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Sábado 16 junio de 2018 | Publicado a las 11:13 · Actualizado a las 11:38
Alicia, la suegra de Isabel II que luchó contra la locura y salvó a una familia judía
Publicado por: Bernardita Villa
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La princesa Alicia de Battenberg es la madre del príncipe Felipe, el esposo de la reina Isabel. Pese a que su vida es mucho más interesante que la de algunos miembros de la familia real, su historia jamás ha tenido el realce que merece, de hecho, la mayoría la recuerda por haber llegado a la boda real de su hijo, vestida como monja.

Sin embargo, Alicia fue mucho más que eso. La mujer, que perteneció a dos casas reales, pasó mucho tiempo viviendo sola en Atenas, Grecia, mientras estaba ocupada por los Nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Allí no sólo compartió su escaso alimento con los judíos que eran perseguidos, sino que escondió a una familia completa en su casa, a riesgo de su propia seguridad.

Victoria Alicia Elizabeth Julia Marie, nació en 1885 en el Castillo de Windsor (Berkshire, Reino Unido) y ante la presencia de su bisabuela y madrina, la reina Victoria, quien además fue tatarabuela de Isabel II, lo que convierte a la Reina y su esposo, el príncipe Felipe, en primos.

Alicia pas√≥ la mayor parte de su ni√Īez entre Inglaterra y Alemania debido a los viajes de su padre, quien era oficial de la Marina Real.

En medio de esos viajes, su madre y abuela comenzaron a notar que la ni√Īa estaba tardando mucho en aprender a hablar por lo que buscaron especialistas que la diagnosticaron con sordera cong√©nita. Pese a ello, la ni√Īa logr√≥ aprender a leer los labios y hablar claramente en ingl√©s y alem√°n, y m√°s tarde en franc√©s y griego.

Alice (segunda a la  izquierda) junto a sus padres y hermanos
Alice (segunda a la izquierda) junto a sus padres y hermanos

La ni√Īa tuvo una gran cercan√≠a con la familia real brit√°nica e incluso fue una de las damas de honor en la boda del entonces futuro rey Jorge V y Mar√≠a de Teck, los abuelos de la reina Isabel II.

Con 17 a√Īos, Alicia conoci√≥ a quien se convertir√≠a en el amor de su vida… el pr√≠ncipe Andr√©s de Grecia y Dinamarca. Durante la coronaci√≥n del rey Eduardo VII, en 1902, la pareja fue presentada por un amigo en com√ļn, y desde entonces no se separaron m√°s.

Al a√Īo siguiente contrajeron matrimonio y Alicia tambi√©n pas√≥ a ser parte de la familia real griega, con conexiones en las casas reales de Rusia, Dinamarca, Grecia, Hesse y Schleswig-Holstein.

Alice y Andrew
Alice y Andrew

Durante sus primeros a√Īos como marido y mujer, Alicia y Andr√©s se fueron a vivir a Grecia, donde nacieron sus cuatro hijas y su √ļnico hijo, el pr√≠ncipe Felipe, actual duque de Edimburgo.

En ese país, Andrés siguió desarrollando su carrera militar, sin embargo, en 1922, cuando su hijo menor tenía sólo 18 meses, fueron exiliados por su participación en la guerra greco-turca, donde se enfrentó el Reino de Grecia y revolucionarios turcos del Movimiento Nacional turco.

La familia escap√≥ en un barco de guerra brit√°nico a Par√≠s. Llegaron como refugiados, sobreviviendo √ļnicamente con las donaciones de sus parientes, especialmente de la princesa Marie Bonaparte, psicoanalista y esposa del hermano de Andr√©s. En Francia, Alicia trabaj√≥ en una tienda de caridad para refugiados griegos, mientras su esposo escrib√≠a un libro.

Estas dificultades empujaron a Alicia a centrarse en gran medida en sus creencias religiosas. Su comportamiento tambi√©n comenz√≥ a ser err√°tico, llegando asegurar que escuchaba voces, recib√≠a mensajes divinos e incluso que tenia contacto f√≠sico con Jes√ļs, adem√°s de otras figuras religiosas.

 Alice de Battenberg
Alice de Battenberg

En 1930, fue finalmente diagnosticada con esquizofrenia paranoide, debiendo ser sometida a un tratamiento en un sanatorio en Berl√≠n. Cuando no funcion√≥, y siguiendo un m√©todo recomendado por el mism√≠simo Sigmund Freud, Alicia fue sometida a una gran cantidad de rayos X en su √ļtero, lo que supuestamente curar√≠a sus frustrados deseos sexuales.

Por supuesto, aquella intervenci√≥n tampoco dio resultados, por lo que fue internada en una cl√≠nica de Suiza. En aquella √©poca el pr√≠ncipe Felipe ten√≠a nueve a√Īos, y su abuela lo llev√≥ a un picnic, para que no se enterara de la partida de su madre. “Fue literalmente un autom√≥vil y hombres con batas blancas, viniendo a llev√°rsela”, explic√≥ a Daily Mail el bi√≥grafo de Alicia, Hugo Vickers.

Mientras estuvo internada, su marido, el príncipe Andrés, se alejó de ella y la abandonó. Al mismo tiempo partió a vivir a la Riviera francesa con su amante, mientras que sus hijas se casaron con príncipes alemanes (bodas a las que Alicia no asistió).

El destino del príncipe Felipe fue un poco más trágico, pues se quedó sin un hogar estable, debiendo pasar sus días en un estricto internado y las vacaciones en las casas de varios familiares, especialmente de sus tíos Lord Luis Mountbatten y Jorge Mountbatten, en Inglaterra.

Alice y Felipe
Alice y Felipe

Cuando Alicia finalmente fue liberada del sanatorio en 1932, se convirtió en una vagabunda solitaria, quedándose en modestos moteles alemanes y de otros países de Europa.

“Sol√≠a sentarse en la terraza, mirando al cielo. Un d√≠a, le pregunt√© a Alicia, ‚Äė¬ŅQu√© est√°s mirando?‚Äė. Y ella dijo: ‚ÄėSanta B√°rbara‚Äô. Me sent√© en su regazo, me tom√≥ en sus brazos y dijo: ‚ÄėIgual que mi hijo, mi Philip"”, se√Īal√≥ Almuth Reuter, cuya madre administraba una pensi√≥n en Colonia.

Con el tiempo volvió a Atenas y comenzó a trabajar en pro de los pobres.

Un tr√°gico reencuentro

Alicia y Felipe no se volvieron a ver hasta 1937, cuando la tragedia golpe√≥ a su dividida familia. Ese a√Īo, falleci√≥ C√©cilie, hija mayor del matrimonio, en un accidente a√©reo a la edad de 26 a√Īos y con ocho meses de embarazo.

Aunque Alicia quer√≠a que Felipe, ahora de 16 a√Īos, se fuera a vivir con ella en Atenas, Felipe decidi√≥ quedarse en la Marina Real.

Las cosas empeoraron cuando Grecia fue ocupada por los Nazis en 1941.

Gracias a que dos de sus hijas estaban casadas con figuras del nacionalsocialismo y a que a√ļn ten√≠a familiares alemanes, las autoridades pensaban que Alicia estaba a favor de su causa, por lo que ella logr√≥ enga√Īar a los nazis y ayudar a las v√≠ctimas de la Segunda Guerra Mundial.

La mujer estableci√≥ comedores y organiz√≥ refugios para ni√Īos sin que nadie notara su intervenci√≥n. Adem√°s viaj√≥ a Suecia en busca de medicamentos, usando como excusa que visitar√≠a a una de sus hermanas.

Atenas ocupada por los nazi
Atenas ocupada por los nazi

Para su subsistencia, su hermano, Lord Mountbatten, le enviaba paquetes de alimentos, que ella regalaba a los necesitados. Luego, durante m√°s de un a√Īo, ocult√≥ a una familia jud√≠a en el √ļltimo piso de su casa, a pocos metros de la sede de la Gestapo, para salvarlos del holocausto. Cuando estos comenzaron a sospechar, Alicia hizo de su sordera una excusa para no responder sus preguntas.

Pero eso no fue todo, porque en las noches desafiaba los toques de queda y deambulaba por las calles repartiendo la poca comida tenía.

Una vida al servicio de Dios

Después de la guerra, Alicia se quedó en Atenas impactada por las consecuencias de la guerra. Allí fundó su propia orden religiosa, la Hermandad Cristiana de Marta y María.

Gracias a que había recuperado parte de sus joyas reales, y junto a ayuda de varios donadores, en 1949 construyó un convento y un orfanato en un suburbio pobre de Atenas.

La mujer, sin embargo, no invirtió todo lo que tenía en aquel proyecto, ya que también le regaló algunos diamantes a su hijo Felipe, los cuales fueron insertados en el anillo de compromiso que le dio a la reina Isabel cuando le propuso matrimonio.

Reina Isabel II y príncipe Felipe
Reina Isabel II y príncipe Felipe

En 1947, Alicia asisti√≥ al enlace real entre Felipe e Isabel, donde por fin consigui√≥ cumplir su sue√Īo y reconectarse con su hijo, quien finalmente la acept√≥ de vuelta en su vida.

Incluso en 1953, fue invitada a la coronación de la nueva Reina de Inglaterra, donde llegó vestida con los hábitos de su nueva orden religiosa, llamando de inmediato la atención y dando mucho qué hablar entre los invitados.

Alice
Alice

Pese a su empe√Īo y esfuerzo por sacar adelante su proyecto, la familia de Alicia no apoyaba la idea del convento. ‚Äú¬ŅQu√© se puede decir de una monja que fuma y juega a la¬†canasta?‚ÄĚ, se√Īal√≥ la madre de Alicia.

Finalmente, y a pesar que buscó apoyo económico incluso en Estados Unidos, su orden religiosa no prosperó por falta de candidatas.

Tras ello, en 1967, Felipe e Isabel la invitaron a vivir permanentemente con ellos en el Palacio de Buckingham, dado su precario estado de salud. Permaneci√≥ all√≠ hasta muerte, dos a√Īos despu√©s.

En 1988, el pr√≠ncipe Felipe cumpli√≥ el √ļltimo deseo de su madre y la traslad√≥ al Convento de Santa Mar√≠a Magdalena¬†en¬†Getseman√≠, en el¬†Monte de los Olivos¬†de¬†Jerusal√©n

Alicia y sus nietos, el príncipe Carlos y la princesa Ana
Alicia y sus nietos, el príncipe Carlos y la princesa Ana
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