Diana Spencer tenía sólo 19 años cuando se casó con el futuro rey de Inglaterra, el príncipe Carlos. La pareja había tenido sólo 12 citas y existía una diferencia de 13 años entre ellos cuando él le propuso matrimonio en 1981.

Cinco meses después se casaron en una ceremonia que captó la atención mundial y que fue seguida atentamente por millones de personas en todo el mundo. Pero mientras los curiosos veían el desenlace de un cuento de hadas, la realidad era mucho más cruda de lo que podían imaginar.

Infidelidad, bulimia, celos e intentos de suicidio eran sólo algunos de los problemas que escondía la pareja y que los llevó a tener la intención (por separado) de querer romper su compromiso, algo que por supuesto no pudieron hacer.

Las cosas empeoraron con el tiempo, y pese a la llegada de sus hijos, los príncipes William y Harry, la relación estaba demasiado dañada para arreglarse. Y la presencia de Camilla Parker Bowles, la amante de Carlos, se volvió insostenible para Diana.

USA Today
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En 1992 finalmente aceptaron que no había nada más que pudieran hacer y decidieron separarse, pese al escándalo mundial que eso provocaría. La Reina autorizó la ruptura del matrimonio y el príncipe Felipe intentó actuar como mediador.

Sin embargo, ambos tenían una furia contenida el uno contra el otro. Carlos se vengó quitándole todos los títulos a Diana, incluyendo el de “Su Alteza Real”, el cual ella quería mantener pues de lo contrario tendría que hacer una reverencia no sólo ante la Reina, sino que también ante su exesposo e hijos.

Pese a que Isabel II había permitido que la princesa mantuviera aquella distinción, Carlos se empeñó en negárselo, y en su inocencia el príncipe William (que en ese momento tenía 10 años) le prometió a su madre que cuando él fuera Rey, le reinstauraría aquel título.

HBO
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La revancha de Diana vino años después. En 1995 concedió una sincera, cruda y polémica entrevista al periodista de BBC Martin Bashir.

En dicha conversación, la primera en solitario desde su matrimonio, la princesa habló de todo lo vivido en los últimos 15 años, incluyendo la infidelidad de su esposo, su intento de suicidio, los celos de Carlos por la atención mediática que ella recibía, su bulimia y muchas otras cosas.

La entrevista se mantuvo en completo secreto y ni el palacio de Buckingham ni los ejecutivos más altos de la cadena tuvieron acceso a ella.

En la conversación Diana vistió un traje negro y blusa blanca, y se le vio serena en todo momento mientras hablaba, lo que generó una gran discusión entre quienes creían sus palabras y quienes apoyaban a Carlos.

El programa, que duró cerca de una hora, fue visto por más de 21 millones de personas. Menos de un mes después que saliera al aire, la Reina escribió a la pareja aconsejándoles que se divorciaran definitivamente.

Estas son algunas de las mayores revelaciones:

1. Al príncipe Carlos le molestaba la atención mediática que ella recibía

Apenas se reveló que Carlos estaba interesado en Diana, la prensa y los paparazzi no la dejaron ni a sol ni sombra. Los fotógrafos la siguieron a todas partes y ella aprendió a lidiar con ellos gracias a su personalidad amable.

Pero contrario a sentirse contento por la atención que recibía su esposa, el príncipe comenzó a molestarse y sentir celos de ella. “Eso puede hacer que un hombre, un hombre orgulloso como mi esposo, se moleste”, afirmó la princesa.

“Yo desesperadamente quería que (mi matrimonio) funcionara. Amaba desesperadamente a mi esposo, y pensé que eramos un buen equipo”, admitió.

En las giras en conjunto que las parejas reales deben hacer por diferentes países, Carlos terminó de darse cuenta de la popularidad de su esposa y la euforia que desataba, por lo que optó por separar sus agendas.

Según dijo Diana en la entrevista, ella no quería aceptar este plan, porque disfrutaba tener un apoyo, pero finalmente no tuvo opción. “No creo que me hubiesen permitido tener una opinión. Creo que (para la familia real) siempre fui la chica de 18 años que se comprometió con él”, reconoció.

Daily Mail
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2. Sufrió depresión postparto y no recibió apoyo

En 1982 la pareja recibió a su primer hijo, el príncipe William. El nacimiento del niño debió inducirse, ya que el embarazo de la princesa no fue fácil y la presión de la familia y los medios no era poca.

Como miles de mujeres en el mundo, Diana sufrió de depresión postparto, pero no sintió ningún apoyo familiar. “Nadie habla de la depresión postparto. Hay que leer sobre eso después, y eso en sí mismo fue un momento difícil. Te despiertas por la mañana sintiendo que no quieres salir de la cama, te sientes incomprendida y con el ánimo muy bajo”, reconoció.

“Sentí que era la primera persona en la familia real que tenía depresión o lloraba abiertamente. Y obviamente eso fue desalentador, porque si nunca lo has visto antes, ¿cómo lo apoyas?”, explicó.

La depresión le dio una nueva etiqueta en la familia. “Diana es inestable, Diana es mentalmente desequilibrada”, añadió.

Según su relato, durante ese periodo también comenzó a autolastimarse, haciendo cortes en sus brazos y piernas, y su bulimia salió de control. “Cuando nadie te escucha, o si sientes que nadie te está prestando atención, todo tipo de cosas comienzan a suceder. Por ejemplo, tienes tanto dolor dentro de ti mismo que intentas hacerte daño por fuera porque quieres ayuda, pero estas pidiendo la ayuda incorrecta”, dijo.

“Me avergonzaba no poder cumplir y me lastimaba los brazos y las piernas. Sufrí bulimia durante varios años. Eso es como una enfermedad secreta, porque te la infliges a ti mismo porque tu autoestima está en un punto demasiado bajo. La gente sugirió varias veces que estaba desperdiciando comida. Eso fue presión en sí misma”, explicó.

Kensington Palace
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3. Sabía sobre la infidelidad de su esposo

“Eramos tres en este matrimonio”, aseguró Diana durante la entrevista, una frase que conmovió al mundo y que pasó a la historia.

La princesa hacía referencia a la relación extramarital de su marido con Camilla Parker Bowles, de la cual se enteró mientras seguía casada con el príncipe.

“La intuición femenina es muy buena”, afirmó al ser consultada sobre cómo se enteró de la infidelidad. “Obviamente lo sabía por personas a las que les importaba y se preocupaban por nuestro matrimonio”, agregó.

Diana también afirmó que los amigos de Carlos decían que ella estaba enferma, que era inestable y que debían internarla antes de que se convirtiera en una vergüenza para la familia Real.

De hecho, a ellos los describió como el “enemigo”, un grupo de personas que sólo le causaba dolor.

“Bueno, el enemigo era el departamento de mi marido (sus consejeros y secretarios), porque yo siempre recibía más publicidad que él, mi trabajo era mayor y se discutía mucho más que el de él”, dijo.

Nat Geo
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4. Diana le contó a William de la relación de Carlos y Camila

Una vez que se enteró del affaire y enfrentó a su esposo y amante, la princesa debió contarle la verdad a su hijo mayor para que no se enterara por la prensa.

Eso sí, intentó hacerlo de una manera que él pudiera comprender. “Le dije a William: ‘Si encuentras a alguien a quien amar en la vida, debes aferrarte a ella y cuidarla. Y si tienes la suerte de encontrar a alguien que te ame, debes protegerlo"”, recordó.

Diana aseguró que siempre intentó poner a sus hijos primero, y esa fue la razón por la que nunca quiso divorciarse oficialmente de Carlos. Sin embargo, cuando decidieron separarse en 1992, fue ella quien les dio la noticia.

Agence France-Presse
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5. Estaba convencida de que la familia real quería acabar con su reputación

Las cosas cambiaron de sobremanera tras la separación de la pareja. “Ahora era la esposa separada del príncipe de Gales. Era un problema, era una preocupación. Y (se preguntaban) ¿cómo vamos a lidiar con ella?”, aseguró.

Entre otras cosas comenzaron a bloquear sus viajes al extranjero y “las cosas que antes le habían surgido naturalmente”, como las cartas personales, se perdieron repentinamente.

El mismo año que anunció su separación, también se filtró una llamada de la princesa a un amigo de la infancia, de quien se dijo era su amante. Se trataba de una conversación de 30 minutos donde él la llamaba cariñosamente “calamar”.

Diana aseguró que se sintió traicionada y creía que la filtración se hizo “para herirla seriamente”. Además afirmó que fue la primera vez que sintió lo que era estar fuera de la red de seguridad de la realeza, y no en la familia.

“Fue para hacer que el público cambiara su actitud hacia mí. Si nos íbamos a divorciar, Carlos tendría más que yo. Era un juego de poker”, sentenció.

Pero la princesa aseguró que no se dejaría intimidar. “Ella no se irá tranquilamente, ese es el problema”, dijo sobre ella misma. “Pelearé hasta el final”.

También sorprendió a todos cuando anunció su decisión de tomarse un tiempo libre, lejos de la vida publica, en 1993. “Creo que siempre se debe confundir al enemigo”, comentó.

Diana le dijo a Bashir que siente que cada mujer fuerte en la historia se enfrenta a esta reacción, porque su fuerza inspira “confusión” y “miedo”.

Kensington Palace
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6. Reconoció que tuvo un amante

La princesa también reconoció haber tenido una aventura mientras estuvo casada, algo que era un secreto a voces.

“Sí, lo adoraba (a Carlos). Sí, estaba enamorada de él. Pero estaba muy decepcionada”, reconoció.

El otro hombre era James Hewitt, su instructor de equitación, quien más tarde la traicionó y sirvió como fuente para un libro sobre la princesa.

No obstante, el contenido de la publicación fue desmentido por ella.

People
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7. Criticó a la monarquía, pero negó querer destruirla

Tras todo lo vivido con Carlos, comenzaron a surgir rumores que la princesa quería acabar con la monarquía en Inglaterra. Pese a que negó esas especulaciones, no fue tímida a la hora de criticarla y en asegurar que necesitaba de un cambio.

“Entiendo que el cambio es aterrador para las personas, especialmente si no hay nada a lo que ir, (y creen que ) es mejor quedarse donde están. (Pero) Creo que hay algunas cosas que podrían cambiar, que podrían aliviar esta duda en la relación entre el monarca y el público”, afirmó.

“Creo que pueden caminar de la mano, en lugar de estar tan distantes. Me gustaría una monarquía que tenga más contacto con su gente”, sentenció.

Y durante su vida intentó predicar con el ejemplo, por lo que solía visitar albergues o a pacientes con Sida, junto a sus hijos. Su objetivo era que los niños pudiesen conectarse con la gente más profundamente, lo que crearía en ellos una conciencia social que los ayudaría cuando fuese su turno de reinar.

Por lo mismo, consideraba ridículo que se le acusara de querer acabar con el sistema. “¿Por qué querría destruir algo que es el futuro de mis niños? Pelearé por mis hijos a cualquier nivel para que puedan ser felices, tengan paz mental y cumplan con sus deberes”, añadió.

International Business Times
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8. Jamás pensó en ser reina

Pese a que se casó con el primero en línea a la Corona Británica, Diana no lograba verse a sí misma como Reina, y pensaba que habían muchas personas que tampoco querían que eso pasara.

“No creo que mucha gente quiera que sea reina, y cuando digo muchas personas, me refiero al establishment en el que me casé”, se sinceró.

“Decidieron que no lo merezco, porque hago las cosas de manera diferente, porque no me guío por un libro de reglas, porque dirijo desde el corazón y no la cabeza. Y aunque eso me metió en problemas en mi trabajo, alguien tiene que salir y amar a la gente”, agregó.

“(La familia real) Me ven como una amenaza de algún tipo, y estoy aquí para hacer el bien”, sentenció. “Quisiera ser la Reina de los corazones de la gente, pero no me veo a mi misma como Reina de este país”, finalizó.

Poco más de un año y medio después de haber concedido la entrevista, la princesa falleció en un trágico en un accidente en París, Francia, el cual sigue despertando suspicacias en la gente.

Time Magazine
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