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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Salón de la Fama de la FIBA homenajeó a María Ismenia Pauchard, leyenda del baloncesto chileno, incluyéndola en la Clase 2026. Conocida como la 'Abeja Reina', Pauchard brilló en décadas pasadas, liderando el equipo nacional y el Colo Colo. Sin embargo, en 2004 fue brutalmente asesinada en La Araucanía.

Hace solo días, el Salón de la Fama de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) anunció un reconocimiento para una de las grandes leyendas del deporte chileno: María Ismenia Pauchard.

La ‘Abeja Reina’, quien lideró la época dorada del baloncesto femenino de nuestro país, será incluida en la Clase 2026 del prestigioso reconocimiento, lo que la eleva como una figura internacional de la disciplina.

Pero Ismenia, una de las atletas más importantes de Chile entre las décadas de 1950 y 1960, no tuvo el final que merecía.

La jugadora oriunda de la región de La Araucanía fue asesinada el 22 de mayo 2004, cuando su impecable carrera ya había pasado al olvido.

Destinada a brillar

Oriunda de Traiguén, por las venas de Pauchard corría sangre alemana y francesa. Nació en 1932 y fue alumna del Liceo de Niñas de Angol, donde destacó en el atletismo (salto alto, salto largo y 200 metros planos) gracias a su agilidad y esbelta figura.

Pero fue en la región Metropolitana donde surgió la pasión de María Ismenia por el básquetbol. A Santiago llegó en 1947, esperando que su hermano le ayudara a conseguir un trabajo que en Angol era difícil de encontrar para una quinceañera.

Ya en Santiago, Pauchard acompañaba a su familiar a buscar a su pareja al Club Famae, modesto elenco que participaba en los certámenes de baloncesto metropolitano. Llamó la atención por medir 1,76 metros antes de cumplir 20 años, por lo que fue invitada a probar suerte en los parqués.

En 1951 fue oficialmente reclutada por el Famae. Ismenia mostró talento, destreza y velocidad, además de imponerse por un físico poco habitual para una mujer en la década del 50′. Gracias a ella, el equipo que pocas veces había sido protagonista logró los subcampeonatos de las temporadas 1953 y 1954.

Además, fue destacada como “jugadora revelación” y encantó a todos quienes seguían el por entonces creciente baloncesto femenino.

Paso por Colo Colo y años en la cúspide

“Yo soy colocolina, moriré con el indio en el pecho”, comentó en su momento Ismenia Pauchard, en declaraciones recogidas por Cristián Arcos y Luz Astudillo en su libro Estrellas rojas.

Su habilidad con el balón anaranjado en las manos llevó a la joven de Traiguén a Colo Colo, el club más importante de nuestro país y al que defendió por 18 años.

Con el número ‘6’ en la espalda, Pauchard se consagró como la mejor basquetbolista de nuestro país. Desde 1955 hasta su retiro en 1973, la oriunda de Traiguén consiguió con el ‘Cacique’ títulos cada año, salvo en 1964, cuando por problemas administrativos las albas perdieron el torneo que consiguieron en cancha.

Pauchard con la camiseta número '6' de Colo Colo.
ARCHIVO

En 1957 destacaron en el campeonato Estrellas Sudamericanas disputado en Lima (Perú), con las nacionales campeonas invictas y siempre lideradas por la ‘Abeja Reina’.

Además, durante esa década María Ismenia logró junto a la Selección nacional los títulos sudamericanos de Quito 1956 y Santiago 1960, reflejando en el palmarés la época dorada del baloncesto femenino chileno. En 1959, en tanto, alcanzaron el bronce en los Panamericanos de Chicago, logro que repetirían en Sao Paulo 1963.

Con 41 años, la deportista oriunda de La Araucanía decidió retirarse de las canchas. Comenzó a ejercer como entrenadora de los equipos de básquetbol femenino de la Universidad de Santiago, Thomas Bata y Banco Estado.

Fiel a su personalidad directa, asumió el liderazgo por un tiempo del Círculo de Antiguos Deportistas de Chile Juan Ramsay. Desde los escritorios buscó que aquellas personas que defendieron a nuestro país en lo deportivo tuvieran el reconocimiento que se merecían.

Pero Pauchard se dio cuenta de que, vencer a un sistema malagradecido con los exdeportistas, era mucho más difícil que cualquier rival en una cancha de básquetbol. Llegó a ser presidenta del Juan Ramsay pero, cansada de no tener buenos resultados, terminó retirándose a sus orígenes en 1990.

Se estableció en la región de La Araucanía, en una cabaña en la Villa Aucán de Caburgua. En el mismo poblado realizó algunas inversiones que le permitían vivir tranquila.

El peor final posible para Ismenia Pauchard

María Ismenia alcanzó a vivir más de una década en su solitaria cabaña de Caburgua. Soltera y sin hijos, poco le importó lo que opinaban de ella al ver que buena parte de sus excompañeras de básquetbol establecieron una familia luego del retiro.

Ella prefería la tranquilidad de La Araucanía y allí se mantuvo hasta el 22 de mayo de 2004. Aquel día sábado, respondiendo a su impulsividad, salió de su vivienda en dirección a la casa de Rodrigo Vega Painenahuel, un hombre de 31 años que ejercía de gasfitero.

De acuerdo a los antecedentes del Poder Judicial, Pauchard sospechaba que Vega, quien había realizado algunos trabajos en la casa de la exjugadora, le había robado varias pertenencias.

Pauchard en edición de la revista Estadio.
ARCHIVO | Memoria Chilena

Ismenia llegó hasta la residencia del hombre y, tras revisar el patio, encontró su calefón, cocina, cortadora de pasto y refrigerador. Aún molesta, la mujer de 71 años se encontró de frente con Vega, quien la descubrió al interior de su propiedad.

Comenzaron una discusión que fue subiendo de tono y, luego de que Pauchard amenazara con llamar a Carabineros, Rodrigo la tumbó con un golpe de puño. Antes de que Pauchard pudiera volver a ponerse en pie, el hombre comenzó a agredirla con una herramienta. Cuando se detuvo, Ismenia ya no respiraba.

Asustado, Vega tomó el cuerpo de la mujer y lo ocultó. Un día después de su desaparición, familiares de Pauchard interpusieron una denuncia por presunta desgracia e iniciaron su búsqueda.

En Villa Aucán, donde todos los rostros eran familiares, las sospechas apuntaron rápidamente al gasfitero que usualmente llegaba hasta la casa de la exdeportista para realizar arreglos. Rodrigo confesó el crimen tras las contradicciones de su testimonio con el de su padre.

Nueve días después de su desaparición, el 31 de mayo, el cuerpo sin vida de Ismenia Pauchard fue encontrado a menos de un kilómetro de su casa en Caburgua.

Vega fue formalizado por los delitos de hurto y homicidio, siendo condenado por el Juzgado Oral en lo Penal de Villarrica a ocho años de cárcel. De acuerdo a la abogada penalista Fernanda Gajardo, el ente judicial reconoció la “irreprochable conducta anterior” y la “colaboración” prestada por el hombre para esclarecer el caso.

El formalizado ingresó al penal de Villarrica, donde cumplió su condena. Recuperó la libertad en 2012.

Ismenia, en tanto, encontró en las manos de Vega el peor final posible a su destacable carrera. Su vida llegó hasta 2004, pero el reconocimiento de la FIFA confirma que su leyenda como la mejor basquetbolista de la historia de Chile perdurará por siempre.