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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El debate se intensifica tras dos nuevas liberaciones indebidas en Gendarmería, sumando ocho casos desde 2025. El más reciente en Viña del Mar, donde un imputado quedó en libertad pese a prisión preventiva. Autoridades califican los hechos como "impresentables" y no descartan corrupción. Se anuncia reforma para transformar a Gendarmería en policía penitenciaria, fortaleciendo control e inteligencia. Exdirector respalda investigaciones y destaca importancia de no cerrar hipótesis prematuramente.

Una seguidilla de liberaciones erróneas de internos mantiene en el centro de la controversia a Gendarmería, en medio de investigaciones, eventuales acciones penales y un creciente debate político sobre la necesidad de reformar la institución, tras las graves negligencias calificadas como inexcusables e impresentables por parte del ejecutivo.

El debate se intensificó luego de que en los últimos días se registraran dos nuevas liberaciones indebidas, que se suman a otros casos ocurridos desde 2025. En total, ya son ocho los episodios atribuidos a errores en la tramitación de órdenes judiciales, fallas administrativas o interpretaciones equivocadas de resoluciones, lo que encendió las alertas respecto de los protocolos internos de Gendarmería.

El caso más reciente ocurrió en Viña del Mar, donde un imputado fue dejado en libertad pese a que se había decretado su prisión preventiva. A ello se suma otro hecho similar registrado el día anterior. Ambos están bajo investigación.

Uno de los episodios más emblemáticos fue el ocurrido en julio de 2025, cuando uno de los sospechosos del asesinato de José Felipe Reyes Ossa, conocido como el “Rey de Meiggs”, recuperó su libertad tras una orden de un tribunal dirigida a Gendarmería. En ese entonces, desde el mismo organismo confirmaron a La Radio que “Gendarmería recibió una orden del tribunal, y la acató”.

Desde el Ejecutivo calificaron los hechos como “casos impresentables” y “negligencias inexcusables”. El ministro de Justicia, Jaime Gajardo, confirmó la destitución de funcionarios involucrados y la presentación de antecedentes ante el Ministerio Público para que se investiguen eventuales delitos. No descartó que detrás de algunas liberaciones pudiera existir corrupción, extorsión o incluso sabotaje.

En ese escenario, el diputado de la UDI, Gustavo Benavente, sostuvo que este tipo de hechos ocurren desde hace bastante tiempo y que la situación debiera mejorar ahora que Gendarmería pasará a depender del Ministerio de Seguridad.

En paralelo, se anunció la profundización de la reforma que busca transformar a Gendarmería en una policía penitenciaria, fortaleciendo los estándares de control, tecnología e inteligencia, junto con la creación de un servicio especializado en reinserción social.

El exdirector de Gendarmería, Christian Alveal, respaldó que no se descarte ninguna hipótesis mientras se desarrollan las investigaciones y sostuvo que sería irresponsable cerrar anticipadamente alguna línea indagatoria, en línea con lo planteado por el ministro Jaime Gajardo.

Este escenario vuelve a instalar el debate sobre la modernización del sistema penitenciario, en un momento que el propio Gobierno ha definido como clave para enfrentar el crimen organizado.