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Sábado 04 agosto de 2018 | Publicado a las 14:37 · Actualizado a las 14:19
Partido de los Trabajadores oficializa candidatura de Lula: "Vamos a sacarlo de la c√°rcel"
Publicado por: Jonathan Flores La información es de: Agence France-Presse
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El Partido de los Trabajadores (PT) desafi√≥ a un “sistema podrido” al lanzar este s√°bado la candidatura del expresidente Luiz In√°cio Lula da Silva a las elecciones de octubre en Brasil y prometi√≥ sacar a su l√≠der hist√≥rico de la c√°rcel, donde purga una pena de 12 a√Īos por corrupci√≥n.

El propio Lula, detenido en Curitiba (sur), mand√≥ una carta a la convenci√≥n del PT en Sao Paulo, en la que advirti√≥: “Hoy la democracia est√° amenazada. Tenemos una elecci√≥n con las cartas marcadas que excluye a quien encabeza los sondeos. Quieren inventar una democracia sin pueblo”.

La candidatura de Lula “es la acci√≥n de m√°xima confrontaci√≥n con este sistema podrido”, proclam√≥ la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, despu√©s de que unos 2.000 delegados aprobaran a mano alzada la designaci√≥n de su l√≠der hist√≥rico, favorito en los sondeos con cerca de 30% de las intenciones de voto pese a su complicada situaci√≥n judicial.

“¬°Vamos a seguir nuestra marcha, vamos a sacar a Lula de la c√°rcel!”, prometi√≥ la senadora.

Lula, detenido desde abril, fue condenado como beneficiario de un apartamento en el litoral paulista ofrecido por la constructora OAS a cambio de facilidades para obtener contratos en Petrobras. Un tribunal de apelaciones confirm√≥ su culpabilidad, lo cual deber√≠a inhabilitarlo para competir en una elecci√≥n, en virtud de la “Ley de Ficha Limpia” promulgada por √©l mismo en el √ļltimo a√Īo de su mandato.

Alckmin, por la “reforma del Estado”

Otros dos candidatos fuertes se lanzaron el s√°bado al ruedo para los comicios del 7 de octubre, con una eventual segunda vuelta el 28: el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democracia Brasile√Īa (PSDB, centro-derecha); y la ecologista Marina Silva, de Rede Sustentabilidade.

Alckmin, de 65 a√Īos, fue recibido en el Centro Internacional de Convenciones de Brasilia por un millar de personas al son de tambores y al grito “Brasil de frente, Geraldo presidente”. Entre los participantes en la convenci√≥n figuraba el expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002).

Su candidatura recibi√≥ recientemente el apoyo de una amplia coalici√≥n de partidos de derecha y centro-derecha, lo cual le dar√° m√°s recursos de campa√Īa y m√°s tiempo de propaganda de televisi√≥n que a la mayor√≠a de sus rivales.

Como compa√Īera de f√≥rmula escogi√≥ a la senadora Ana Am√©lia, en una tentativa de recuperar votos del sur conservador, donde el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro, que lidera los sondeos en caso de que la candidatura de Lula sea invalidada, tuvo un fuerte avance.

Alckmin achac√≥ la crisis econ√≥mica y pol√≠tica de los √ļltimos a√Īos a las gestiones del PT, obviando mencionar al gobierno conservador de Michel Temer, que en dos a√Īos de gesti√≥n (en 2016 reemplaz√≥ a la izquierdista Dilma Rousseff, destituida por el Congreso) se ha convertido en el presidente m√°s impopular de Brasil.

“La herencia tr√°gica que el gobierno petista nos dej√≥: trece millones de brasile√Īos y brasile√Īas desempleados, debilit√≥ la creencia del pueblo en la pol√≠tica”, declar√≥ Alckmin, que prometi√≥ reducir el tama√Īo del Estado para tapar los d√©ficits y reforzar el d√©bil crecimiento econ√≥mico de Brasil, que en 2017 sali√≥ de dos a√Īos de recesi√≥n.

Una promesa que apunta a sacarle votos al exministro de Hacienda Henrique Meirelles, candidato del MDB de Temer, partidario de recortes a ultranza.

“Sin reforma del Estado, el crecimiento no volver√°”, afirm√≥.

Marina Silva, contra los candidatos del “odio”

Marina Silva, de 60 a√Īos, se present√≥ ante la convenci√≥n de Rede, en Brasilia, como la candidata capaz de superar la polarizaci√≥n que vive este pa√≠s de 209 millones de habitantes.

“Frente al odio, la uni√≥n”, preconiz√≥ la exministra de Medio Ambiente de Lula, tercera colocada en las elecciones de 2010 y 2014.

Todos los candidatos tendrán que lidiar con la popularidad de Bolsonaro, un excapitán del Ejército que reivindica a la dictadura militar y capitaliza la indignación por los escándalos de corrupción y la violencia rampante.

“No quiero que nuestro pa√≠s tenga l√≠deres del atraso (…). Tenemos que disputar por los avances”, declar√≥ Marina Silva.

La dirigente ecologista se defendi√≥ de posibles interferencias de su fe evang√©lica en su acci√≥n pol√≠tica. “No hay ninguna pr√°ctica pol√≠tica m√≠a contra el Estado laico, contra el derecho de las personas de mi pa√≠s”, se√Īal√≥.

La polarización de los candidatos va a la par con la apatía y la desorientación del electorado.

En Brasil la votación es obligatoria, pero dos encuestas recientes muestran que de un 33% a un 41% de los electores están tentados por la abstención. Si Lula es candidato, el porcentaje disminuye, pero sigue abarcando a casi un cuarto del padrón.

En todo caso, todo parece indicar que, por octava vez consecutiva, Lula ser√° una figura clave en la carrera presidencial de Brasil.

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