La monumental tarea de resucitar al Poopó, el lago de Bolivia que murió hace rato

Créditos: Martín Alipaz | EFE
Publicado por Emilio Lara
La información es de Agencia EFE

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Jueves 26 agosto de 2021 | Publicado a las 10:45

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El Poopó, que fue el segundo lago más grande de Bolivia, ahora no es más que una planicie desértica afectada por los sedimentos, el desvío constante de sus afluentes y el cambio climático que lo han reducido a un pobre humedal estacional, algo que para los especialistas es irreversible.

Lo que queda de ese espejo de agua situado al sur del lago Titicaca, compartido por Bolivia y Perú, unido por el río Desaguadero, es prácticamente mínimo en comparación con los registros históricos del lago que se decía tener hasta cinco metros de profundidad y una superficie de más de 2.500 kilómetros cuadrados.

Ahora la pesca “es nula”, el lago está “prácticamente seco”, con excepción de los sectores de la desembocadura del Desaguadero, y la vida que albergaba en los tiempos húmedos ha cambiado de destino, aseguró a Efe Limbert Sánchez, activista e integrante del Centro de Ecología y Pueblos Andinos de Oruro.

Vida limitada

La desaparición del Poopó es algo que ya se proyectaba hace una década y que se volvió real hace unos años, dijo a Efe Darío Achá, biólogo de la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz, que ha estudiado el comportamiento de los lagos de esa cuenca como el Titicaca, Uru Uru y Poopó.

Achá sostiene que los lagos “no son eternos” ya que su vida es alrededor de cien años y por un proceso natural “tienden a desaparecer”, una regla que es todavía más cruel con aquellos como el Poopó, que es “muy poco profundo”, aunque la excepción son aquellos con mucha profundidad.

Para este especialista “no hay forma” que el Poopó vuelva a ser el mismo de hace un siglo debido a su “proceso natural” de agotamiento, sumado a que ahora “no sostiene suficiente agua para evitar que se evapore”, “tiene gran superficie y un volumen pequeño” junto a una “estacionalidad más marcada”, con tiempos secos y húmedos más intensos.

El Poopó “se ha vuelto hace muchos años un lago estacional, con el tiempo se va a llenar cada vez menos y va a durar menos como un lago”, remarcó el científico.

“El destino del Poopó estaba predicho, naturalmente era un lago con poca perspectiva de futuro por la baja profundidad y por la gran superficie”, sentenció Achá.

Factores

Para Sánchez, el lago Poopó atraviesa por “una serie de problemas” desde hace mucho tiempo, los que salieron a la luz cuando la Gobernación de Oruro en 2015 hizo una valoración de la situación tras declarar que se había secado por completo.

Este activista identificó que el desvío del río Mauri, afluente del Desaguadero desde el lado peruano, la pérdida de caudal de este último por las asociaciones de agricultores, además de la actividad minera de la zona, que tiende a desviar recursos hídricos para la formación de lagunas artificiales, son los principales aspectos que han afectado al que fue el segundo lago más grande del país.

Sánchez también señaló que a esto debe sumarse toda la sedimentación que se ha acumulado a lo largo de los años y que ha hecho que el lago no sea “un plato hondo” y el efecto de evaporación sea mayor convirtiéndolo en un sitio “seco” y “salitroso”.

No hay solución

En 2015, la Gobernación de Oruro anunció varios planes para “recuperar” el lago Poopó como el dragado del río Desaguadero, una planta de tratamiento de aguas, programas de crianzas de peces, además de diques de cola, algo que ha avanzado poco y no ha sido una “solución integral” al problema.

Aunque una solución total es poco “realista”, el biólogo Achá sostiene que se pueden hacer ciertas obras “para rescatar algunos de los servicios ecológicos” que tenía el lago con base en la formación de canales o piscinas para moderar la evaporación del agua, valorando el riesgo que esto no provoque la liberación de metales pesados.

La otra posibilidad que plantea este especialista es aprovechar mejor el “agua estacional”, algo que podría hacerse por la parte norte del lago, que es por donde recibe su caudal.

En esa línea, Sánchez consideró que las labores podrían orientarse para rescatar “una parte del lago Poopó”, al menos unos 300 kilómetros cuadrados de los 2.500 que en algún momento tuvo, para no perderlo totalmente.

Aparte de eso es primordial pensar en las consecuencias “socioeconómicas” y “culturales” de la desaparición del lago Poopó, alertó Achá.

“Lo que va ha pasar ya ha pasado en gran medida y es que la gente se tiene que ir”, finalizó.

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