Sociedad
La razón por la que cuesta tanto levantarnos
Publicado por: Eduardo Woo
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Suena el despertador, te intentas levantar pero el sue√Īo es demasiado. Con los ojos cerrados buscas el reloj o el celular y luego frunces el ce√Īo intentado abrir los ojos. Te toma cerca de 30 minutos levantar las s√°bana y por fin salir de la cama. Segundos despu√©s ya est√°s activo.

Lo descrito seguramente te ha pasado y -en teor√≠a- debiera ocurrirle a la mayor√≠a de las personas, quienes experimentan esa famosa somnolencia, proceso que por cierto no es el mismo en distintos seres vivos. El caballo s√≥lo necesita 2 horas de sue√Īo, mientras que un oso perezoso, 20. ¬ŅA qu√© se debe esto?

Seg√ļn Juan Antonio Madrid, catedr√°tico en Fisiolog√≠a en la Universidad de Murcia y responsable del Laboratorio de Cronobiolog√≠a, todo esto responde a un famoso juego de palabras que m√°s de alguna vez escuchaste: el reloj biol√≥gico.

Ciertos seres vivos cuentan con relojes biol√≥gicos “capaces de medir el tiempo y de activar y desactivar funciones del organismo, como el sue√Īo”, detalla el diario espa√Īol ABC, que agrega que en el caso de los humanos, √©ste conserva su propio ritmo, ajust√°ndose al entorno, con sus ciclos de luz y oscuridad.

“El ritmo de sue√Īo-vigilia est√° controlado por un reloj neural localizado en el hipot√°lamo cerebral, concretamente en los n√ļcleos supraquiasm√°ticos (detr√°s de los ojos, en el cerebro). Se trata de dos n√ļcleos constituidos por unos pocos miles de neuronas con capacidad de generar la mayor√≠a de los ritmos biol√≥gicos del organismo”, explica Madrid.

La posición de este reloj neural no sería antojadizo, ya que justamente es la retina la que percibe la alternancia de luz y oscuridad, generando los ritmos sincronizadores.

Así, en los humanos se duerme en la oscuridad -se dice por ser seres más vulnerables de noche- mientras que los ratones, y otros animales nocturnos, lo hacen de día, desarrollándose los ritmos circadianos.

Lo que ocurre mientras dormimos

Mientras so√Īamos, nuestros m√ļsculos se relajan, cambia la frecuencia respiratoria y el cerebro experimenta cuatro fases distintas de ondas el√©ctricas, las que nos llevan a sue√Īos profundos y otros, sue√Īos superficiales. Es aqu√≠ donde ocurre una etapa de movimientos oculares r√°pidos (REM, en ingl√©s), lo que nos genera un alza en la tensi√≥n arterial y erecci√≥n del cl√≠toris o pene.

Todo eso se acaba con el sonido del despertador, apareciendo esta somnolencia que habl√°bamos al comienzo. Esta situaci√≥n es llamada como “la inercia del sue√Īo”, donde se sufre un lapso de bajo rendimiento f√≠sico y mental. Su duraci√≥n depender√° seg√ļn el ciclo en que nos haya pillado el sonido.

Si lo hacemos durante el sue√Īo REM, la inercia de sue√Īo ser√° breve y nos sentiremos despejados en poco tiempo. Sin embargo, si nos despertamos durante una fase profunda del sue√Īo la sensaci√≥n de cansancio y falta de reflejos ser√° m√°s intensa y duradera“, comenta Juan Antonio Madrid.

A lo anterior, revela que para dormir bien “la temperatura del cerebro debe bajar, y para despertar, subir”. De ah√≠ que “por la ma√Īana , hasta que la temperatura cerebral no alcanza un cierto valor, la inercia de sue√Īo se mantendr√°”.

Lo malo de no dormir bien

No lograr la sincronizaci√≥n biol√≥gica requerida, “favorece la aparici√≥n y agravamiento de numerosas patolog√≠as como diabetes, hipertensi√≥n, deterioro cognitivo, depresi√≥n, inmunodepresi√≥n, envejecimiento acelerado, etc”, cuenta el catedr√°tico.

A ello se suma que privarnos de sue√Īo unas tres o cuatro horas en una noche, puede generarnos grados de somnolencia que alteran el estado de √°nimo y perder la capacidad de vigilancia.

Si se duerme menos horas durante noches seguidas, una persona puede incluso experimentar “microsue√Īos” de dos o tres segundos, en la que los p√°rpados se cierran, not√°ndose una p√©rdida de sensibilidad a los est√≠mulos, aun cuando est√©n sentados o pie.

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