La Fiscalía de Francia confirmó el encarcelamiento de un ciudadano de 79 años, llamado Jacques Leveugle, quien era investigado desde 2024 por acusaciones de violaciones de menores de edad. El hombre habría atacado sexualmente a 89 niños y niñas, en nueve países.
De acuerdo al reporte de Le Figaro, estos hecho ocurrieron entre 1967 y 2022, en países como Francia, Alemania, Suiza, Marruecos, Níger, Argelia, Filipinas, India y Colombia.
Sus víctimas tenían entre 13 y 17 años. Hasta el momento, informan, están documentados cerca de 40 casos, con víctimas identificadas.
Cómo operó Jacques Leveugle
Nacido en Annecy en 1946, el acusado está en arresto desde su imputación en 2024, se movió por estos países como supervisor de campamentos y profesor, lo que aprovechaba para acercarse a sus víctimas.
“Recorrió esos distintos países y, en cada uno de esos lugares donde se instala para brindar apoyo escolar, ser docente, va a conocer a jóvenes y va a mantener relaciones sexuales con esos jóvenes”, según el fiscal.
El examen de la memoria USB, que el sobrino halló cuando se interrogaba sobre la “vida afectiva y sexual” de su tío y que representa “15 tomos”, permitió establecer el número de 89 menores agredidos, apuntó.
El fiscal hizo público el nombre del sospechoso, Jacques Leveugle, con el objetivo de que otras posibles víctimas se den a conocer, en el marco del llamado a testigos.
“Pensábamos que internamente lograríamos identificar a todas las víctimas”, pero “nos dimos cuenta de que nos topábamos con un muro”, apuntó Manteaux, precisando que algunas aparecen sólo por su nombre.
El hombre, encarcelado en 2024, también indicó en sus “memorias” haber matado “voluntariamente a dos personas”, explicó el representante del ministerio público.
Durante la investigación, reconoció haber asfixiado con una almohada a su madre, enferma de cáncer en fase terminal, en la década de 1970, y posteriormente a su tía, de 92 años, en la década de 1990, agregó.
Sobre su tía, el acusado indicó que la mató cuando este tenía previsto ir al sur de Francia, porque la mujer “le suplicaba que no se marchase”.