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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Paleontólogos hallaron al dinosaurio más pequeño conocido hasta ahora, nombrado Foskeia pelendonum, un ornitópodo de solo 30 cm de altura ecnontrado en Burgos, España, de 125 millones de años de antigüedad. Este hallazgo llena un vacío de 70 millones de años en la evolución de los rhabdodóntidos, sugiriendo que estos dinosaurios podrían haber crecido progresivamente.

El Colectivo Arqueológico y Paletontológico de Salas (CAS), de España, presentó el lunes el hallazgo del que sería el dinosaurio más pequeño del mundo, descubierto hasta ahora. Lo llamaron Foskeia pelendonum y no medía más de 30 centímetros.

Se trata de un ornitópodo (del orden de dinosaurios con patas parecidas a las de las aves modernas) de 125 millones de años de antigüedad hallado en los yacimientos paleontológicos de la Sierra de la Demanda, en Burgos, en el norte de España.

Los paleontólogos creen que esta especie se perfila como el eslabón primitivo en la evolución de los rhabdodóntidos, una familia extinta ornitópodos iguanodontianos, que vivieron en el Cretácico.

Su nombre hace homenaje a los Pelendones, una tribu celtíbera que habitó la zona en la que fue descubierto, pero también se refiere a su modo singular de alimentarse.

¿El dinosaurio más pequeño del mundo?

El estudio de este hallazgo, que se publicó en la revista Paper in Paleontology, describe que este es el dinosaurio más pequeño del mundo que se conoce actualmente. Tiene entre 50 y 60 centímetros de longitud corporal, una altura que no superaría los 30 centímetros y un cráneo de solo 5,5 centímetros de largo.

Sus restos fueron encontrados en 1998, cuando se localizaron unos 800 huesos fosilizados en el yacimiento de Burgos, la mayoría fragmentados e incompletos pero en buen estado de conservación, entre sedimentos de la primera mitad del Cretácico, unos 125 millones de años. Sin embargo, no fue hasta ahora que lo describieron.

Paul-Émile Dieudonné, doctorando en Paleontología de Vertebrados de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina), ha dirigido desde 2013 la investigación, en la que se han identificado unos 350 huesos que pertenecieron a seis individuos distintos, desde crías hasta adultos, que conformaban una pequeña manada.

“Ha sido un desafío, ya que tuvimos que ensamblar varios fragmentos diminutos para reconstruir la mayor parte de su anatomía”, explicó a EFE.

“Nos encontramos ante un dinosaurio cuyo ejemplar más grande tiene un cráneo de apenas 5 centímetros y medio de largo. Y, sin embargo, ese cráneo es muy evolucionado, con innovaciones anatómicas inesperadas”, indicó.

Las implicancias del Foskeia pelndonum

El Foskeia pelndonum es una pieza clave en el debate sobre la evolución de los dinosaurios y la posible separación del grupo Phytodinosauria, pues representa un “eslabón” primitivo en la evolución de los rhabdodóntidos.

El CAS ha recordado que estos vivieron en el Cretácico superior, entre 80 y 65 millones de años, pero se desconocía su origen y sus antepasados, por lo que se consideraban un “linaje fantasma”; sin embargo, la nueva especie hallada en Burgos llena un vacío de conocimiento de 70 millones de años sobre la evolución de ese grupo de dinosaurios.

“El nuevo dinosaurio burgalés ha supuesto una auténtica convulsión en el conocimiento sobre la evolución de los rabdodóntidos del Cretácico superior”, han indicado, pues su pequeño tamaño se interpretaba como una forma de enanismo provocado por vivir en islas donde los recursos alimentarios son escasos.

Sin embargo, el pequeño tamaño de Foskeia, de una edad más antigua, sugiere la hipótesis de que en realidad los rabdodóntidos se habrían hecho progresivamente más grandes, pues la presión de los depredadores sobre las presas sería menor hacia finales del Cretácico.

Además, las características de Foskeia hacen suponer que los rabdodóntidos del Cretácico superior fueran probablemente cuadrúpedos durante toda su vida, y no bípedos como se les solía representar; y el pequeño tamaño indica igualmente que la mayor parte de las especies de rhabdodontomorfos pendientes de descubrir también podrían ser pequeñas, en comparación con lo conocido hasta ahora.

Cómo era el dinosaurio más pequeño del mundo

El Foskeia pelndonum destaca por tener un cráneo que difiere notablemente de otros dinosaurios ornitópodos: es muy ancho en su zona posterior y su mandíbula está muy desarrollada para fijar una potente musculatura masticadora.

Los dientes delanteros son muy reducidos y no los usaría, mientras que los dientes posteriores son relativamente grandes, soportando el proceso de masticación, de modo que podría haber compensado su reducido tamaño y la pérdida de masa muscular masticatoria con una nueva manera de masticación para alimentarse de vegetales con cierta dureza.

Además, a diferencia de otras especies de ornitópodos, este animal no tenía ranfoteca, una envuelta córnea en el extremo anterior del cráneo; y el fémur tiene características anatómicas únicas, que se interpretan como un cambio en la forma de marcha a lo largo de su vida: de bípedos a cuadrúpedos.

Con esta son tres las especies de dinosaurios descritas en la Sierra de la Demanda burgalesa, y cuyos fósiles se conservan en el Museo de Dinosaurios: el Demandasaurus darwini, la primera especie de la familia de los Rebaquisáuridos descrita en el conjunto de los continentes del hemisferio norte y es único en Europa; y el Europatitan eastwoodi, un dinosaurio gigante, considerado como el más alto de los hallados en Europa, completan el trío.

Referencia:

Paul-Emile Dieudonné y otros autores. Foskeia pelendornum, a new rhabdodontomorph from the Lower Cretaceous of Salas de los Infantes (Burgos Province, Spain), and a new phylogeny of ornithischian dinosaurs. Revista Paper in Pelontology, 2026.