Blogs
La viveza del chileno
Publicado por: Christian Leal
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

“La viveza del chileno”.

Esta es una frase con la cual nuestro pa√≠s suele explicar un curioso doble est√°ndar respecto de nuestra identidad nacional: la admiraci√≥n que despiertan nuestras acciones cuestionables e incluso deshonestas rayando en el delito… siempre y cuando nos proporcionen un beneficio personal o, al menos, un perjuicio a quienes tienen m√°s recursos que nosotros.

Porque si el beneficio es para otros o en contra nuestra, la misma “viveza” se convierte en “frescura de raja”, t√©rmino arom√°ticamente agradable pero moralmente condenable.

Ve√°moslo del siguiente modo. A√ļn seguimos borrachos por el triunfo de Chile en la Copa Am√©rica, pese a que para ello fue clave la expulsi√≥n de un jugador uruguayo gracias al ahora mundialmente infame “dedo de Jara”. As√≠, mientras caus√°bamos espanto en los pa√≠ses m√°s civilizados -al punto que su club, el Mainz alem√°n, decidi√≥ poner su pase en venta- para nosotros el jugador se convirti√≥ en un √≠dolo, un h√©roe que hab√≠a inmolado su dedo en las profundidades para contribuir al triunfo nacional, justificado por el historial de juego sucio de los charr√ļas.

Curiosamente el acto, que tuvo m√°s que ver con la raja, fue una “viveza del chileno”, murmur√°bamos c√≥mplices.

Poco después la sonrisa se nos vino abajo al conocer que desde marzo de 2014, la mayoría de los parlamentarios en ejercicio estaban recibiendo doble viático cuando salían al extranjero. Esto es que, además de recibir un viático especial cuando viajaban como parte de una delegación de gobierno, seguían recibiendo su viático mensual por trabajo distrital, cual desdoblamiento que les permitiera trabajar en ambas partes al mismo tiempo.

Este olvido ya nos había costado más de 100 millones de pesos a la fecha y -oh, sorpresa- ninguno de los honorables había mirado su cartola para percatarse de que en sus cuentas corrientes se había depositado algo de platita extra.

Otra vez “la viveza del chileno”, pero esta vez no nos hizo gracia. Esa era frescura de raja.

Pero este comportamiento, tambi√©n eufemizado como “picard√≠a” o “ingenio criollo” no es patrimonio exclusivo de personalidades. Lo ejecutamos a diario cuando vemos la oportunidad de saltarnos la fila, cuando de reojo nos percatamos de que no nos cobraron algo en la cuenta del restaurante (porque de ser al rev√©s, ah√≠ s√≠ que la armamos), cuando mentimos en la ficha de protecci√≥n social para obtener un subsidio, o cuando despegamos la etiqueta de un producto para hacerle creer al vendedor que est√° rebajado.

La misma “viveza” corre cuando comprobamos con satisfacci√≥n que el profesor no se percat√≥ de que el trabajo perfectamente evaluado hab√≠a sido una copia de internet. No as√≠ cuando el mismo copy/paste era una “asesor√≠a” a alguna empresa, por la que alguien (usualmente un pol√≠tico) se embols√≥ sus buenos millones de pesos. Eso es frescura de raja, principalmente porque nada del beneficio cae a nuestros bolsillos.

Incluso, que una acci√≥n sea catalogada como “viveza” o “frescura” puede variar dependiendo del estrato econ√≥mico social en que nos encontremos.

Pensemos en una familia chilena cualquiera. Por ejemplo, la de Andrónico Luksic.

La historia atestigua que si bien su fortuna fue fruto del duro trabajo de sus antepasados que emigraron a Chile en el siglo XIX, existió un hecho que fue la catapulta para convertirse en uno de los principales grupos económicos nacionales.

Andrónico Luksic A.

Andrónico Luksic A.

Sucede que a mediados de los 1950, el fallecido Andr√≥nico Luksic Abaroa, pose√≠a una interesante mina (de cobre) en Portezuelo. Un d√≠a, el grupo japon√©s Nippon Mining le propuso comprar el yacimiento, a lo que el patriarca acept√≥ pidiendo 500 mil pesos (de la √©poca). Los japoneses aceptaron, pero en la traducci√≥n hubo una confusi√≥n y ellos, provenientes de una cultura basada en la confianza, entendieron que se les hab√≠a pedido 500 mil d√≥lares… algo as√≠ como 5 millones de d√≥lares en la actualidad.

Desde luego, Luksic no se molest√≥ en sacarlos del error y ciment√≥ su fortuna. La “viveza” del croata pasaba a convertirse en la viveza del chileno y, dependiendo de quien la eval√ļe, puede ser una frescura de raja o un alegre “golpe de suerte“, como lo califica indulgentemente el segmento de Econom√≠a y Negocios de El Mercurio.

¬ŅQui√©n iba a pensar que 70 a√Īos despu√©s su hijo, Andr√≥nico Luksic Craig, iba a protagonizar una historia similar? Esto luego de facilitar unos meros 10 millones de d√≥lares a trav√©s del Banco de Chile (en su posesi√≥n gracias a un pol√©mico pr√©stamo del BancoEstado durante el gobierno de Ricardo Lagos), a un chileno com√ļn y corriente como Sebasti√°n D√°valos, cuyo mayor √©xito curricular es ser hijo de la presidenta Michelle Bachelet.

De ahí la historia es conocida: Dávalos usó el dinero para comprar junto a su esposa unos terrenos en Machalí que se remataban a bajo precio, los cuales luego revendería al triple de su valor bajo el supuesto de que se aprobaría una reforma al plano regulador de la zona, convirtiéndolos en un apetecible activo inmobiliario. La acción le permitió a Dávalos, tras devolver el préstamo, embolsarse cerca de 2.500 millones de pesos.

Y aunque en toda la transacci√≥n no hubo nada irregular (Luksic es due√Īo de prestarle su plata a quien quiera y D√°valos de usar su segundo apellido donde le plazca), todo Chile conden√≥ la acci√≥n como una “frescura de raja”, al punto que el Benjam√≠n de la Presidenta se vio en la obligaci√≥n de renunciar a su cargo de gobierno, pero no al dinero, obviamente.

No faltó el analista que, acertadamente, dejó entrever que a Dávalos -ex militante Socialista y por ende, partidario de la igualdad- se lo condenaba por haber especulado financieramente, de la misma forma en que los grupos económicos de derecha suelen hacer a diario sin mayores cuestionamientos.

Es que esa es “la viveza del chileno”.

Christian F. Leal Reyes
Periodista – Director de BioBioChile

Tendencias Ahora