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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Kamala Harris, tras su derrota en 2024 y en medio de especulaciones sobre su futuro político, ha surgido como favorita en las encuestas demócratas para las elecciones presidenciales de 2028, aunque enfrenta críticas por falta de renovación y participación activa. A pesar de liderar sondeos, algunos sectores demócratas ven con escepticismo su potencial postulación. Harris ha apoyado a candidatos demócratas en las elecciones de medio mandato y ha expresado críticas tanto al gobierno de Joe Biden como al de Donald Trump en relación al conflicto entre Israel y Hamás. A pesar de no confirmar sus planes presidenciales, se encuentra en una gira por varios estados de EE.UU.

Kamala Harris volvió al foco público durante el último mes, aunque aún no ha tomado una decisión sobre su futuro político. Harris perdió la elección presidencial en 2024 frente a Donald Trump, y desde ahí experimentó una especie de ostracismo, presuntamente en busca de nuevas perspectivas.

En ese contexto las elecciones de medio mandato (Midterms) asomaron como una plataforma idónea para que la excandidata tanteara terreno. Por ahora, ha apoyado a candidatos como Abdul El Sayed, que compite en la senatorial por Michigan, o Chris Jones, que va por un puesto en la Cámara de Representantes en Arkansas.

De acuerdo a lo que han reportado medios en EEUU, Harris tiene buenas y malas noticias en este periodo. Por un lado, lidera las encuestas sobre posibles candidatos demócratas de cara a 2028, pero desde su partido no hay convencimiento total.

Según publicó The Hill, en el sondeo de Focaldata/Financial Times dejó a Harris como favorita en el sector, con 30%, por sobre el gobernador de California, Gavin Newson (15%) y la representante Alexandria Ocasio-Cortez (9%).

Pero esto contrasta con la opinión de donantes y estrategas del Partido Demócrata en California, estado donde Kamala reside, y el resto del país, quienes apuntan a que el postulante a la Casa Blanca debe mostrar aires “renovados”.

De acuerdo a POLITICO, en algunas voces hay cierto recelo hacia la exfiscal californiana por no haberse involucrado antes en la contienda por las elecciones de Medio Término, o mostrarse más visible, desde un inicio, en la oposición a Trump.

Asimismo, desde el bloque asumen que es muy probable que un aspirante enfrente al actual vicepresidente, J.D. Vance.

“Yo personalmente no veo nada diferente. Me parece más de lo mismo. En este momento, los votantes de las primarias demócratas… están muy preocupados por la posibilidad de que un seguidor de Trump llegue a la Casa Blanca en 2028”, expresó Jim Hodges, exgobernador de Carolina del Sur.

“Y quieren elegir a alguien que, en su opinión, tenga las mejores posibilidades de ganar, pero que también cumpla con estos requisitos: ser nuevo y fresco. Oigo hablar mucho de eso: ‘no necesitamos candidatos reciclados”, agregó.

“Estoy considerando a todo tipo de candidatos para 2028, y ella no es necesariamente una de ellas. No es que no crea que esté calificada, pero quiero apoyar a un ganador en 2028, y simplemente no sé si la vicepresidenta tiene el apoyo necesario esta vez”, expresó una demócrata llamada Laurie Black, líder en donaciones en San Diego.

Lo cierto es que Kamala Harris aún no ha decidido sobre una eventual carrera presidencial, aunque sí se da tiempo para opinar sobre política actual.

El pasado miércoles, durante la Conferencia Conmemorativa Asan 2026 de Seúl, se mostró crítica de la reacción del gobierno de Joe Biden, cuando fue vicepresidenta, en torno al conflicto entre Israel y Hamás.

“Hubo un fracaso en el uso de nuestra influencia para frenar la horrible conducta del gobierno israelí en la guerra de Gaza. Se debió actuar antes y con mayor contundencia”, indicó.

No obstante, también fustigó a la actual administración de Donald Trump, al asegurar que: “le ofrece a Netanyahu un cheque en blanco”.

Se estima que Harris retorne este viernes a EEUU, para iniciar una gira por los estados de Nevada, New Hampshire, Wisconsin, Misisipi y Georgia, teniendo en la mira las Midterms.

En las elecciones de medio mandato estarán en juego los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 del Senado, cargos estatales y locales en todo el país, las gobernaciones de 36 estados y la composición de buena parte de los legislativos de 46 estados.

La preocupación por el coste de vida, incluidos los precios de la gasolina, y el descontento con las políticas económicas del presidente Donald Trump han impulsado a los demócratas en los sondeos, que apuntan a posibles victorias del partido en zonas tradicionalmente republicanas.