El viernes se retomará la audiencia de formalización de cargos contra los tres hijos de Julia Chuñil, acusados por la desaparición y muerte de la dirigente mapuche, hecho registrado en noviembre de 2024 en Máfil, región de Los Ríos.
Tras una extensa jornada, el tribunal resolvió hacer un receso y la audiencia se retomará mañana a las 9:00 horas. En la instancia, se conocerán las cautelares con las que quedarán los tres imputados.
A la espera de lo anterior, los acusados quedarán bajo el resguardo de Gendarmería en el Complejo Penitenciario de Valdivia.
Los acusados corresponden a Pablo San Martín Chuñil, Javier Troncoso Chuñil y Jeannette Troncoso Chuñil, sumado al exyerno, cuya imagen, nombre e iniciales no se pueden dar a conocer por orden del tribunal. A los tres primeros se les imputa el delito de parricidio y al cuarto el homicidio calificado con alevosía.
Un asesino y dos colaboradores
Esta jornada, la Fiscalía presentó la acusación, detallando que el 8 de noviembre, a eso de las 23:00 horas, el imputado Javier Troncoso Chuñil llegó en estado de ebriedad al inmueble donde vivía con su madre, donde además estaban otros integrantes del grupo familiar, correspondientes a otros dos hermanos y dos sobrinos.
También estaba en el lugar un adulto mayor que vive en el mismo sitio y que era cuidado por Chuñil, a quien golpea y amenaza con un cuchillo con la intención de robarle el dinero de su pensión, cuyo monto es de 212 mil pesos.
Al ver esta situación, la madre del imputado —actualmente desaparecida— interviene y logra quitarle el arma blanca y, a su vez, frustrar el asalto. Al no lograr su cometido, el imputado Javier Troncoso comienza a golpear brutalmente a su madre al exterior del inmueble y la asfixia hasta causar su muerte.
Pese a la presencia de los otros acusados, ninguno actuó para evitar el ataque y luego se involucraron activamente en lo ocurrido.
Esto porque, una vez muerta, Javier junto a Pablo tomaron el cuerpo y lo trasladaron para ocultarlo, presumiblemente en un bosque. También quemaron su ropa. Por su parte, Jeannette Troncoso, dos días después del crimen, presentó una falsa denuncia por presunta desgracia.
Según el Ministerio Público, con ello buscaban desviar la investigación y asegurar su impunidad. Durante las semanas siguientes, los hijos comenzaron a comportarse como herederos, aprovechándose del patrimonio de la víctima, vendiendo bienes de su propiedad y repartiéndose el dinero obtenido.
Fiscalía pide prisión preventiva
Por todo lo expuesto, la fiscalía pidió para los tres hermanos la prisión preventiva, considerando que su libertad constituye un peligro para la seguridad de la sociedad.
En concreto, les informó que están siendo investigados por los delitos de parricidio consumado, robo con violencia e intimidación frustrado, inhumación ilegal, maltrato habitual y encubrimiento, sumado a los agravantes de alevosía, la superioridad de fuerzas, la nocturnidad y la comisión del delito en la morada de la víctima.
La solicitud de prisión preventiva fue rechazada por la abogada defensora, Karina Riquelme, pidiendo en cambio el arresto domiciliario de los hermanos. La profesional también cuestionó la investigación que lidera la fiscal Esquivel, afirmando que no tomó en consideración la realidad de la cultura mapuche.