Blogs
Domingo 12 abril de 2020 | Publicado a las 12:46
Cómo la violencia del estallido social dejó a nuestras pymes sin reservas frente al coronavirus
visitas

Este sábado supimos por redes sociales que el pub Sin Reservas cerró definitivamente. Era uno de nuestros lugares favoritos con mi esposa y tenemos cálidos recuerdos desde su apertura.

Pero que mi esposa y yo perdamos un espacio para compartir es en realidad el menor de los problemas. Tras el cierre de un local vienen las pérdidas. Pérdida de empleos. Pérdida del sustento para familias. Deudas.

Por desgracia no ser√°n los √ļnicos. Mientras yo a√ļn puedo pasar la cuarentena en relativa comodidad (mientras siga teniendo empleo), para muchas personas cada d√≠a es una cuenta regresiva de cu√°nto m√°s resistir√°n, o de c√≥mo podr√°n llegar sin ingresos hasta fin de mes.

Y aqu√≠ es donde empiezo a enrabiarme. Porque si bien el virus es una fuerza contra la que poco o nada podemos hacer, al igual como este se ensa√Īa con las personas debilitadas, nuestras pymes ya ven√≠an afectadas por la violencia del estallido social.

El due√Īo de Sin Reservas lo dice claramente: no pudieron afrontar ambas crisis, una tras otra. A√ļn recuerdo una noche de noviembre en que los visitamos con mi esposa -quien tambi√©n es periodista- tras reportear en el devastado centro de Concepci√≥n. √Čramos los √ļnicos clientes. Tuvimos un breve intercambio con √©l. Le contamos que llev√°bamos semanas ahogados de pega. ‚ÄúY ac√° ojal√° tuvi√©ramos m√°s pega‚ÄĚ, se lament√≥ por el contraste.

Nuestro amigo Franco es otro testimonio. A meses de instalar su KFE de perritos, tuvo que abandonar su local en Tucapel con O’Higgins en Concepción, simplemente porque no podía abrir debido a los enfrentamientos. Como si fuera una maldición, tras irse a otro lugar y empezar a resurgir, el coronavirus llegó a terminar lo que el estallido social dejó pendiente. Hoy siguen resistiendo.

Lo mismo con Carolina y su caf√© de Dal√≠ en Santiago, quien trata de vender online para mantenerse a flote. Tal como escribi√≥ en una columna que publicamos en BBCL donde explica que no se trata de que las pymes no quieran pagar sueldos, sino que no tienen de d√≥nde sacar dinero, ‚Äúlo de octubre fue una golpiza y ahora, lo que est√° pasando, nos deja knock out‚ÄĚ.

¬ŅEra necesario? Siendo absolutamente v√°lidas las demandas de justicia social, a las que adhiero por completo, ¬Ņera necesario expresarlas con vandalismo, incendios, barricadas, enfrentamientos y saqueos? ¬ŅAcaso la violencia nos proporcion√≥ algo m√°s que muerte, ojos sangrantes, miedo, odio, retroceso y destrucci√≥n?

Los rayados en los muros dicen ‚Äúnada se ha logrado‚ÄĚ. Y tienen raz√≥n: los grandes cambios sociales no se logran por la fuerza. Fuera del camino a una nueva Constituci√≥n, consolidada por la gran marcha PAC√ćFICA del 25-O, los piedrazos y barricadas no lograron m√°s que agotar los menguados recursos del comercio local -no de las grandes empresas- recursos que hoy podr√≠an haber hecho una diferencia para muchas familias a la hora de subsistir.

En retrospectiva, la satirizada frase ‚Äúno es la forma‚ÄĚ, era de toda l√≥gica.

Nuestro pa√≠s cay√≥ reh√©n de la violencia. ‚ÄúEl √ļltimo recurso del incompetente‚ÄĚ en palabras de Isaac Asimov, entre la incapacidad de la gente para organizarse y demandar en forma civilizada, y la incompetencia del gobierno para responder como le exig√≠a la historia. Ahora, estamos unidos en la derrota.

Sólo nos cabe esperar que, en la mayor de las ironías, el virus tenga un efecto curativo sobre nuestra sociedad. Que temple las pasiones desbordadas y con ello nos permita transitar verdaderos caminos, no callejones sin salida.

Que al final, tanto sufrimiento haya valido la pena.

Christian Leal
Periodista

Tendencias Ahora