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Los peque√Īos secretos de vestuario de la Dama de Hierro
Publicado por: Agencia AFP
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La “Dama de Hierro” adoraba el terciopelo, los botones y zapatos de tac√≥n, y cuidaba su imagen de mujer poderosa, explicaron los colaboradores de Margaret Thatcher con ocasi√≥n de la subasta de sus efectos personales.

Su secretario privado, Charles Powell, coment√≥, en el cat√°logo de la casa Christie’s, que la primera ministra brit√°nica “sab√≠a que sus decisiones en el vestuario iban a ser minuciosamente escrutadas y construir√≠an su imagen”.

Ropa, joyas, bolsos y un total de 350 efectos personales de Thatcher (1925-2013) ser√°n subastados en Londres el 15 diciembre. Una gran parte de ellos, doscientos, saldr√°n a la venta en internet a partir del 3 de diciembre y hasta el 16.

Georges Bendrihem | Adam Butler | AFP

Georges Bendrihem | Adam Butler | AFP

Su imagen, “ten√≠a que reforzar el sentimiento de que era una mujer poderosa en un mundo de hombres”, a√Īadi√≥ Powell, que la acompa√Ī√≥ entre 1983 y 1990.

Su coqueter√≠a lleg√≥ a inquietar a los servicios secretos rusos el d√≠a en que lleg√≥ a Mosc√ļ y su guardaespaldas ten√≠a unos bultos en los bolsillos de su chaqueta que les hizo pensar en armas de gran calibre: eran los zapatos de tac√≥n de la primera ministra, y se los puso en cuanto entr√≥ en el Kremlin, tras despojarse de las botas de piel.

“Detestaba los pantalones”, explic√≥ Cynthia Crawford, una asistente personal. “La √ļnica vez que se puso unos fue para bajar a una mina”.

Maggie, cuya madre era costurera y su padre tendero, ten√≠a debilidad por los botones y Crawford se los compraba constantemente, en Londres, Nueva York, Nueva Orleans… “Los quit√°bamos de un vestido para coserlos en otro. No los tir√°bamos, porque eran muy caros”, precis√≥ la asistenta.

Cuando iba de viaje, trataba de que el color de sus vestidos tuviera un mensaje: en Polonia, un verde que representaba la esperanza, en Israel, vestidos azul celeste y blanco, como la bandera.

Su fiel asistenta anotaba en su diario sus indumentarias para que la primera ministra no apareciera dos veces seguidas con la misma ropa, sobre todo en las sesiones del Parlamento televisadas.

En cuanto a sus emblem√°ticos bolsos, “ten√≠an que ser lo suficientemente grandes para contener una polvera, un pintalabios, un peine y un peque√Īo cuaderno con una estilogr√°fica o una hoja tama√Īo A4 plegada”.

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