El conductor del tren Iryo siniestrado en España advirtió en una llamada al centro de mando de Atocha que había sufrido “un enganchón” a la altura de Adamuz, Córdoba (centro-sur), mientras que en una segunda comunicación avisó de que el tren había sufrido un descarrilamiento y que estaba invadiendo la vía contigua, por lo que pidió parar el tráfico en las vías “urgentemente”.
Según el audio publicado por Cordópolis/eldiario.es, cuyo contenido íntegro fue confirmado por El País con fuentes cercanas a la investigación, el conductor explica en una primera llamada al centro de mando de Atocha que tenía el tren “bloqueado” y que no se podía mover, además de añadir que debía “reconocer” la situación del tren.
También se escucha cómo el trabajador de Atocha pide al conductor que baje los pantógrafos, el mecanismo del tren que toma electricidad de la catenaria, y éste le responde: “Más abajo no pueden estar”.
Según lo que se desprende del registro, en ese momento el maquinista aún no es consciente de que tres de los vagones de su convoy han descarrilado ni que han impactado a los carros del otro tren.
En un segundo contacto telefónico, el conductor le expone que necesita que se pare el tráfico en las vías de manera urgente y la persona situada en Atocha le dice que “no hay ningún tren llegando”, según el citado medio.
El maquinista, que conversa con serenidad, detalla que tiene un incendio en uno de los vagones, por lo que debe abandonar la cabina para verificar y pide que le envíen a la zona un servicio de urgencia, de bomberos y ambulancias, pues asegura tener heridos en el tren.
En esa conversación, que no especifica si es anterior o posterior al choque con el tren Alvia, no hay ningún momento en el que el maquinista advierta de la presencia del Alvia.
El tren Iryo circulaba hacia Madrid procedente de Málaga y descarriló e impactó contra un Alvia que viajaba desde la capital española en dirección a Huelva, dejando al menos 42 muertos.