Artes y Cultura
Jueves 17 mayo de 2018 | Publicado a las 10:31 · Actualizado a las 14:31
"Burning" de Lee Chang-Dong: Maestría coreana que deslumbra en la competencia de Cannes
Publicado por: René Naranjo
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Hace ocho a√Īos que el cineasta coreano Lee Chang-Dong no dirig√≠a una pel√≠cula. En 2010, obtuvo en Cannes el premio al Mejor Guion por su filme Poes√≠a (Poetry) y desde entonces hab√≠a guardado silencio. Por eso, su retorno al festival franc√©s era esperado con alta ansiedad por la comunidad cin√©fila mundial.

Y las expectativas se cumplieron. Burning, su nuevo largometraje, basado en un cuento del reconocido escritor japonés Haruki Murakami, es una obra excepcional, realizada con una dirección tan fina como formidable.

La historia comienza con el reencuentro en Se√ļl de dos j√≥venes, Jong (Ah In Yoo) y Haemi (Jong-seo Jun) que no se ve√≠an desde la infancia que compartieron en el campo. √Čl, Jong, es un poco t√≠mido y tiene sue√Īos de ser escritor: ella, Haemi, es m√°s desenvuelta y extrovertida. Ambos pasan un rato juntos y Jong queda enganchado.

Luego, Haemi se involucra en una relaci√≥n con Ben (Steven Yeun, conocido por su trabajo en la serie The Walking Dead), enigm√°tico millonario que tiene un departamento de lujo y se pasea en un Porsche √ļltimo modelo. Jong, entretanto, ha regresado a su humilde hogar familiar en el campo, ahora vac√≠o, y mantiene su cercan√≠a con Haemi y confiesa estar enamorado de ella, pero no es correspondido.

Viene entonces (al acercarse la mitad de los 168 minutos de metraje) una de esas escenas de antología, que solo los grandes cineastas como Lee Chang-Dong saben filmar. Haemi y su indiferente enamorado Ben deciden visitar a Jong en su casa rural. Jong no los ha invitado pero la pareja se deja caer a toda velocidad en el auto deportivo.

La casa est√° muy cerca de la frontera con Corea del Norte y en la lejan√≠a se escuchan los parlantes de ese pa√≠s que difunden propaganda hacia los vecinos sure√Īos. Los tres j√≥venes conversan un rato y contemplan la puesta de sol. Enseguida Ben saca un pito de marihuana y los tres fuman. Haemi se pone especialmente alegre y se saca la blusa para bailar en topless con el crep√ļsculo de fondo. Baila al ritmo de la trompeta de Miles Davis en la banda sonora de Ascensor para el cadalso, y el momento que se produce es sublime, al punto que esta puede la mejor de todas las escenas vistas en la competencia del presente festival.

El jazz de Miles Davis anuncia el tono sombr√≠o de la segunda mitad del relato, pues la conversaci√≥n se prolonga mientras llegan las sombras de la noche, momento en que Ben hace una confesi√≥n inesperada: le gusta quemar invernaderos. Ese gesto de hacer arder tales construcciones de fierro y pl√°stico ‚Äďabundantes en el campo surcoreano- es lo √ļnico que lo remece de verdad y como √©l mismo dice, le hace sentir un golpe en el pecho que lo estremece hasta los huesos.

En la frialdad cotidiana y distancia emocional de Ben, en la imposibilidad de saber de dónde viene su fortuna, en su tedio constante ante todo lo que no sea la quema de invernaderos, Burning proyecta una lapidaria mirada hacia el sistema capitalista y sus efectos deshumanizadores.

Pronto Haemi desparece de la vista de todos y el misterio sobre su paradero provoca que Jong, a√ļn enamorado, emprenda su propia investigaci√≥n para encontrarla.

Con serena maestría, Lee Chang-Dong plantea toda la cinta desde la perspectiva de Jong y es desde allí que el espectador va atando cabos, analizando personalidades, revisando objetos, dándose cuenta de lo que falta. Porque lo que no vemos, lo que no está, lo que la cámara nos escamotea, es esencial en la construcción de este filme que combina la historia de amor con el relato detectivesco.

En su manejo virtuoso del fuera de cuadro, el cineasta teje una suerte de teor√≠a cinematogr√°fica del conocimiento. ¬ŅCu√°nto podemos llegar a saber de un hecho que nunca vimos? ¬ŅCu√°ndo podemos decir que es momento de actuar respecto a un suceso sobre el cual no tenemos certeza?

Como trabajo de dirección de cine y como reflexión brillante sobre la sociedad contemporánea y nuestras limitaciones a la hora de percibir la realidad que nos circunda, Burning es sin duda la película más poderosa de la competencia del Festival de Cannes 2018.

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