El cáncer de riñón mató a 981 chilenos en 2018 y, debido a su incidencia, fue incluido dentro de las Garantías Explícitas en Salud (GES) en julio de 2019.

Este jueves 18 de junio se conmemora el día mundial contra esta silenciosa enfermedad que en raras ocasiones presenta síntomas en su fase más temprana, por lo cual tiende a molestar recién cuando ya no se puede atacar en sus primeros estadios.

“El cáncer de riñón en general no da síntomas hasta que está avanzado o es de gran tamaño. El más frecuente es la hematuria (sangre en la orina). Cuando el tumor es muy grande puede dar dolor en la región lumbar o dolor abdominal, o es posible de ser palpado al examen físico”, señaló a BioBioChile Diego Reyes, jefe de la Unidad de Urología de la Clínica Bupa.

De acuerdo al especialista, esta afección es más frecuente sobre los 50 años, con el principal factor de riesgo conocido siendo el tabaquismo.

“Los fumadores tienen mayor riesgo de presentar tumores renales a lo largo de su vida y tener más probabilidades de morir por cáncer renal que los no fumadores. También se ha asociado a hipertensión arterial y obesidad, por lo que es recomendable tener un control estricto de ambas enfermedades”, puntualizó.

La importancia de detectarlo a tiempo

La gran mayoría de los tumores renales se denominan “incidentalomas”. Es decir, se detectan por hallazgo en un examen de imágenes, como una ecografía abdominal o una tomografía computada abdominal (scanner), los que son solicitados por causas como dolor abdominal.

En detalle, este tipo de cáncer tiende a manifestarse como un tumor maligno curable si está confinado al riñón. Prácticamente todos los tumores renales menores a 4 centímetros, y la mayoría de los menores de 7, son curables con cirugía.

No obstante, “cuando un tumor renal está avanzado, ya sea con metástasis a otros órganos o comprometiendo órganos cercanos, no es posible lograr una curación con los tratamientos”, advirtió el especialista.

De poder ganarle la batalla con cirugía, un paciente puede llevar una vida completamente normal, aunque debe mantener controles periódicos para descartar que reaparezca el cáncer.

En caso de quedar con solo un riñón, Reyes señaló que los pacientes tienen que seguir cuidados mínimos, mayoritariamente relacionados con una alimentación saludable.

Con todo, el principal riesgo del tumor renal es la diseminación a otros órganos (metástasis), siendo los pulmones el sitio más frecuente en verse afectado dentro del organismo.

En cuanto a las complicaciones locales de un tumor renal, el especialista subrayó el “sangrado importante” por la orina, sumado a dolor.

¿Cuál es el tratamiento?

Consultado acerca del tratamiento que se sustancia a la hora de atacar esta enfermedad, el médico sostuvo que se debe diferenciar el que se lleva a cabo en casos de tumores localizados en el riñón y los avanzados, donde el tumor ya se encuentra diseminado a otros órganos.

“El tratamiento de los tumores renales localizados es la cirugía, llamada nefrectomía. La nefrectomía puede ser radical (total), o preferiblemente parcial, que significa resecar (sacar) solo el tumor un margen de tejido sano para conservar la función del resto del riñón”, detalló.

En concreto, la decisión depende de la posibilidad de poder resecar completamente el tumor y de preservar tejido renal funcionante.

“Actualmente, el estándar de tratamiento quirúrgico es la nefrectomía laparoscópica, técnica menos invasiva que utiliza una cámara y pinzas por pequeñas incisiones en el abdomen, que produce menor dolor postoperatorio y una recuperación más rápida. La cirugía abierta se utiliza para tumores difíciles o de gran tamaño”, detalló.

Por otro lado, el tratamiento sistémico del cáncer renal metastásico es paliativo, es decir, no logra la curación, pero retrasa el crecimiento de las lesiones tumorales, aumentando el tiempo de vida y mejorando la calidad de vida.

¿Cuál es el estado de la medicina al respecto?

Ante la pregunta por el estado actual de la medicina para tratar el cáncer de riñón, Reyes comentó que el principal avance en la materia generado en los últimos años es en el tratamiento sistémico, dentro del cual existen dos tipos: los inhibidores tirosin kinasa y la inmunoterapia.

“Las nuevas terapias inmunes, conocidas como inhibidores de checkpoint, son tratamientos que buscan potenciar de forma dirigida el sistema inmune de los pacientes para que reconozcan y ataquen las células tumorales como si fuesen un agente extraño a nuestro cuerpo”, indicó.

“Estos nuevos tratamientos han permitido que hasta un tercio de los pacientes aumente su expectativa de vida al doble en comparación a otros tratamientos”, celebró.

En Chile están aprobados las combinaciones ipilimumab + nivolumab y prembrolizumab + axitinib. Sin embargo, no están cubiertos por GES.

GES

El martes 1 de octubre de 2019 entró en vigencia el decreto que incorporó el cáncer al pulmón, de tiroides, el renal y de mielomas múltiples junto al Alzheimer a la canasta de enfermedades cubiertas por el GES, más conocido como Plan AUGE.

“Toda persona de 15 años o más con confirmación diagnóstica tendrá acceso a etapificación y tratamiento”, señaló el Gobierno.

En el primer caso, el plazo es de 45 días “desde la confirmación del diagnóstico”. Para aquellos cuyos casos correspondan al segundo, el tiempo baja a 30 días a partir de la indicación médica.

El día de su anuncio, La Moneda señaló que esperaban beneficiar a 1.300 pacientes a lo largo del país, quienes en caso de una recaída volverán a tener acceso a tratamiento bajo este mecanismo, afirmó el Ministerio de Salud.