Occidental, integrado por los 18 países participantes. Su comandante, el general Francis Donovan, señaló que esta nueva fuerza será “el brazo ejecutor” del Comando Sur para enfrentar las amenazas en el hemisferio.

Durante la apertura del encuentro, el ministro panameño de Seguridad Pública, Frank Ábrego, sostuvo que las organizaciones criminales combinan narcotráfico, lavado de activos, trata de personas y tráfico de armas, utilizan tecnologías avanzadas y reclutan menores de edad, por lo que defendió una respuesta coordinada entre los países de la región.

La reunión se desarrolla en paralelo al ejercicio militar Panamax 2026, que reúne a cerca de 1.700 efectivos de 19 países, incluido Chile. Su realización coincide, además, con la difusión del video oficial del Departamento de Estado que reivindica la Doctrina Monroe como base histórica de la estrategia hemisférica que actualmente impulsa Estados Unidos.

Un debate que no ha estado presente en Chile

Hasta ahora, la eventual incorporación de Chile a esa estrategia hemisférica no ha sido objeto de un debate público de fondo. Si bien en Radio Bio Bio se ha hablado del tema, no ha formado parte de un debate país.

Tampoco ha existido una discusión política respecto de las implicancias que podría tener una arquitectura regional concebida desde Washington bajo una narrativa que reivindica expresamente la Doctrina Monroe como fundamento histórico.

En paralelo, distintas fuentes conocedoras de la política exterior han manifestado reparos respecto de la conveniencia de la participación del ministro de Defensa, Fernando Barros, en la próxima reunión vinculada al Escudo de las Américas, advirtiendo que ese tipo de instancias requiere una evaluación diplomática especialmente cuidadosa por las señales estratégicas que podría implicar para Chile.

Hasta ahora, el Gobierno de José Antonio Kast no ha instalado públicamente este debate ni ha explicitado cuál será la posición oficial del país frente a los alcances políticos de la iniciativa promovida por Estados Unidos.

Pero sí debemos señalar que el discurso sobre el combate al crimen organizado, sumado a instruir que Chile se retire del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) donde estuvo durante 55 años, desde su ingreso en 1971, son decisiones que podrían ser una señal al debate que viene.

Traducción íntegra realizada por BioBioChile del video difundido por el Departamento de Estado

A continuación reproducimos la traducción completa del contenido del video difundido oficialmente por el Departamento de Estado de Estados Unidos:

“Es 1823 y el mapa de América está siendo redibujado. España ha pasado siglos construyendo un imperio en el Nuevo Mundo que se extiende desde la Patagonia hasta California. Pero su dominio comenzaba a desmoronarse rápidamente. Una tras otra, las colonias españolas declaran su independencia.

Mientras tanto, en Europa, las antiguas potencias imperiales no están dispuestas a aceptarlo. Se preguntan: ¿qué impediría que recuperáramos todos esos territorios?

Estados Unidos apenas llevaba unas décadas como nación independiente tras la Revolución Americana. Luego había vuelto a enfrentarse a Gran Bretaña en la Guerra de 1812. Washington observaba con preocupación cualquier intento de las potencias europeas por intervenir nuevamente en el continente americano.

Al mismo tiempo, veía una oportunidad para establecer un nuevo orden.

Gran Bretaña, interesada en proteger su comercio con las nuevas naciones independientes, propuso una declaración conjunta con Estados Unidos para disuadir cualquier intervención europea.

Pero el secretario de Estado, John Quincy Adams, desconfiaba de las verdaderas intenciones británicas. Convenció al presidente James Monroe de actuar de manera independiente.

Monroe presentó entonces ante el Congreso una de las declaraciones diplomáticas más audaces de la historia de Estados Unidos:

“Los continentes americanos, por la condición libre e independiente que han asumido y mantienen, no deberán ser considerados en adelante como objeto de futura colonización por parte de ninguna potencia europea”.

Estados Unidos, aún una joven nación de frontera, comenzaba a posicionarse como la principal potencia del Nuevo Mundo y sentaba las bases de siglos de política exterior en el hemisferio occidental.

Aunque en sus primeros años dependía del poder disuasivo de la Marina británica para hacer cumplir esa declaración, la Doctrina Monroe transformó el papel de Estados Unidos en el orden internacional.

Durante décadas, la doctrina funcionó como un escudo defensivo mientras el país expandía sus fronteras hacia el oeste.

Fue invocada cuando Francia instaló un emperador en México, contribuyendo finalmente a la retirada francesa. También marcó el debate sobre intentos de anexión, como el de la República Dominicana.

Sin embargo, esos eran usos defensivos: impedir la intervención europea, no afirmar el control estadounidense sobre los asuntos del hemisferio.

Eso cambió en 1895.

Ese año, el secretario de Estado Richard Olney invocó la doctrina declarando que Estados Unidos ejercía, en la práctica, una suerte de soberanía sobre el hemisferio occidental y exigió que Gran Bretaña sometiera una disputa a arbitraje estadounidense.

Había redefinido la doctrina.

Ya no era solo una advertencia.

Ahora era una afirmación de primacía regional.

Tres años más tarde estalló la guerra contra España y, cuando el conflicto terminó, el hemisferio había cambiado.

Estados Unidos expulsó a España de Cuba, tomó el control de Puerto Rico y emergió como una auténtica potencia imperial con dominio sobre el Caribe.

Solo cuatro años después, esa posición volvió a ser puesta a prueba.

Buques de guerra alemanes y británicos navegaron hacia Venezuela y bloquearon sus puertos debido a deudas impagas.

El presidente Theodore Roosevelt intervino y proclamó que, si una nación latinoamericana caía en el caos o la inestabilidad, Estados Unidos actuaría para restablecer el orden.

La doctrina había comenzado como un escudo.

Roosevelt acababa de convertirla en un mandato de intervención.

Una nueva oportunidad para consolidar el liderazgo estadounidense en el hemisferio llegó en 1903, cuando Panamá se independizó de Colombia.
Tanto Europa como Estados Unidos llevaban años buscando construir un canal en Centroamérica que permitiera conectar los océanos Atlántico y Pacífico.

Tras el fracaso del intento francés, Washington vio una oportunidad en el nuevo escenario político.

Estados Unidos respaldó la independencia panameña y obtuvo el derecho a construir, operar y defender el Canal de Panamá.

Con el tiempo, esa vía marítima se convertiría en la arteria comercial más importante del hemisferio, un activo estratégico durante las dos guerras mundiales y un símbolo del liderazgo estadounidense en la región.

Cuando en 1962 se descubrieron misiles soviéticos en Cuba, el presidente John F. Kennedy no necesitó crear un nuevo marco doctrinario.
Simplemente recurrió a la Doctrina Monroe.

Los misiles debían ser retirados.

Tras trece días del enfrentamiento más peligroso de la historia de la humanidad, la Unión Soviética aceptó retirar sus misiles de Cuba.

Años después, Ronald Reagan aplicó la misma lógica para justificar su oposición al régimen sandinista respaldado por la Unión Soviética en Nicaragua y a otros movimientos marxistas, argumentando que las amenazas ideológicas requerían la misma respuesta que las amenazas militares.

Avanzando hasta la era contemporánea, la doctrina encontró a su más reciente defensor en el presidente Donald Trump.

Mediante la denominada Operación Absolute Resolve, Estados Unidos capturó al dictador venezolano Nicolás Maduro y lo trasladó a territorio estadounidense para enfrentar cargos por narcoterrorismo.

Según la narración, esta operación envió una señal contundente a todo el hemisferio, reforzada por una declaración atribuida a Trump:
“Bajo nuestra nueva estrategia de seguridad nacional, el dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca volverá a ser cuestionado”.

A lo largo de más de dos siglos, la declaración de Monroe ha moldeado la política exterior de Estados Unidos bajo gobiernos de distintos signos políticos y en contextos geopolíticos completamente diferentes.

Lo que comenzó como una advertencia dirigida a las potencias europeas evolucionó hasta convertirse en un marco para el predominio regional, que continúa siendo uno de los pilares de la estrategia estadounidense en el hemisferio occidental”.

El audio es la voz y descripción del embajador de Estados Unidos en Panamá, Kevin Marino Cabrera.