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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Kamila González es la protagonista de "El Convento" la historia basada en un exorcismo real en un convento del sur de Chile. La joven relata cómo su deseo de ser monja se convirtió en una pesadilla paranormal. Tras presenciar sucesos aterradores y ayudar en el exorcismo de una monja poseída, Kamila logró vivir hechos no pensados, como presenciar a diversos santos y los brutales actos de la regiosa poseída. Tras ello, escapó de convento y a pesar de la experiencia, su fe en Dios se mantuvo firme.

Kamila González es la protagonista de ‘El Convento‘, la historia basada en hechos reales sobre un exorcismo realizado al interior de un convento en el sur de Chile. En conversación con BioBioChile, Kamila asegura que su brutal experiencia de vida no flaqueó su fe en Dios y en la Iglesia Católica, incluso tras escapar de donde fue testigo de hechos paranormales, volvió a pisar otro convento meses después.

Kamila solo tenía 18 años cuando su vida cambió por completo. Recién estaba saliendo de cuarto medio e inició una carrera relacionada con la salud, algo que desde siempre le interesó.

Pero un viaje en 2011 de Valparaíso al sur de Chile cambió esos gustos y planes iniciales. Su tía las invitó a ella y a su abuela a pasar unos días bajo el clima lluvioso del sur de nuestro país. Aceptó, aunque con ciertas dudas en un inicio.

Quiso ser monja luego de una semana de pisar un convento al sur de Chile

Una vez allá, quedó maravillada con la belleza de la zona, y también intrigada cuando su tía las llevó a conocer un convento de claustro alejado de la ciudad en Puerto Varas.

Al pisar un pie en aquel oscuro y solitario lugar, con un fuerte olor a incienso, sintió que pertenecía. Solo bastó una semana de un retiro espiritual para convencerse de que quería ser monja. Una decisión cuestionada por su familia, en especial por su madre.

Su viaje al sur dilucido lo que ella creía, sería su futura vocación. Pero estaba equivocada. La sensación en su pecho de tranquilidad y de haber elegido el camino correcto pronto se transformó en incertidumbre, desconfianza y miedo.

Un ente maligno intentaba intimidarla

Luego de un par de semanas en el convento, las noches ya no estaban cargadas de la misma paz que sintió cuando recorrió el lugar por primera vez. Cada vez que cerraba los ojos sentía que alguien estaba a su lado, que alguien la observaba y respiraba cerca de su espalda.

Aquella incertidumbre comenzó a intensificarse cuando sintió golpes en su puerta y su cama se hundía, como si hubiera un perro sentado sobre sus sábanas.

“El colchón se hundió a la altura de mis piernas… No fue un temblor, no fue un tirón, no fue la cama cediendo sola. Fue peso. Clarísimo. Inconfundible“, escribió Kamila en su libro.

Ya no dormía por las noches, vivía cansada, con aquel sentimiento que alguien se sentaba en su cama y la atemorizaba.

El día tampoco era perfecto. Sufría los malos tratos de la madre maestra, la religiosa encargada de enseñarle todo lo necesario para ser monja. Pronto entendió por qué su actitud contra ella era tan tan déspota, tan insensible.

Sin imaginarlo, aquella respiración por las noches, los golpes en la puerta y la presencia en su cama se debía a un “demonio” en el cuerpo de su maestra.

Solo bastó una misa para que aquel ente maligno se manifestara en el cuerpo de la religiosa. Kamila entendió, justo ahí, que todo el tiempo el ser intentó formar parte de ella, pero por su luz, nunca lo logró.

“Se siente atraído por tu luz. Por tu alma. Eres demasiado pura, demasiado luminosa. Por eso te atormenta. No puede poseerte, pero intenta debilitarte”, le explicó el sacerdote que acudió al convento para realizar el exorcismo.

Kamila ayudó en el exorcismo

El momento de la revelación del “demonio” ocurrió en vista de todas las religiosas: “Apenas el sacerdote posó las manos sobre su cabeza (madre maestra) algo en el ambiente se quebró. Se sintió el sonido de un golpe contra el suelo y su cuerpo comenzó a retorcerse con violencia“, escribió Kamila en su libro.

Los hechos que describe son dignos de una película de terror, similares a escenas que muchos han visto en el filme de ‘El exorcista‘, pero esta vez relatados desde la propia experiencia de Kamila.

Desde aquel momento todo fue caos, miedo e incertidumbre en el convento. El exorcismo duró 5 días y la propia Kamila ayudó.

“Esa escena, ese cuerpo doblándose de forma imposible, esa voz que no pertenecía a ningún ser humano me abrió una puerta que jamás pude volver a cerrar”, describió.

En medio de la capilla, con el cirio pascual, un crucifijo grande, el agua bendita y un óleo exorcizado, Kamila vivió en carne propia como su madre maestra se retorcía, hablaba en otro idioma y la intimidaba.

Debido a los constantes ataques del “demonio” sobre ella, el sacerdote a cargo le pidió formar parte de su acto. Accedió.

De acuerdo a su libro, mientras el “demonio” era combatido por el sacerdote, comenzó a tener visiones. Kamila reveló que diversos santos se aparecieron en el exorcismo, entre ellos, San Miguel Arcángel, la Virgen María, Santa Teresita, Francisco de Asís, el Papa Juan Pablo II y finalmente Jesús.

“Era como si Dios me hubiera abierto la visión durante un momento y me hubiera permitido ver lo que muy pocas personas ven: la batalla real, completa, sin filtros”, explicó.

Uno por uno los nombraba a penas se le presentaban, mismo tiempo en que el “demonio” parecía debilitarse. “Tienes protección de cielo eterno. Por eso él te teme”, le dijo el sacerdote.

En medio de aquellos santos y una legión de ángeles, al quinto día el ente maligno salió del cuerpo de la madre maestra, describe en su libro.

Escapó del convento tras presenciar el exorcismo

El demonio dentro del cuerpo humano cayó al suelo convulsionando (…) Hubo un silencio (…) y entonces sonó un chillido. Agudo. Desgarrador. El cuerpo de la hermana se arqueó una última vez (…) El ejercito de sombras se deshizo como humo arrancado por el viento“, escribió.

Tras aquel episodio que marcó su vida, Kamila no aguantó y escapó deldel convento de claustro. Volvió a su hogar, con su padre y madre.

Desde el lugar intentaron encontrarla y convencerla de volver, pero sus acciones fueron en vano. Kamila no quería volver a pisar Puerto Varas ni saber de las religiosas de aquel lugar.

Los años pasaron y ella no pudo volver a dormir sin luz y sin la televisión encendida. En ocasiones sentía que el “demonio” la acechaba por las noches, pero su creencia en Dios fue más fuerte.

Hubo mucho tiempo en el que sí siguió, pero el sacerdote (Padre Antonio) que es mi guía espiritual venía, por lo menos unas tres veces a la semana a la casa. Hacía bendición a la casa, me traía agua bendita“, contó Kamila a BioBioChile.

“Me mandaron con un sacerdote de Valparaíso que que él era muy conocedor del tema, entonces él me ayudó también un montón”, agrega la joven, quien complementó su tratamiento con terapia psicológica.

Ahora, a sus 32 años, la joven profesional de Técnico en Enfermería y estudiante de Odontología, afirma que su creencia en Dios y en la Iglesia no flaqueó con lo vivido, incluso confiesa que 7 meses después de escapar, volvió a pisar un convento.

“Con las Carmelitas (Orden de los Carmelitas Descalzos) tuve una experiencia super bonita. No supe diferenciar bien en realidad como a la persona de mi fe y de la vida religiosa”, contó a nuestro medio.

Yo igual quería seguir siendo monja. Fue largo el proceso (con las Carmelitas), no fueron semanas como fue con las otras religiosas, sino que fue un proceso de meses. Igual yo no entré para ser vida religiosa, sino que entré solamente a hacer una experiencia que duraba tres meses en el otro convento“, explicó.

“Fue tan linda la experiencia que siento que me ayudó muchísimo para no quedarme pegada con lo malo que me había pasado… Yo sigo siendo católica, sigo siendo muy creyente, para mí Dios es como un pilar en mi vida“, reflexiono Kamila.