Artes y Cultura
Crítica de Cine: "No estoy loca", allá bien lejos de casa
Publicado por: Emilio Contreras
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Dos a√Īos despu√©s de estrenar el filme con r√©cord de p√ļblico hist√≥rico en el pa√≠s (‚ÄúSin filtro‚ÄĚ, en 2016) la nueva entrega del director nacional Nicol√°s L√≥pez transita en una continuaci√≥n y en un perfeccionamiento de los par√°metros audiovisuales de creaci√≥n y de producci√≥n, que le dieron el triunfo: un registro de comedia en formato emotivo y masivo, y un libreto y una c√°mara s√≥lo correctas. Pero en un medio y en una industria donde pocos realizadores poseen un ‚Äúestilo‚ÄĚ reconocible, el realizador que nos ocupa lo exhibe, y adem√°s, por si ya fuera poco, ‚Äúvende‚ÄĚ.

Por Enrique Morales Lastra

‚ÄúSe empez√≥ a emborrachar cada vez m√°s temprano, a las ocho de la noche, a las seis de la tarde. Sus carencias eran apremiantes, pero ella no sab√≠a cu√°les eran. Y yo para entonces no sent√≠a m√°s que una cosa‚Ķ ¬°rabia!… imposible de expresar. Deb√≠ haberla dejado entonces, pero no pod√≠a dar ni un paso, horrenda como era la situaci√≥n pretend√≠a volverla al cauce antiguo. Ella no pod√≠a escuchar, estaba borracha, y muri√©ndose de dolor. Me necesitaba, y es probable que podr√≠a haberle dado m√°s de lo que le di‚ÄĚ.

Manuel Puig, en “Maldici√≥n eterna a quien lea estas p√°ginas”.

Quiz√°s la respuesta al √©xito de audiencias que tienen las obras de Nicol√°s L√≥pez (1983) se deba a la convicci√≥n de seguir un plan claro y simple que ya atestigua su primera huella cinematogr√°fica en ‚ÄúPromedio rojo‚ÄĚ (2004), y de hecho, cuando abandon√≥ esas ideas de mirar el contexto que lo rodeaba con aire ir√≥nico y burlesco, su promisoria carrera parec√≠a que se entrampaba en las coordenadas de la desorientaci√≥n art√≠stica, sin embargo enderez√≥ el rumbo (volvi√≥ a los or√≠genes), los cuales en la actualidad lo sit√ļan como el √ļnico audiovisualista local que con la autor√≠a de un registro f√≠lmico propio, conecta mayoritariamente con el esquivo p√ļblico chileno.

Con escasos matices, en ‚ÄúNo estoy loca‚ÄĚ (2018) L√≥pez centra nuevamente su foco en la realidad de una clase alta que deambula por la comodidad y la capacidad de hacer un sinn√ļmero de elecciones, en un despliegue de gestos que s√≥lo poseen los privilegiados. Y en la cual hasta un intento de suicidio abre puertas para conocer una regi√≥n inexplorada en la que habitan personajes peculiares y representativos de los excesos de una sociedad producto del hartazgo y del derroche. El director se mira a s√≠ mismo, y en esta ocasi√≥n a su grupo de pertenencia m√°s cercano: la emotividad del largometraje se adeuda en gran parte a que el filme aparece dedicado a la madre del realizador, y porque su germen dram√°tico original se inspir√≥ en un pasaje biogr√°fico de √©sta.

"No estoy loca"
“No estoy loca”

La mini saga que comenz√≥ con ‚ÄúSin filtro‚ÄĚ, en efecto, ha posibilitado que una actriz como Paz Bascu√Ī√°n pueda demostrar su val√≠a fuera del circuito restrictivo de las teleseries y del m√°s peque√Īo de las salas de teatro. Su gestualidad convence y se acomoda mucho m√°s al registro de una Carolina (su personaje) v√≠ctima de la traici√≥n y de la incomprensi√≥n, quien se recupera y emprende el camino de la sanaci√≥n psicol√≥gica, en compa√Ī√≠a de un grupo de enfermas o de residentes de un hospital psiqui√°trico, cuyo rostro de mayor atenci√≥n lo encarna Antonia Zegers, debido a las condiciones interpretativas personales con que cuenta aquella en sus diversos registros actorales.

Tambi√©n la intervenci√≥n de Marcial Tagle escapa a juicios anteriores precisados acerca de su desempe√Īo profesional: su postura c√≠nica y nihilista de ese esposo potentado, para nada comprometido con sus ocho a√Īos de matrimonio y con Carolina. La madre de esta √ļltima (encarnada por Gabriela Hern√°ndez), aborda en tanto el personaje de una se√Īora ‚Äúcuica‚ÄĚ, con conocimiento de causa y de antecedentes: su papel es una nota alta dentro de las evaluaciones art√≠sticas que merece el elenco de ‚ÄúNo estoy loca‚ÄĚ, en el resultado final del total.

Los logros en la propuesta audiovisual del largometraje radican en concebir un tono de comedia con fines de proyección masiva, guardando la corrección fotográfica en la ejecución de los planos (los mejores se perciben en las escenas grabadas al interior de la casa de reposo), y en un uso sistemático de la banda sonora con el propósito de recrear una ambientación diegética creíble, pues la cámara poco se atreve a internarse en ese Santiago que le es un tanto desconocido, y ficticio. Pero ojo: esta es la ciudad de los guetos urbanos, del racismo disfrazado en el trato de una cordialidad patronal, y esa clase social encuadrada por Nicolás López resulta internacional en su verificación sectaria y en sus afanes exclusivistas, por lo menos al referirnos a Latinoamérica.

"No estoy loca"
“No estoy loca”

‚ÄúNo estoy loca‚ÄĚ confirma la experticia de su director en la producci√≥n de formatos cinematogr√°ficos grandes (y exitosos), agreg√°ndole en esta oportunidad -a la estructura literaria de su gui√≥n-, mayores dosis o cotas de sentimentalismo, los cuales aportan las secuencias felices, √≠ntimas y comprometidas de este t√≠tulo: el desgaste de un matrimonio nacido desde la presi√≥n social y familiar, la fragilidad que separa a la normalidad de los trastornos mentales sintom√°ticos y adaptativos, el miedo pagado y alimentado por el qu√© dir√°n, la ausencia de la elemental sinceridad, en un detalle que priva a las personas de cualquier v√≠nculo libre y honesto, en la b√ļsqueda interminable de nosotros mismos y de nuestra ubicaci√≥n definitiva en la vida.

El desafío para su director pasa por servirse de ese ojo y de su lente ágil y rápido (que habla y se expresa a través de sus libretos) con el objeto de buscar nuevas formas de interpretar las pulsiones sicológicas y sociales que le rodean, fuera de la zona segura y de confort que ofrecen el barrio y la propia casa, lo conocido al revés y al derecho, en suma.

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