Sociedad
Experto responde por qué los hombres terminan llorando tras beber un par de copas
Publicado por: José Luis Vargas
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Ir por un par de tragos de vez en cuando es algo tan normal dentro de la poblaci√≥n, que incluso los fines de semana gran parte de la juventud se re√ļne en torno a una amena conversaci√≥n, donde un rico c√≥ctel y un delicioso picoteo son los ingredientes principales de aquella junta.

Tras unos minutos aparecen las risas y las copas van en aumento, instante que la excitaci√≥n y la euforia se hacen presente y la conversaci√≥n fluye por doquier. Ac√° se acaban las inhibiciones, la timidez pasa a un segundo plano, la noche se prende y en ese momento en que la fiesta est√° en su m√°ximo esplendor uno de los presentes se pone a “llorar”.

Pero al parecer es algo com√ļn, ya que dependiendo de la cantidad de alcohol que se beba eso puede llevar a las personas de una leve euforia a un episodio sentimental.

Plano en que el Instituto Nacional de Abuso de Drogas de Estados Unidos public√≥ que el alcohol es una sustancia depresora del sistema nervioso, una especie de sedante y tranquilizante que disminuye la actividad cerebral. Aunque seg√ļn declaraciones de David Rodr√≠guez, profesor de la Universidad de Salamanca y autor del libro ‚ÄúAlcohol y cerebro‚ÄĚ al diario espa√Īol El Pa√≠s, el consumo de alcohol en bajas dosis puede actuar como un perfecto estimulante.

Todo lo producido por este tipo de bebida se relaciona directamente con el funcionamiento químico de la masa gris. Los miles de millones de neuronas que se comunican dentro de nuestro cerebro lo hacen a través de los neurotransmisores; compuestos químicos que transmiten información de una neurona a otra, las cuales tienen directa relación con la alegría, tristeza, amor. Acá el consumo de alcohol como las otras drogas, interfiere en esta comunicación fusionando las emociones y provocando tales comportamientos inesperados mientras se bebe.

En este mundo en que el alcohol prima entre algunos grupos, hay muchas personas que de vez en cuando caen ante los atracones de alcohol conocido con el nombre de ‚Äúbinge drinking‚ÄĚ, concepto asociado a la ingesta descontrolada de este tipo de bebidas.

En este √°mbito, un grupo de cient√≠ficos de la Universidad Complutense de Madrid ha investigado los efectos de este tipo de consumo agudo en el cerebro y, adem√°s, han dado con una mol√©cula que podr√≠a reparar los da√Īos. Este ant√≠doto se llama oleoiletanolamida (OEA) y es uno de los compuestos que se encuentran en el chocolate negro y es responsable de la saciedad. Resulta que tiene propiedades neuroprotectoras.

Por otro lado est√° el sistema l√≠mbico, que seg√ļn MedLine Plus es el encargado de controlar los asuntos de la memoria y las emociones en el enc√©falo, el cual se ve afectado cuando la persona bebe demasiado. Raz√≥n por la cual tras una noche de fiesta nos despertamos sin recuerdo alguno de los sucedido la noche anterior, fiesta que posiblemente en un par de horas pasamos desde el amor a las risas y despu√©s a los llantos.

Seg√ļn el experto, el alcohol en exceso nos vuelve histri√≥nicos y si somos tendentes a la melancol√≠a sin beber, el trago har√° su trabajo en un par de minutos. Por lo tanto, el consumo de copas puede proporcionar momentos de euforia y llantos, para seguir con la capacidad motora, la descoordinaci√≥n de movimientos, la alteraci√≥n de la visi√≥n, el mareo generalizado, entre otras cosas.

“Tales efectos depresores pueden llegar a causar que la persona caiga completamente dormida, algo que se aprecia cuando alguien bebe mucho, ya que es capaz de quedarse dormido sentado en cualquier parte”, asever√≥ el especialista.

En definitiva, cuando tomas más cócteles de lo normal, es el alcohol el que moldea el cerebro y lo adapta rápidamente a la adicción que para combatirla es necesario someterse a un tratamiento con un experto.

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