Una de las cientos de imágenes que dejó el estallido social de octubre de 2019 es la del fotógrafo de Reuters, Goran Tomasevic, en la que un hombre común, un oficinista de impeclable terno, con una bebida cola en la mano, se mantiene estoico en medio de las protestas. Carabineros corren a su alrededor y los manifestantes lanzan piedras a escasos centímetros. El individuo, sin embargo, se mantiene quieto, en calma, como si viviese en otro tiempo y lugar.

La imagen, viralizada a través de memes y stickers, es protagonizada por Gino Ángel Rojas Oyarce -más conocido como el personaje de la frucola-, quien se transformó en un emblema, no sólo por su estética sino que, sobre todo, por su cualidad de testigo. Dicha foto inspiró a un trío de artistas a reflexionar en torno a uno de los hechos históricos más importantes del último tiempo: “Proyecto Diablo”, un monólogo ideado en conjunto entre el actor Felipe Zepeda, el diseñador escénico Nicolás Jofré y el dramaturgo Marcelo Leonart.

3 creadores del montaje "diablo"
Equipo de dirección | Foto: Maglio Pérez

Argumento de “Proyecto Diablo”

La obra, concebida al fragor del estallido del 18 de octubre -y, posteriormente, en plena pandemia del Coronavirus- presenta a un oficinista común y corriente quien, tras su jornada laboral, es atacado por un elemento contundente en la Zona Cero de Santiago, en las cercanías de Plaza Dignidad.

Según relata Zepeda, fue en un almuerzo con sus compañeros donde surgió la iniciativa de volcar la revuelta en obra. “De pronto nos dimos cuenta que las personas se transformaban en un solo cuerpo, como si el diablo se hubiese liberado. O, mejor dicho, como si la gente se hubiese transformado en ese diablo. El título fue lo primero que apareció”, recuerda.

> De traje, corbata, maletín y una bebida cola en la mano deambula entre cánticos y lacrimógenas mientras, como protagonista y testigo, narra lo que ve en la calle y describe a ese pueblo que se levanta y sobrevive.
protagonista de la obra diablo felipe zepeda
Felipe Zepeda | Foto: Maglio Pérez

“Durante la revuelta, además, surgió una difusa distinción entre el bien y el mal. ¿Quiénes eran los diablos? ¿Los que empezaron con la violencia? ¿Pero quién empezó con la violencia? ¿La violencia son las lacrimógenas? ¿O la violencia es el fuego? Cada uno es el diablo del otro. A veces ser el diablo puede ser un orgullo. Y, a veces, una maldición”, agrega Leonart (Noche Mapuche, Tú no eres, hermana, un conejo corriendo desesperado por el campo chileno), a cargo de la escritura del texto.

Los “nadie” que lo transformaron todo

Un texto que recoge la figura de un don nadie, un pobre diablo, una persona común y corriente, un oficinista de traje y corbata al que, de pronto, se le apareció el diablo bailando entre los manifestantes en plena zona cero. Un sujeto que se transforma en protagonista y testigo de la violencia, de la fiesta. Un sujeto que se enfrenta a un hombre arriba de un caballo de metal mientras recuerda otras historias, igual o más violentas.

“Uno de los pilares de nuestra metodología de trabajo fue la observación. Muchas veces nos encontramos los tres en las calles y vimos como esos ‘nadie’ comenzaron a transformarlo todo”, agrega Jofré. Ante ello, optaron por dirigir el montaje colectivamente, recogiendo los aportes de cada uno según sus áreas de experiencia. “El estallido vino a replantearnos muchas cosas, entre ellas, la manera de trabajar. En efecto, fue un proceso colectivo, de comunidad, de encuentro por lo que nos pareció coherente enfrentar la obra de ese modo”, explica Zepeda.

Estrenar la obra hoy, a dos años de esos eventos, cobra un valor especial para el grupo. “En un país donde la memoria cada día es más frágil y se intenta borrar con disparos y abusos nos parece relevante recordar que el proceso constituyente fue un triunfo de las personas en la calle. Y aquí nos encontramos narrando lo que nunca pensamos que podríamos narrar: el despertar de un pueblo aletargado en las postrimerías del capitalismo tardío”, señalan.

El escenario escogido para ello, en pleno centro de Santiago, no es casual. “El Teatro del Puente no es sólo es un lugar donde importa la dramaturgia, los grupos emergentes y el testimonio y la visión acerca del estado de las cosas. Con eso ya nos había salvado la vida. Pero durante la revuelta todo el sentido figurado o poético se transformó en pura materialidad. Nos salvó la vida en serio. Nosotros mismos llegamos varias veces a pedir ayuda cuando la violencia policial parecía que nos vencía. Siempre hay que salvar al Teatro del Puente porque el Teatro del Puente siempre nos salvó a nosotros”, finaliza Leonart.

Ficha artística

Dirección: Marcelo Leonart, Felipe Zepeda, Nicolás Jofré
Dramaturgia: Marcelo Leonart

Elenco: Felipe Zepeda
Diseño integral: Nicolás Jofré
Música: Alejandro Miranda
Producción y difusión: Francisca Babul
Prótesis: Javivi Misle, Franklin Sepúlveda
Fotografías: Maglio Pérez
Diseño gráfico: César Ramírez

Coordenadas

Funciones los miércoles 8, jueves 9, sábado 11 y domingo 12 de diciembre
Miércoles 15, jueves 16 y sábado 18 de diciembre
A las 20 horas

*Doble función el 18 de diciembre a las 17.30 y 20.00 horas