Bárbara Moscoso, la bailarina chilena que fue parte del show de Bad Bunny en el Super Bowl 2026, habló con el matinal ‘Tu día’ sobre cómo fue trabajar con el cantante puertorriqueño.
Tras superar un casting de más de 5.000 artistas, Moscoso actuó en el Levi’s Stadium de Santa Clara, en California, ante una audiencia de más de 135 millones de espectadores alrededor del mundo.
Aun desde California, la intérprete recordó así el inicio de la travesía: “(Fueron) muchos castings, empezamos como el 9 de diciembre, fueron muchas rondas”.
El perfil que buscaba el equipo, de acuerdo a su relato, era muy específico: “Tenías que ser latino, o bailar cosas latinas, entender el estilo. Finalmente, me fui por el camino de la salsa, y en ese grupo éramos como 18 bailarines de los muchos que habíamos”.
En el diálogo, también se refirió al estricto protocolo de confidencialidad: “Nosotros no tuvimos ensayo con el artista, no sabíamos que íbamos a bailar con Lady Gaga. Aprendimos la coreografía de salsa por cuenta y por melodía, pero nunca entendimos quién era”, dijo.
El misterio quedó develado en el ensayo general: “Cuando entra el artista invitado y empieza a cantar, nosotros bailamos con in-ears que escuchamos la voz del artista en vivo (…). En ese momento que entra ella a su parte y nosotros quedamos como ‘¡wow!, ¿para quién estamos bailando?"”.
¿Cómo es trabajar con Bad Bunny?
Uno de los aspectos que llamó la atención de la chilena, fue la disposición y entrega de Bad Bunny hacia su equipo de trabajo. .
“Todo es súper sencillo, (él) es parte del team. Es muy poco probable que algún bailarín actúe como fan, normalmente es muy en confianza todo, pero él es súper buen artista”, dijo.
“Desde que empezamos los ensayos sabíamos perfectamente a quién estábamos representando. Estábamos representando a tantos latinos que quieren cumplir sus sueños”, agregó.
“Cuando Bad Bunny ganó el Grammy dijo que esto era para la gente que se va de su país y deja un ser querido atrás; en esa parte a mí me llegaba completamente”, confesó, recordando su propia historia personal.
Tras el término del espectáculo, la sensación general de Bárbara y sus colegas fue de festejo. “Nos fuimos bailando desde el estadio hasta el camarín, que eran como dos cuadras gigantes”, dijo.