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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Militantes cercanos a la dirección del Partido Comunista afirmaron que dentro de la colectividad no hay espacio para quienes sostengan que Cuba es una dictadura, apuntando indirectamente a Jeannette Jara. Este "rayado de cancha" a la excandidata presidencial volvió a instalar el debate sobre su continuidad en el PC y, en paralelo, abrió señales desde otros partidos del sector, cuyos dirigentes señalaron que Jara es bienvenida en sus filas.

Una nueva tensión se instaló al interior del Partido Comunista, luego de que dirigentes de larga trayectoria fijaran públicamente una postura que calificaron como intransable en relación con Cuba.

El tema fue abordado la noche del lunes en el programa de streaming Barbarroja, donde Juan Andrés Lagos, integrante de la comisión polític; y Hugo Gutiérrez, miembro del comité central, se refirieron a la situación que atraviesa la isla.

En ese marco, Gutiérrez afirmó que dentro del PC no puede haber militantes que sostengan que Cuba es una dictadura, planteando que quien mantenga esa convicción no tendría cabida en la colectividad.

Por su parte, Juan Andrés Lagos afirmó que —en el escenario actual— no existe margen para calificar a determinados países como dictaduras, considerando la gravedad de los acontecimientos que, según planteó, se están desarrollando a nivel internacional.

En esa línea, comparó la situación de Cuba con la de Irán, al que describió como un país que ha sido agredido y atacado, cuyas acciones responderían a una lógica defensiva. Las declaraciones fueron leídas como un “rayado de cancha” dirigido a Jeannette Jara.

Recordemos que la excandidata presidencial ha manifestado públicamente sus dudas respecto de continuar militando en el PC y ha marcado diferencias con la línea del partido, especialmente en lo relativo a la situación política en Cuba.

En plena campaña, en septiembre pasado, sostuvo que la isla “claramente no es una democracia”, aunque agregó que sus conflictos deben ser resueltos internamente.

En ese contexto, los dichos de Hugo Gutiérrez cobraron especial relevancia al dejar en evidencia una tensión más profunda dentro de la colectividad comunista, entre sectores que promueven una reflexión crítica y una dirigencia que reafirma su adhesión a referentes históricos.

Postura del PC sobre Cuba reabre debate por la militancia de Jara

El debate trascendió al resto del progresismo, donde el senador socialista Juan Luis Castro interpretó las declaraciones como una señal que equivaldría a una “invitación” a que Jara deje la colectividad.

En el Partido Socialista surgieron diversas voces que señalaron que la excandidata presidencial del oficialismo sería bienvenida en la colectividad si decide abandonar el PC.

En esa línea, el diputado Daniel Manouchehri sostuvo que todo liderazgo que comparta los valores del partido, su compromiso con la democracia y la justicia social, siempre tendrá espacio para contribuir y construir.

El debate, además, se instala en un momento clave para el progresismo, marcado por la discusión sobre el futuro de la coalición y por las dudas —en algunos sectores— respecto de mantener o no alianzas con el Partido Comunista.

Desde la Democracia Cristiana, el diputado Eric Aedo planteó que el PC estaría mostrando una desconexión con la realidad política actual.

Los cuestionamientos de Hugo Gutiérrez y Juan Andrés Lagos no se limitaron a una alusión indirecta a Jeannette Jara, sino que también se extendieron hacia La Moneda.

Gutiérrez afirmó que el presidente Gabriel Boric debe hacerse cargo de las eventuales consecuencias que, a su juicio, podrían afectar al pueblo cubano tras sus declaraciones, y planteó dudas sobre a quién busca agradar con ese tipo de afirmaciones.

Asimismo, lo acusó de “actuar con cobardía” al intentar congraciarse con Estados Unidos, calificando esa conducta como servil y vergonzosa. En sintonía, Lagos advirtió que asumir que alinearse con lo que denominó “el imperio” permitiría quedar al margen de esa lógica constituye un error.

Desde La Moneda hubo reacción. La ministra vocera de Gobierno, Camila Vallejo, recalcó que debe existir respeto irrestricto hacia la figura del Presidente y señaló que, independientemente de las discrepancias políticas, los insultos, descalificaciones y caricaturas no contribuyen al debate público.