Un nuevo capítulo se escribió en el conflicto entre la familia Schapira y Michael Clark, ligado a la concesionaria Azul Azul y Universidad de Chile. En un giro inesperado, los Schapira decidieron retirar las acciones judiciales que mantenían en contra del empresario, marcando un punto de inflexión en la disputa legal que se había prolongado por meses.
La determinación fue comunicada ante las instancias correspondientes, poniendo fin a un proceso legal que, hasta ahora, había tensionado las relaciones entre las partes involucradas. Si bien anteriormente los Schapira habían emprendido acciones judiciales con el objetivo de resguardar sus intereses en la concesionaria y el club, su reciente decisión indica un cambio de postura y una voluntad de distensión.
La familia, con una larga vinculación histórica a Universidad de Chile, optó por dar este paso tras evaluar diversos factores dentro del complejo escenario que rodea a la administración del club. Aunque no se han entregado detalles explícitos sobre los motivos específicos que llevaron a la renuncia de las demandas, fuentes cercanas aseguran que la decisión fue tomada tras un exhaustivo análisis legal y estratégico con sus asesores.
Tras esta resolución, la atención ahora se posará en cómo se reconfiguran las relaciones entre los distintos actores al interior de Azul Azul y qué impacto tendrá esta determinación en la dinámica institucional y deportiva del club. En el ambiente deportivo se percibe que este desenlace podría abrir espacios para conversaciones y negociaciones más directas entre los principales grupos vinculados al directorio y la gestión del equipo.
Por su parte, Michael Clark no ha emitido una declaración pública extensa sobre este vuelco, aunque desde su entorno destacan que la decisión de los Schapira “es un paso importante hacia la normalización de las relaciones” y que permitiría focalizar los esfuerzos en los objetivos deportivos de Universidad de Chile.
Los motivos
Según consta en el escrito presentado ante el tribunal, los demandantes argumentaron que ya no mantienen participación alguna, ni directa o indirecta, en la propiedad, administración o gestión de Azul Azul, situación que volvió “innecesaria e improcedente” la continuidad tanto de las acciones judiciales como de las medidas precautorias que se encontraban vigentes.
En el mismo documento, reconocieron que uno de los motivos centrales para concretar la venta de su paquete accionario fue precisamente poner fin a los conflictos judiciales y extrajudiciales, actuales y eventuales, con las partes demandadas.
Lo cierto es que este nuevo escenario marca un antes y un después en la relación entre los principales protagonistas de Azul Azul, y los pasos a seguir en la gestión interna del club serán observados de cerca por la afición y los analistas del fútbol chileno.