El proceso de adquisición de 24 aviones de combate para la Fuerza Aérea del Perú (FAP) avanza sin pausa, incluso tras la salida de José Jerí de la presidencia interina, y ya se ha concretado el primer desembolso de fondos públicos, un hito que marca el inicio formal de la mayor inversión en defensa de las últimas décadas.
A pesar del escenario político convulso y de la destitución del ahora expresidente Jerí, horas antes de su censura, su gobierno procedió a transferir 1.137 millones de soles (aproximadamente 340 millones de dólares) al Ministerio de Defensa, como adelanto para la compra de aeronaves de combate de última generación.
Según conoció BioBioChile, la Contraloría General de la República ya emitió su opinión sobre el proceso, aunque el titular de ese organismo, César Aguilar, explicó que el contenido del informe se mantiene reservado por tratarse de un tema de seguridad y defensa nacional.
El decreto supremo que oficializó la millonaria transferencia, publicado recientemente en el diario El Peruano, precisa que los fondos solo podrán destinarse a la adquisición de los aviones y que el Ministerio de Economía validó la disponibilidad presupuestal.
La compra de los nuevos cazas busca reemplazar una flota compuesta por Mirage 2000 y MiG-29, aeronaves que presentan un grado avanzado de obsolescencia y limitaciones operativas, tal como han advertido autoridades y especialistas.
El proyecto implica una inversión total de 3.500 millones de dólares y aunque esta primera transferencia equivale a menos del 10% del monto final, empieza a ser una realidad.
Comité técnico
El debate por el modelo y el proveedor de los aviones ha adquirido una dimensión estratégica y geopolítica. El Ejecutivo de turno en ese momento aseguró que la decisión final no dependía del Gobierno, sino de un comité técnico especializado de adquisiciones.
Así lo ratificó Ernesto Álvarez, presidente del Consejo de Ministros hasta hace pocos días, durante una entrevista en El Montonero: “El Gobierno no decide, porque la decisión, de acuerdo a los principios de contratación, están regidos, en este caso, en última instancia, por la Central de Contrataciones, la Central de Compras de la Fuerza Armada”.
En la competencia internacional, tres fabricantes han presentado propuestas. Suecia, a través de Saab, plantea la venta de 24 Gripen; Francia, mediante Dassault, ofrece 18 Rafale F4; y Estados Unidos, con Lockheed Martin, propone 12 F-16 Block 70 (un modelo mucho más avanzado que el de las fuerzas armadas chilenas).
Diversos informes oficiales resaltan que solo avanzarán aquellas ofertas que se ajusten al techo presupuestal aprobado. No obstante, la diferencia en el número de unidades ofertadas ha generado debate sobre la capacidad operativa futura de la FAP.
Ernesto Álvarez también expuso que, si bien la Fuerza Aérea ha evaluado los modelos, el componente geopolítico resulta ineludible. “La ventaja geopolítica del F-16 Block 70 es total, pues es el alineamiento del Perú en su eje”, afirmó el ahora ex primer ministro.
Además, dijo que la plataforma francesa Rafale “es un buen instrumento”, pero consideró que la alianza tecnológica y defensiva con Estados Unidos supera a la opción europea.
Proceso de adquisición
El proceso de adquisición ha estado marcado por la evolución de factores técnicos y políticos. Según explicó César Torres Vega, exviceministro de Políticas para la Defensa, la Fuerza Aérea ya definió sus requerimientos técnicos y operativos, aunque la decisión final recae en el nivel político estratégico.
“La Fuerza Aérea ya cumplió entregando su estudio técnico operativo. Eso pasa al sector responsable políticamente. El Ministerio de Defensa tiene que hacer una propuesta de lineamientos políticos, y esos hay que elevarlos a niveles políticos estratégicos, a los más altos dirigentes del país”.
Torres Vega también subrayó la importancia de que el paquete de adquisición incluya sistemas integrados, como aviones de alerta temprana (AWACS) y tanqueros, para asegurar la plena capacidad de combate y disuasión.
“Para aprovechar al máximo las capacidades del F-16 Block 70, mucho más avanzado que el de Chile, tiene que ir acompañado de un AWACS, pero no es solo eso o agregarle tanqueros, también hay que arreglar todo lo que es la infraestructura de soporte en tierra, porque no hacer eso se le quita movilidad y flexibilidad a la Fuerza Aérea”.
Influencia internacional
El escenario internacional también ha influido en la discusión, en especial por recientes movimientos empresariales que afectan la autonomía tecnológica de las plataformas ofertadas.
En ese contexto, el caza modelo Rafale también se posicionó como un posible ganador de la elección peruana para reemplazar a su flota aérea, pero hubo algunas dudas sobre su compra.
La adquisición de empresas francesas proveedoras del Rafale por parte de conglomerados estadounidenses generó inquietud sobre la dependencia legal y operativa respecto a la normativa de exportación militar de Estados Unidos.
Ante esto, el experto en inteligencia y seguridad nacional Luis Saavedra explicó: “Parte de la arquitectura de desarrollo del avión Rafale va a utilizar un componente de los Estados Unidos, que está bajo la jurisdicción también legal de los norteamericanos. Entonces, ya no es tan sencillo decir que el Rafale es cien por ciento soberano”.
En esa línea, Saavedra profundizó sobre la diferencia entre los sistemas de defensa estadounidenses y europeos, aludiendo a la experiencia argentina durante la guerra de las Malvinas.
“Francia tiene una política y una doctrina muy importante, que estamos dejando pasar, de que ellos no se involucran en conflictos cuando su armamento está en guerra. Esa es una doctrina real. Ahora, ¿cuál es la doctrina de los Estados Unidos (si se adquiere el F-16)? Si uno de sus aliados está en conflicto, el primer paso que ellos dan es el apoyo político. Después les brindan también las capacidades de mantenimiento y de actualización, y en el peor de los escenarios, si su aliado está siendo vencido ellos participan”.
Un giro hemisférico
Las implicancias de la compra no solo afectan la soberanía operativa de la FAP, sino que también reflejan la posición internacional de Perú en el actual contexto global y regional.
En una de sus últimas entrevistas como premier, Álvarez sostuvo que el país con el F-16 “tiene una magnífica oportunidad con este gobierno de Donald Trump que, al margen de simpatías o antipatías, nos ofrece una posibilidad cierta, anunciada por él mismo, que no ha pasado jamás. Kennedy nunca habló de Perú. Donald Trump nos ha ofrecido públicamente ser socios estratégicos, miembros no europeos de la OTAN, con todos los beneficios tecnológicos y comerciales que eso entraña, y defensivos, por supuesto. O sea, seríamos aliados de la primera potencia en el mundo”.
Próximos pasos
A nivel técnico, tanto en la evaluación del F-16 Block 70 como del Rafale y del Gripen, la FAP ha presentado una prelación basada en el grado de satisfacción de los requerimientos operativos.
Como explicó el mayor general en retiro Torres Vega, el proceso involucra una cadena de validaciones técnicas, políticas y estratégicas, donde la última palabra la tiene el Consejo de Seguridad Nacional.
Mientras tanto, la transferencia de fondos asegura el inicio de la fase de negociación con los fabricantes. La Dirección de Estudios de Mercado de la Agencia de Compras de las Fuerzas Armadas debe ahora evaluar el expediente de inicio y, si lo valida, se procederá a la convocatoria y adjudicación del contrato. Por lo tanto, el camino está avanzado.
El proceso, que se mantiene bajo reserva por motivos de seguridad, sigue firme con la mira puesta en recuperar la capacidad disuasiva y operativa de la Fuerza Aérea del Perú, en un entorno en el que la defensa y la geopolítica regional se entrelazan con la urgencia de modernizar el equipamiento militar.