La Compañía de Jesús en Chile confirmó este martes el inicio del proceso formal para concretar la salida oficial del sacerdote Felipe Berríos de la orden, luego de que el propio religioso solicitara su dimisión de la congregación.
Según informó la institución, el provincial de los jesuitas, padre Juan Cristóbal Beytía, enviará los antecedentes a la Curia General, dando inicio a la tramitación administrativa correspondiente para estos casos.
Desde la congregación explicaron que, ante denuncias por abusos que afecten a niñas, niños, adolescentes o personas en situación de vulnerabilidad, se activan “protocolos institucionales de público conocimiento”, los que —aseguraron— se aplican “sin excepción”, bajo criterios de “imparcialidad, rigor y autonomía”.
En esa línea, precisaron que las medidas adoptadas respecto de Felipe Berríos —tanto en el acompañamiento y reparación a las personas denunciantes como en las restricciones impuestas al sacerdote— se sustentaron en los antecedentes recopilados durante la Investigación Previa y el Proceso Administrativo Penal, los que fueron desarrollados por expertos independientes.
La Compañía de Jesús reconoció además que, si bien en algunas instancias no se alcanzó la “certeza moral” exigida por el proceso canónico respecto de determinados hechos, sí se constataron conductas que “transgredieron límites y provocaron daño”, situación que —indicaron— fue lamentada profundamente por la orden.
Entre los fundamentos de las decisiones adoptadas, los jesuitas relevaron “el deber eclesial de asumir con responsabilidad situaciones que han causado un daño profundo a personas concretas y a la confianza de la comunidad”, junto con el compromiso con la justicia, la búsqueda de la verdad y la protección prioritaria de personas en condición de vulnerabilidad.
Cabe recordar que Felipe Berríos fue suspendido de sus funciones sacerdotales en mayo de 2022, luego de que se conociera una denuncia por hechos de connotación sexual. En ese momento, el sacerdote residía desde 2014 en el campamento Luz Divina, en el sector La Chimba de Antofagasta, lugar que debió abandonar tras el inicio de la investigación canónica.
Posteriormente, tras siete meses sin ejercer funciones, Berríos optó por renunciar a la congregación con el objetivo de levantar las restricciones impuestas y regresar a vivir al norte del país. No obstante, en junio pasado, el 34° Juzgado del Crimen de Santiago decretó su sobreseimiento total y definitivo, manteniéndose acreditado un hecho de abuso sexual hacia una persona mayor de 12 años ocurrido en agosto del año 2000, el que no tuvo consecuencias penales debido a su prescripción.
En esa oportunidad, el propio Berríos valoró la resolución de la Corte de Apelaciones de Santiago que confirmó el sobreseimiento definitivo, subrayando que no mantenía cargos penales vigentes en su contra.
Con el inicio del trámite informado este martes, la Compañía de Jesús formaliza un proceso que podría culminar con la desvinculación definitiva del sacerdote de la orden religiosa.