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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El juego es vital para el desarrollo de los gatos, pero permitirles morder las manos durante el juego puede enseñarles a atacar estas partes del cuerpo. La etóloga Ana Francisca Soto destaca la importancia de usar juguetes adecuados y evitar comportamientos indeseados en la adultez. Es crucial reconocer las señales de sobreestimulación y corregir la conducta si el gato te muerde, sin recurrir a castigos.

El juego es una parte fundamental del desarrollo de los felinos, pues les permite practicar comportamientos propios de su especie, como acechar, perseguir y capturar a sus presas. Sin embargo, cuando los tutores permiten jugar a las mordidas con sus propias manos o pies para entretenerlos, esto le enseña al gato que estas partes del cuerpo son objetos que está permitido morder y arañar.

Así lo explica Ana Francisca Soto, etóloga clínica y secretaria de la Comisión Nacional de Tenencia Responsable de Mascotas del Colmevet, quien advierte sobre la importancia de establecer hábitos adecuados desde temprana edad.

“Si repetimos estas interacciones desde pequeños, es probable que mantengan este comportamiento al crecer. Por eso, lo ideal es acostumbrarlos desde temprana edad a utilizar juguetes apropiados”, señala.

Por qué no deberías jugar a las mordidas con tu gato

Permitir que un gato muerda las manos o ataque los pies durante el juego puede tener consecuencias a largo plazo, especialmente cuando el animal alcanza la adultez y sus mordidas y arañazos pueden provocar lesiones.

No obstante, la especialista aclara que este comportamiento no necesariamente debe interpretarse como una señal de agresividad. “Es importante aclarar que no necesariamente se trata de agresividad, sino que muchas veces son conductas de juego dirigidas hacia las personas”, explica Soto.

La aparición y persistencia de estas conductas depende de distintos factores, entre ellos, la socialización temprana, el temperamento del animal y sus experiencias de aprendizaje. También influyen las oportunidades que tenga para jugar y explorar su entorno.

En ese sentido, la etóloga clínica advierte que los gatos que viven en ambientes poco estimulantes pueden presentar estas conductas con mayor frecuencia.

Cómo jugar correctamente con tu gato

En lugar de utilizar las manos o los pies, lo recomendable es recurrir a juguetes que permitan al gato desarrollar su secuencia natural de caza, desde el acecho hasta la captura.

Entre las alternativas se encuentran las cañas con plumas, los ratones de juguete y las pelotas. La clave está en moverlos de manera que simulen el comportamiento de una presa, permitiendo que el animal la persiga y finalmente la atrape.

“También es importante realizar varias sesiones breves de juego durante el día”, recomienda Soto.

Durante estas interacciones, además, es importante reconocer las señales que pueden indicar que el gato está sobreestimulado. Entre ellas se encuentran los movimientos bruscos de la cola, las orejas hacia atrás, la tensión corporal y las mordidas cada vez más intensas. Si aparecen estas señales, la especialista aconseja finalizar la interacción tranquilamente, sin forzar al animal a continuar jugando.

Cómo corregir la conducta si tu gato ya te muerde

Si un gato ya está acostumbrado a morder las manos o atacar los pies de sus tutores, el primer paso es dejar de utilizarlos como juguetes y ofrecerle alternativas adecuadas.

Si comienza a morder durante el juego, lo recomendable es detener la interacción con tranquilidad y evitar movimientos que puedan estimular aún más su instinto de persecución. También es importante reforzar las conductas apropiadas, por ejemplo, cuando utiliza sus juguetes en lugar de atacar las manos.

En cambio, recurrir a castigos físicos o verbales no es una solución recomendable. “Nunca recomiendo utilizar castigos, gritos o rociarlos con agua, ya que pueden generar miedo y deteriorar el vínculo con sus tutores”, advierte la especialista.

Finalmente, si las mordidas son frecuentes, intensas o aparecen de manera repentina, Soto recomienda consultar con un médico veterinario especialista en comportamiento. De esta manera, será posible identificar qué origina la conducta y establecer un tratamiento adecuado para cada caso.