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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El neurocientífico Jared Cooney Horvath alerta que la Generación Z es la primera en mostrar un deterioro cognitivo en comparación con generaciones anteriores, atribuyendo esto al uso excesivo de tecnología en la educación.

El neurocientífico Jared Cooney Horvath se hizo viral hace algunas semanas por una intervención en el Senado estadounidense, donde habló de cómo la tecnología está afectando a la población más joven, especialmente a la Generación Z.

Nuestros hijos son menos capaces cognitivamente de lo que nosotros fuimos a su edad“, plantea, “desde que hemos estado estandarizando y midiendo el desarrollo cognitivo, desde finales del 1800, cada generación a superado a sus padres (…) hasta que llegó la Generación Z”.

El experto señala que antes, cada generación era más inteligente que la anterior porque cada una de ellas pasaba más tiempo en la escuela, pero eso cambió cuando se introdujo la tecnología y las pantallas en la educación.

La Generación Z es la primera generación de la historia moderna que tiene un rendimiento menor al nuestro en básicamente cada medida cognitiva que tenemos: atención básica, memoria, alfabetismo, competencia numérica, función ejecutiva e incluso el coeficiente intelectual (IQ) general”, advierte.

¿Por qué la Generación Z es menos inteligente?

En la intervención, que ya acumula más de 1 millón de visualizaciones en YouTube, el neurocientífico que ha investigado el aprendizaje a través de la generaciones, sugiere que la razón tras este deterioro son las herramientas tecnológicas que se están utilizando en las escuelas.

“Si miramos la data de unos 80 países, una vez que los países adoptan tecnología digital ampliamente en las escuelas, el rendimiento baja significativamente“, señala.

De acuerdo con Horvath, esto ocurre hasta el punto en el que los niños que usan computadoras alrededor de unas 5 horas al día en la escuela, aprenden menos que los que no las usan.

El experto hizo un llamado a investigar más a fondo para entender por qué está ocurriendo esto y planteó que, posiblemente, la educación tecnológica no está ayudando como se esperaba.

“Todo es biológico, no es que no estemos usando bien la tecnología o que necesitemos mejores programas, es porque hemos evolucionado biológicamente para aprender de otros seres humanos, no desde las pantallas“, asegura, “las pantallas evitan ese proceso”.

En este sentido, dice que hay dos opciones. Una puede ser regresar a los métodos de enseñanza más tradicionales, quitando tecnología de las aulas, pero otra opción también puede ser redefinir la enseñanza.

Por último criticó el sistema actual, ya que se ha adaptado a los hábitos de los niños. Por ejemplo, años atrás la comprensión lectora consistía en leer textos largos y luego aplicar preguntas que hicieran pensar a los estudiantes. Ahora, se les presentan párrafos breves y se les hace una pregunta al respecto, luego otro texto breve y otra pregunta, y así susesivamente.

“Eso no es progreso, eso es rendirse”, cuestiona, añadiendo que las pantallas solo “dañan el aprendizaje y luego dañan el desarrollo cognitivo de los niños, ahora mismo los necesitamos más astutos de lo que nosotros somos”.