Señor Director:

Hoy, 4 de febrero de 2026, marca el último día del Tratado de Reducción de Armas Nucleares Estratégicas entre Rusia y Estados Unidos, llamado Nuevo START, pues expira mañana, 5 de febrero, y hasta el momento no se observa en el horizonte ninguna propuesta alternativa que otorgue algo de tranquilidad a quienes observamos preocupados la existencia de miles de armas nucleares capaces de llegar a todos los rincones de nuestro planeta.

El Nuevo START, que se acordó inicialmente en 2010 entre Barack Obama y Dmitry Medvedev y se amplió cinco años en 2021, se limitó solamente a los arsenales nucleares estratégicos “desplegados” que tienen un “alcance intercontinental”. Es decir, que pueden ser lanzados desde Europa y detonados en Estados Unidos, y viceversa.

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Los números, aunque se trate de una reducción, asustan: 1.550 ojivas nucleares estratégicas, 700 sistemas de lanzamiento nuclear (misiles balísticos intercontinentales y misiles lanzados desde submarinos) y 800 lanzadores nucleares de misiles y aviones capaces de portar armas nucleares.

Quedó afuera de este acuerdo el armamento que no cumplía con los citados criterios, es decir los arsenales: ¡unas 7.000 ojivas nucleares!

Si bien el New START es considerado un avance notable para la no proliferación nuclear, y un acuerdo modelo ya que contempla medidas de verificación efectivas (Inspecciones In situ) de transparencia (intercambio de información cada 2 años) y de confianza mutua (notificaciones anticipadas de lanzamiento durante ejercicios militares), carece de un sistema de verificación universal en el cual participen otros países.

Es de esperar que en los próximos días se produzca un acontecimiento de buena fe que dé inicio a las negociaciones tendientes a alcanzar un tratado de similares características.

Eso sí, lo ideal es que sea más ambicioso en términos de su alcance, el límite en la cantidad de armas nucleares que le sea aplicable tanto a las que se encuentran en los arsenales como a aquellas desplegadas y que contemple la presencia de observadores internacionales.

Esto último con la finalidad de otorgarle mayor legitimidad al participar en él otros “testigos” de la implementación de sus cláusulas de verificación.

En caso de ser requerido, nuestro país dispone de un cuadro de profesionales preparados para, luego del entrenamiento de rigor, participar en esta compleja tarea, quienes provienen de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, el Ministerio de Defensa y de la propia Cancillería.

Gustavo González Zbinden
Diplomático
Inspector de Ensayos Nucleares