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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un informe de la ONU determinó que la Tierra comenzó una "era de bancarrota hídrica mundial", indicando que el exceso en el uso de agua renovable ha llevado al agotamiento de recursos como acuíferos y glaciares. Regiones como el Medio Oriente, norte de África, sur de Asia y suroeste de EE. UU. son las más afectadas.

Un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró esta semana el comienzo de “una era de bancarrota hídrica mundial”, argumentando que el planeta estaría sobrepasando sus límites hidrológicos.

Hecho por el Institute for Water, Environment and Health (INWEH) de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), el informe expresa en términos financieros que muchas sociedades en todo el mundo han gastado en exceso sus ingresos anuales de agua renovable, que se obtiene de ríos, suelos y capas de nieve.

Pero no solo eso, también determinó que están agotando los ahorros de acuíferos, glaciares, humedales y otras reservas naturales de agua.

“Cuenta una verdad incómoda: muchas regiones están viviendo por encima de sus posibilidades hidrológicas y muchos sistemas hídricos críticos ya están en quiebra”, dijo en un comunicado Kaveh Madani, autor principal del estudio y director del INWEH.

¿Qué es la bancarrota hídrica?

Los expertos de la UNU definieron la bancarrota hídrica como “la extracción excesiva y persistente de aguas superficiales y subterráneas en relación con los flujos renovables y los niveles seguros de agotamiento” y “la consiguiente pérdida irreversible o prohibitivamente costosa del capital natural relacionado con el agua”.

Madani explicó que, si bien no todos los países están en bancarrota hídrica, “suficientes sistemas críticos en todo el mundo han superado estos umbrales. Estos sistemas están interconectados a través del comercio, la migración, las retroalimentaciones climáticas y las dependencias geopolíticas, por lo que el panorama global de riesgos ha cambiado radicalmente”.

El informe indica que las regiones más afectadas por la bancarrota hídrica son el Medio Oriente, el norte de África, algunos lugares del sur de Asia y el suroeste de Estados Unidos.

En números, algunas de las cifras más alarmantes son que:

—El 50 % de los grandes lagos del planeta han perdido agua desde principios de la década de 1990.
—El 70 % de los grandes acuíferos muestran un declive a largo plazo.
—410 millones de hectáreas de humedales naturales han sido borradas en las últimas cinco décadas.
—Muchas cuencas fluviales y acuíferos llevan sobregirando sus cuentas durante más de 50 años.
—4 mil millones de personas enfrentan una grave escasez de agua al menos un mes al año.
—2.200 millones de personas no tienen agua potable gestionada de forma segura.

“A pesar de sus advertencias, el informe no es una declaración de desesperanza”, aclaró Madani. “Es un llamado a la honestidad, el realismo y la transformación. Declararse en bancarrota no significa rendirse, sino empezar de cero”.

“Al reconocer la realidad de la bancarrota hídrica, finalmente podemos tomar las decisiones difíciles que protegerán a las personas, las economías y los ecosistemas. Cuanto más nos demoremos, más se agravará el déficit”, añadió.

Referencia:

Global Water Bankruptcy: Living Beyond Our Hydrological Means in the Post-Crisis Era. Informe del Institute for Water, Environment and Health, de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), 2026.