El ‘FoMO’ o Fear of Missing Out (Miedo a perderse algo) podría parecer otro de los tantos términos acuñados por la Generación Z para explicar aspectos comunes de la vida, sin embargo, el concepto tiene un trasfondo del cual distintos expertos en psicología han hablado y estudiado.
En la práctica, el concepto hace alusión a la sensación persistente de que algo importante está ocurriendo y no se está siendo parte de ello.
Este miedo a perderse eventos o experiencias sociales, alimentado en gran parte por las publicaciones y actualizaciones incesantes en plataformas como Instagram, Facebook, X o TikTok, genera una sensación de incomodidad, insuficiencia e incluso ansiedad.
Pese a que se popularizó recientemente, una investigación de 2013 ya señalaba que el FoMO está profundamente arraigado en las necesidades psicológicas de pertenencia y autoafirmación. Las personas sienten que, al no estar presentes en ciertos eventos, se están quedando excluidas de experiencias significativas o valiosas para su vida.
Esta sensación se exacerba cuando observan a sus amigos o conocidos participando activamente en dichas actividades.
¿De qué manera afecta el FoMO a nuestras vidas?
Según explica el académico de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes (Uandes), Cristián Rodríguez, “existe un proceso natural de comparación social con el que calibramos el significado de nuestras propias vivencias. El problema surge cuando las oportunidades de comparación son constantes y muy vívidas –como se muestran en redes sociales”.
“La dinámica propia de las redes puede convertir el FoMO en un loop constante: posts con mayor contenido emocional y mejor valorado por nuestro entorno digital va a ser más recurrente en nuestros feeds. Y se nos olvida que lo que vemos no representa la realidad, sino una versión hipercurada y microajustada a nuestras propias tendencias”, complementa Rodríguez.
Sobre esa línea, profundizan desde la casa de estudios que el FoMO puede manifestarse de múltiples formas:
● Dificultad para desconectarse del teléfono.
● Irritabilidad cuando se pierde una actividad.
● Insomnio por revisar redes antes de dormir o baja autoestima por comparación social.
Además, distintos estudios han vinculado el fenómeno con mayores niveles de ansiedad, depresión y estrés, además de un deterioro en la concentración y el bienestar general.
“En estricto rigor, sentir FoMO es una buena señal: indica que tenemos afinidad por un grupo, que nos gustaría estar ahí y nos duele no poder hacerlo. La cosa es complicada cuando se vuelve una sensación constante de malestar y un desprecio por las situaciones reales que nos toca vivir”, añade el académico.
Cómo evitar verse afectado por el miedo a perderse algo
Pese a la connotación negativa que tiene en las vidas de quienes lo experimentan, el académico de la Escuela de Psicología de la Uandes afirma que este puede funcionar como un motivador social, impulsando a las personas a buscar nuevas experiencias, fortalecer vínculos o salir de la rutina.
“Si bien yo puedo sentir mucho FoMO por no estar presente en algo que está sucediendo y a lo que no puedo asistir, el punto es cómo compenso eso con actividades que sí puedo realizar o con gente con la que sí puedo estar, o bien estar buscando espacios también para conectar con la naturaleza o con amistades de manera más íntima, con la misma familia”, señala a BioBioChile.
Frente a la presión social que genera el fenómeno, surgió un movimiento que va en la dirección contraria: el ‘JoMO’ (Joy of Missing Out) o la alegría de perderse algo.
Esta iniciativa defiende la idea de que no estar presente o “perderse algo” no solo es aceptable, sino que puede convertirse en una fuente de satisfacción y bienestar personal, mientras promueve la calma y disfrutar el momento actual.
¿Cómo ponerlo en práctica? El JoMO propone una desconexión intencionada de las redes sociales, las notificaciones y los eventos. Sin embargo, no apunta a renunciar completamente a las plataformas.
El medio The Conversation propone las siguientes pautas para poner en práctica:
● Establecer límites digitales: sugiere definir horarios específicos para revisar redes sociales o responder a mensajes, promoviendo una relación más sana con la tecnología.
● Implementar el minimalismo digital: el concepto está ligado a la idea de utilizar solo las plataformas que realmente agreguen valor la vida de los usuarios.
● Priorizar el tiempo personal: se propone dedicar tiempo a actividades que nutran el bienestar físico y mental, como leer, hacer ejercicio, meditar o descansar.