El libro, presentado recientemente en la Biblioteca Nacional, incluye fotos de Tito Vásquez (19189-2001) desde el año 1940 hasta mediados de los 70. Una selección muy diversa en temas, unidos por la calidad técnica y la rigurosa composición. Un patrimonio que refuerza la memoria y las identidades.
El libro, llamado Tito Vásquez, recupera y pone a disposición parte importante de la obra de este premiado fotógrafo. Entre otros, recibió el Reconocimiento de Excelencia de la Fédération Internationale d´Art Photographique (FIAP), avalado por la Unesco.
Tito Vásquez
Bautizado Juan Agustín, no tardó en hacerse llamar Tito Vásquez, un gesto que marca voluntad y un deseo profundo de cambio e identidad. Algo que simboliza su vida y obra.
La amplia obra de Tito Vásquez, unas 20.000 fotografías, muestran, también, al autor y las distintas circunstancias vitales. Como la necesidad de hacer retratos a la élite y fotos de novias. Eso no impidió que dejara en ellas su sello personal, o que no hiciera notables retratos a Diego Rivera, Pablo Neruda, Jorge Délano (Coke), René Ríos (Pepo), José Tohá junto a su hija Carolina, Nemesio Antúnez con su familia, Andrés Sabella o Pablo de Rokha.

Son, en su mayoría, retratos de gran fuerza y carga expresiva. Develan a los retratados, en su esencia, de manera directa o en su impostación.
Y están sus fotos urbanas, del centro de Santiago y Valparaíso, como de marginados y los suburbios. Entre las primeras, notable Calle Ahumada, por ejemplo. Entre las segundas, hay ciegos y Niños (Los Domínicos). De la Escuela Experimental y de la Fábrica de ladrillos.
Realismo, trascender la realidad
“Para él, eso no tenía valor, era simplemente -como decía- “naturalismo”. Él afirmaba que lo que había que mostrar era la realidad, pero no para simplemente emocionar a quien observa, sino además para que le nazca el deseo de transformarla; eso era para él -según mis recuerdos- su visión del realismo”. (pp 164) Testimonio rescatado de entrevista a Matías Dziekonski, 21 de marzo de 2014.
“El artista parte de lo que ve en la naturaleza, pero logra interpretar, trascender la realidad, alcanzar, en suma, esa vigorización y superación del tema que activa la imaginación y da otra dimensión a los objetos comunes.” (pp 168) Texto del catálogo de la exposición en el Instituto Cultural de Las Condes (1970) de Ricardo Bindis.

Cambiar la realidad
“Creo que tengo un visor en el cerebro”, afirmaba Tito Vásquez. Sus imágenes son una búsqueda, una forma de ver la realidad, de cambiarla.
“La humanidad de sus fotografías está presente en nuestra retina y nunca dejaremos de estar conscientes de las injusticias de este mundo, y de hacer nuestro mejor esfuerzo por participar de un cambio en que todos los seres humanos vivamos dignamente. Ya un poco mayores, siempre conversábamos sobre lo que él llamaba la “relación entre la forma y el contenido”, una discusión muy trascendente entre los artistas con deseos de cambiar el mundo.” (pp 173) Cita de las palabras dichas por Álvaro Vásquez en el funeral de su padre.
Tito Vásquez “plantea la creación fotográfica como un proyecto global, donde el reconocimiento de la belleza no puede vivir desprendido de las urgencias históricas y la realidad contingente. En este sentido, producción, historia y memoria se unifican en una unidad testimonial” (pp 175) plantea Gonzalo Leiva Quijada -gestor del proyecto e investigador- en el libro.

Un libro para hacer justicia y fortalecer la memoria
Tito Vásquez es un libro que viene a incrementar la memoria y el patrimonio visual, fotográfico, del país. De Latinoamérica. Es un libro necesario, junto a otros que se han hecho y otros por hacer.
Es un libro que devela mundos vistos -ya transformados o perdidos- por una mirada particular, consciente. Rigurosa, sensible.
El libro, si algo se puede criticar, no explicita los criterios de selección de las fotos. En especial considerando la gran producción de Vásquez y el que algunas imágenes conocidas no hayan sido incluidas. Por otro lado, la impresión -siendo aceptable- podría haber sido mejor, tanto por el punto como en algunos negros y grises. Finalmente, el texto principal, resulta extenso y poco asertivo, mezclando biografía, con aspectos valóricos y consideraciones generales (incluso destacando poco las fortalezas y siendo benevolente con los más débiles), perdiendo la oportunidad de una crítica reflexiva frente a un patrimonio tan rico e importante.

Tito Vásquez
Obra fotográfica, 1940-1970
Biblioteca Nacional de Chile
Texto crítico: Gonzalo Leiva Quijada
Edición y post producción digital: Cristian Ureta
Diseño: Emanuele Diviso
Gráfica LOM
Mayo de 2023
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