Vida
La secreta confabulación de los hombres contra las mujeres
Publicado por: Christian Leal
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Chicas, les escribo desde la clandestinidad… debo entregarles un mensaje urgente antes de que mi g√©nero se de cuenta y vengan por m√≠. Escuchen (o lean) con atenci√≥n: hay una confabulaci√≥n contra ustedes. Una que se ha forjado durante decenas, cientos o quiz√° miles de a√Īos. Una que s√≥lo sus esfuerzos de las √ļltimas d√©cadas ha logrado resquebrajar, pero que nos ha forzado a los hombres a recurrir a m√©todos m√°s sutiles para perpetuarla.

No s√© cu√°nto tiempo me quede, as√≠ que ser√© breve. Este martes 8 de marzo, cuando se celebre el d√≠a de la mujer, acepten con su mejor sonrisa los chocolates, las flores y el concierto de Los V√°squez. S√≠, bonito detalle… pero recuerden que este d√≠a no se trata de eso.

Se trata de ustedes.

Y existen 7 cosas que jamás deben olvidar…

1) Son el sexo débil

Es incre√≠ble que los hombres hayamos logrado acu√Īar en su inconsciente el que ustedes son el sexo d√©bil. S√≠, puede que nosotros tengamos m√°s masa muscular (200 mil a√Īos de cacer√≠as en la sabana no pasan en vano… aunque hay que ver como 5 a√Īos tomando cerveza echados en el sof√° pueden anularlos), pero de ah√≠ a que ustedes sean “d√©biles”

Veamos, ¬Ņqui√©nes son las que soportan estoicamente los 9 meses de cambios durante el embarazo para terminar con los dolores del parto, mientras nosotros berreamos en el suelo porque nos lleg√≥ un pelotazo en los test√≠culos? ¬ŅQuienes son las que, en promedio, viven m√°s tiempo? En Chile, ustedes, con 83 a√Īos versus 77 de nosotros, seg√ļn cifras de la OMS.

Eso explicado parcialmente por nuestro superávit de testosterona, responsable de que seamos tan machos como para batirnos a combos después de la escuela, armar guerras, violarlas o lanzarnos en barriles por las cataratas del Niágara.

Pero la mejor prueba de que ustedes son el sexo fuerte, es ante un embarazo no deseado. ¬ŅQuienes son las que -en la gran mayor√≠a de los casos- aperran a todo evento, sin importar su edad, condici√≥n socioecon√≥mica, riesgos de salud, o la reacci√≥n de sus familias? Eso mientras un buen n√ļmero de los hombres -no todos, seamos justos- nos desaparecemos hasta que nos llega la cobranza de la pensi√≥n alimenticia‚Ķ cuando volvemos a desaparecernos hasta que nos encuentra la PDI.

Mientras el hombre, gran proveedor, llega a casa cansado del trabajo y no acepta que se objete su derecho a mirar televisi√≥n y empinarse una cerveza; ustedes llegan para seguir haciendo cosas en casa, ayudar a los ni√Īos con las tareas y preparar el d√≠a siguiente.

¬ŅQui√©n es realmente el sexo d√©bil?

Monica | Flickr (CC)

Monica | Flickr (CC)

2) La mujer que disfruta el sexo es una puta

Si hay algo que me irrita particularmente, es aquella hipocres√≠a de que mientras el hombre mujeriego es visto como gal√°n, un campe√≥n, el que “la hizo”, toda una especie de James Bond criollo (mezclado, no revuelto); la mujer que decide tener sexo con m√°s de un hombre es instant√°neamente catalogada como puta.

Y lo que es a√ļn peor, incluso por sus cong√©neres.

Chicas, acaben con esto ya. Si quieren tener sexo con un hombre diferente cada día, genial (pero usen protección); si prefieren esperar en la tibieza de la virginidad hasta que llegue su príncipe azul a buscarlas, excelente. No dejen que nadie les diga o califique cómo deben actuar.

Eso s√≠, soy un convencido de que el mejor sexo se obtiene con una pareja con la que tenemos confianza y de preferencia, a quien amamos. Esto porque no s√≥lo nos satisfacer√° f√≠sica, sino tambi√©n emocionalmente (…aunque mientras tanto, no est√° de m√°s tener algo de pr√°ctica).

Cinder Bella | Flickr (CC)

Cinder Bella | Flickr (CC)

Exijan de sus hombres buen sexo. Y por buen sexo no me refiero a que el sujeto tenga una longitud equina y su eyaculaci√≥n se mida en litros, como publicitan los sitios pornogr√°ficos (que por cierto, son grandiosos para visitar en pareja y aprender algunos trucos nuevos). El buen sexo es el que ambos disfrutan en plenitud, sea desde la tranquilidad de un motel, mediante el juego previo, las caricias o la violencia simulada, y mi parte favorita: la uni√≥n que se experimenta espiritualmente despu√©s del orgasmo. Aquella que, a√ļn entrelazados bajo las s√°banas, da lugar a las conversaciones m√°s trascendentales de una pareja.

(Y si ambos disfrutan atarse y ponerse trajes de l√°tex‚Ķ mmm… ¬Ņpor qu√© no?)

As√≠ que se√Īorita o se√Īora, si su Neanderthal insiste en lanzarla sobre la cama, abrirle las piernas y sufrir espasmos por 10 minutos antes de acabar y darse vuelta a dormir (o peor, recordar que justo deb√≠a ir por unos medicamentos para su madre a la farmacia de turno), sugi√©rale que vaya a un sex shop y se compre una vagina de silicona. Se ahorrar√°n tr√°mites.

Ah, y si el tipejo se pone suspicaz de que usted disfrute tanto del sexo o comienza a preguntarle si usted era la regalona del equipo de Rugby de la universidad, pierda toda esperanza. Abandónelo, reemplácelo, cámbielo de inmediato. Mándelo a

√Čl nunca sabra lo que se pierde: la delicia de tener el favor de una mujer desinhibida.

3) Detr√°s de todo gran hombre, hay una gran mujer

Pero qu√© gran frase. Quien la invent√≥ ten√≠a el mismo genio de Goebbels durante el r√©gimen Nazi. En primera instancia nos hace creer que la mujer es la responsable de la grandeza de un hombre, ¬Ņverdad? Pero claro, poni√©ndola en su lugar: detr√°s de √©l.

La verdad es que sí. En la formación (y mantención) de un buen hombre tiene mucha responsabilidad su mujer, pero esto es una interacción de pareja. Un gran hombre también ayuda a que su amada desarrolle al máximo su potencial. Nadie está delante ni detrás: van juntos.

Para muchos hombres, este concepto de superioridad est√° tan marcado que llegan a ofenderse si su pareja los supera o siquiera se destaca en alg√ļn plano. ¬ŅElla gana m√°s que t√ļ? ¬ŅY cu√°l es el problema?, ¬ŅEs una profesional reconocida con un buen cargo o una integrante querida en su comunidad? Al√©grate. Puede que te inspire a remontar alturas.

Chicas, nunca se crean eso de que deben estar “detr√°s” de su hombre para ser buenas parejas. Ambos deben estar espalda contra espalda, luchando contra el mundo y protegi√©ndose los flancos.

Michelle Obama neg√°ndose a llevar velo en Arabia Saudita | ABC

Michelle Obama neg√°ndose a llevar velo en Arabia Saudita | ABC

4) La mujer debe ser femenina

Probablemente la √ļnica sentencia con la que estoy de acuerdo. Durante los tumultuosos a√Īos de la revoluci√≥n femenina en los a√Īos 60, surgi√≥ la idea de que para equipararse con nosotros, la mujer deb√≠a ser como nosotros. Claro, tener los mismos derechos y oportunidades, pero no imitar lo peor de lo nuestro.

The Aura | Flickr (CC)

The Aura | Flickr (CC)

Una mujer no se empodera s√≥lo por usar el pelo corto, estrangularse los pechos para reducirlos o ponerse pantalones. Menos a√ļn por malhablar (¬Ņtanto te importa la we√° conchetumare?) o embriagarse en la calle, vicios que son despreciables por igual en ambos g√©neros.

Hombres y mujeres somos evidentemente distintos y la misión no es eliminar estas diferencias, sino equipararlas y complementarlas. En mi equipo de periodistas he aprendido a admirar la capacidad de las mujeres para cuidar su apariencia, conversar y trabajar al mismo tiempo, o a dar puntos de vista alternativos que a los hombres jamás se nos habrían ocurrido.

M√°s a√ļn, durante los √ļltimos a√Īos me he preocupado de explorar, aceptar (y disfrutar) mi propio lado femenino. S√≠, me gustan los tecitos con sabor, los ambientes que huelen bien, la casa limpia, la cama estirada, los cojines mullidos y lloro con las pel√≠culas emotivas.

Ah, y adoro a mi gato al punto de cepillarlo.

¬ŅEsto me hace gay? No, aunque de ser as√≠ no tendr√≠a problema en aceptarlo. Nada personal, chicos. Es s√≥lo que las mujeres ofrecen demasiados atractivos como para querer pasarme al otro lado…

5) La mujer presta el cuerpo (aka, f√°bricas de hijos)

Qu√© indiginaci√≥n me provoc√≥ escuchar a una propia mujer, la senadora Ena Von Baer, asegurar que la mujer “s√≥lo presta el cuerpo” en relaci√≥n al embarazo. ¬ŅPuede haber una forma m√°s espuria de degradar a su g√©nero que tratarlas como meras f√°bricas de hijos?

Existen muchos mitos en torno a la maternidad respaldados por hombres y mujeres. Que la mujer est√° incompleta si no llega a ser madre. Que no se puede ser una buena madre y trabajadora a la vez. Que la maternidad es el proceso m√°s maravilloso que puede ocurrirle a una mujer y est√°, socialmente forzada, a alabarlo y destacarlo p√ļblicamente.

Pero no es así.

Cuando conversas con mujeres que han tenido hijos, s√≠, algunas disfrutaron plenamente su embarazo, mientras para otras fue un calvario (y ninguno de los casos implica necesariamente en que vayan a ser buenas o malas madres). Algunas mujeres no desean tener hijos y esto no las hace aberrantes. Otras complementan su rol de madres y profesionales de forma brillante… y dig√°moslo, incluso mejor que otras abocadas (u obsesionada) con la maternidad a tiempo completo.

Por lo mismo soy partidario del derecho pleno de la mujer a decidir sobre su cuerpo frente a un embarazo (que no es lo mismo que ser partidario del aborto, como si uno lo promoviera). Y no sólo por las 3 causales, sino por la que la mujer esgrima para no seguir adelante con un proceso que ocupa y altera su cuerpo durante 9 meses de una forma que no desea.

Alabo a las mujeres que toman la decisión de seguir adelante con un embarazo tras haber sido abusadas o saber que sus hijos tendrán serias malformaciones; pero también respeto a las que prefieren interrumpir un embarazo por razones que sólo ella puede determinar en su fuero interno. Ambas decisiones requieren valentía.

Y para los hombres que alegan tanto contra este derecho, me uno a aquella frase de que si fuéramos nosotros los que gestáramos, el aborto ya estaría legalizado y se realizaría gratuitamente en cualquier centro de salud.

Tatiana VDB | Flickr (CC)

Tatiana VDB | Flickr (CC)

6) Las mujeres son taaaaaaaaan complicadas

Otro concepto que a los hombres nos encanta repetir hasta el punto de que muchas mujeres se lo han creído. Ustedes son las raras, las incomprensibles, las veleidosas. Nosotros, pobres y martirizados hombres, tenemos que soportarlas.

A las mujeres no hay que entenderlas, sólo quererlas, decía Oscar Wilde.

Y es verdad, nos cuesta comprenderlas mensualmente, cuando ustedes son un caldo de hormonas. Tampoco reconocemos las sutilezas de sus gestos, de sus procesos emotivos, o sin ir m√°s lejos, de la forma integral con que suelen ver la vida.

Pero si ustedes son ‘complejas‘ es s√≥lo porque nosotros somos ‘simplones‘. Para nosotros existen s√≥lo 16 colores (ver la paleta de Windows 3.1), nos cuesta seguir una conversaci√≥n de m√°s de 20 minutos, s√≥lo recordamos los principales puntos de una historia (all√≠ donde ustedes tienen una memoria cronol√≥gica) y sobre todo, si estamos haciendo una cosa, no podemos responder, pensar ni hacer otra a la vez. Apenas, respirar.

Para ustedes, el significado de “nada” depende del tono, volumen y contexto de la voz. Para nosotros, “nada”… es nada.

¬ŅY no deber√≠amos alegrarnos de que ustedes sean as√≠ de ‘complicadas’? Contrario al mito, durante mi vida han sido mis parejas quienes me han ayudado a ordenar mis finanzas (el peligroso con la tarjeta de cr√©dito soy yo). S√≥lo las mujeres de mi oficina me agradecen que haya hecho algo por el grupo. Son ellas quienes recuerdan los cumplea√Īos y reconocen la importancia de celebrarlos, aunque sea deteni√©ndose unos minutos.

¬ŅY acaso los hombres no somos tambi√©n complicados? Anda a entender a un fulano a quien se le amarga la semana… porque perdi√≥ su equipo de f√ļtbol.

Ding Yuin Shan | Flickr (CC)

Ding Yuin Shan | Flickr (CC)

7) Mujeres: rompan el esquema

Si hay algo en lo que ustedes tienen la culpa, es que son las mujeres las que crían machistas. No malcríe a su cabro chico: déjelo que él ordene y limpie su pieza; que lave la loza o su ropa, que aprenda a cocinar, que haga su cama. Habrá una futura mujer que le prenderá velas en agradecimiento.

Intel Free Press | Flickr (CC)

Intel Free Press | Flickr (CC)

Pero m√°s all√° de eso, rompa los esquemas con sus hijas. A ellas que desde peque√Īas les ense√Īamos a comportarse “como se√Īoritas”, que su color es el rosa inmaculado, que juegan con mu√Īecas y que adoran a las princesas Disney, las cuales siempre est√°n en espera del pr√≠ncipe so√Īado. Por el contrario, dejamos que los ni√Īos se revuelquen como cerdos en el barro, puedan elegir cualquier color del espectro (mientras no sea el rosado porque eso es de maracos) y jueguen con figuras de acci√≥n donde ellos son los h√©roes o deben construir cosas.

Desde hace a√Īos se han formado en distintas partes del mundo organizaciones que se percataron de que, si suelen haber pocas mujeres en profesiones cient√≠ficas o matem√°ticas, no es porque no sean aptas para ello, sino porque ni en sus casas ni en el colegio se les inculc√≥ el inter√©s (en la asignatura de T√©cnicas Manuales nosotros hac√≠amos trabajos de carpinter√≠a y electricidad, mientras mis compa√Īeras bordaban o tej√≠an).

¬ŅQu√© tal si en vez de aquella Barbie o de la √ļltima princesa Disney, le compra a su hija un set de bloques para armar? ¬ŅO un mecano? ¬ŅO un telescopio? ¬ŅO un kit de ciencia para ni√Īos? Quiz√° su hija sea la pr√≥xima Hipatia, Marie Curie, Ada Lovelace, Amelia Earhart, la descubridora de la cura contra el c√°ncer o de una nueva teor√≠a sobre la formaci√≥n del universo.

Esperen‚Ķ escucho un sonido en la puerta. ¬°Me han localizado! Ya est√°n aqu√≠. ¬°No! ¬°D√©jenme! ¬°Su√©ltenme! ¬ŅQu√© me van a hacer?

…

Yo, Tarz√°n. T√ļ, Jane. Ahora yo tirarte sobre la cama…

Christian F. Leal Reyes | Facebook
Periodista
Director de BioBioChile

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