VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En Chile, con más de 4 millones de gatos como mascotas, surge la preocupación sobre el riesgo de enfermedades al ingerir presas que cazan. Especialistas aseguran que, si bien los felinos pueden transmitir zoonosis, el riesgo es bajo con controles veterinarios, vacunas y desparasitación al día. Ana Francisca Soto, del Colegio Médico Veterinario, destaca que vivir con gatos aporta beneficios emocionales y de bienestar, siendo la prevención la clave para reducir riesgos.

Si tienes un gato de mascota, probablemente estés familiarizado con los “regalos” que tu felino amigo trae a casa después de sus salidas. Aunque para ellos este comportamiento responde a su instinto natural, para las personas puede surgir una duda inmediata: ¿existe riesgo de contagio de enfermedades si mi gato come este tipo de presas?

En Chile se estima que existen más de 4 millones de gatos con dueño, y una parte importante de ellos tiene acceso al exterior. Esa libertad puede aumentar su exposición a parásitos, bacterias y otros agentes infecciosos presentes en animales silvestres o en el ambiente. Sin embargo, especialistas recalcan que esto no debe ser motivo de alarma, sino de prevención y tenencia responsable.

Al respecto, BioBioChile consultó con Ana Francisca Soto, secretaria de la Comisión Nacional de Tenencia Responsable de Mascotas del Colegio Médico Veterinario y etóloga clínica, quien explica que los gatos sí pueden transmitir algunas enfermedades a las personas —conocidas como zoonosis—, pero aclara que el riesgo en la vida cotidiana es bajo cuando las mascotas cuentan con controles veterinarios, vacunas y desparasitación al día.

“La convivencia con gatos tiene enormes beneficios emocionales y de bienestar, y con cuidados básicos el riesgo sanitario es muy bajo. En la gran mayoría de los casos, recomendar ‘deshacerse’ de un gato no es una medida necesaria ni proporcional”, enfatizó la experta.

“La mayoría de los riesgos sanitarios asociados a gatos pueden prevenirse adecuadamente mediante controles veterinarios, higiene y manejo responsable. Incluso en personas inmunocomprometidas o embarazadas, las recomendaciones actuales apuntan a extremar medidas preventivas y educación sanitaria antes que separar a las personas de sus animales de compañía”, aclaró.

Según explicó, las enfermedades más conocidas asociadas a gatos incluyen toxoplasmosis, tiña (hongos), enfermedad por arañazo de gato y algunos parásitos intestinales. El riesgo aumenta principalmente cuando existen malas condiciones higiénicas, animales sin control sanitario o personas inmunocomprometidas.

¿Existe una diferencia entre el riesgo de un gato que sale a la calle y un gato que vive dentro de la casa?

“Sí, existe una diferencia importante”, señaló la veterinaria. “Los gatos outdoor tienen mayor exposición a parásitos, virus, bacterias y animales infectados, además de heridas por peleas y contacto con agua o alimentos contaminados. También tienen más probabilidad de cazar y consumir presas que pueden transmitir enfermedades. En cambio, los gatos indoor presentan un riesgo mucho menor, aunque no inexistente, porque viven en un ambiente más controlado y con menos exposición a agentes infecciosos”.

Si un gato caza un ratón u otro animal pequeño, ¿qué riesgos existen para el gato y para las personas que viven con él?

Soto explicó que, cuando un gato caza o consume un ratón, ave u otro animal pequeño, puede exponerse a parásitos intestinales, bacterias e incluso intoxicaciones secundarias si la presa había ingerido veneno para roedores. “Para las personas, el principal riesgo es indirecto: contacto con heces contaminadas, secreciones o parásitos que el gato pueda adquirir tras la caza. Además, las presas silvestres pueden actuar como reservorios de distintas enfermedades infecciosas”.

¿Qué tan cierto es que los gatos producen una enzima en su saliva que actúa como un agente antibacteriano?

De acuerdo con la experta en animales, no es correcto decir que los gatos tengan una “enzima mágica” que elimine todos los riesgos bacterianos de comer presas, aunque precisó que “sí existen componentes en la saliva felina, como lisozimas, lactoferrina y otras sustancias con cierta acción antimicrobiana, que ayudan al control natural de microorganismos en la boca, algo que ocurre también en otras especies. Sin embargo, esto no significa que los gatos estén protegidos frente a todas las bacterias, parásitos o enfermedades que pueda portar un ratón u otra presa”.

Aunque un gato no salga nunca de la casa, ¿igual puede contagiar enfermedades o portar parásitos?

“Sí. Aunque un gato viva exclusivamente dentro del hogar, igualmente puede portar parásitos o transmitir algunas enfermedades. Por ejemplo, los huevos de parásitos pueden ingresar a la casa en zapatos, tierra o alimentos crudos. También existen enfermedades que pueden transmitirse por contacto estrecho, arañazos o manejo inadecuado de la caja de arena. De todas maneras, el riesgo en gatos indoor correctamente manejados sigue siendo bajo”, aclaró.

¿Qué medidas concretas deberían tomar los dueños para reducir riesgos sin caer en alarmismo?

Finalmente, Soto indicó que la clave es la prevención responsable y no el alarmismo. Las medidas más importantes son mantener controles veterinarios periódicos, vacunas y desparasitación al día, preferir que los gatos vivan indoor o con acceso controlado al exterior, limpiar diariamente la caja de arena, lavarse las manos después de manipular heces o tierra, evitar alimentar con carne cruda y consultar al médico veterinario ante signos de enfermedad.