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Directora neozelandesa se luce junto a la Sinfónica de Chile
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La directora neozelandesa Rachel Young se lució al frente de la Orquesta Sinfónica de Chile, en la conducción del Concierto número 18 de la temporada oficial de la OSCH, en que se contó con la programación denominada “Música y Patriotismo”.

En la ocasión se interpretaron la Suite del Acto II de uno de los ballets más populares de la historia, el “Cascanueces” del gran músico ruso Piotr Ilitch Tchaikovsky, a la que se sumó la Sinfonía N°7 del checo Antonin Dvorak.

La Maestra Rachael Young, es Licenciada en Música de la Universidad Victoria, en Wellington, quien obtuvo además una Beca del Conservatorio de Boston que le permitió realizar un postgrado en Estados Unidos.La señora Young, ya tuvo un acercamiento con la OSCH en el año 2013, al acompañar como asistente al maestro ruso Leonid Grin, actual titular de la Sinfónica de Chile.. Ella inició sus estudios en dirección orquestal en 2009, precisamente al alero del mencionado conductor.. Desde entonces ha participado en una serie de prestigiosas clases magistrales, incluyendo la Academia de verano y de invierno Järvi en Estonia, con conciertos emitidos en vivo en la Radio Clásica de ese país; con la Orquesta de la Ciudad de Pärnu y la Orquesta de Cámara Nacional Juvenil.

Ganadora del Concurso BBC Young Musician del año 2010, sus compromisos para las temporadas 2015/16 consideran su paso por Sudamérica, Nueva Zelanda y Europa, entre otros.

Junto a la Sinfónica, la maestra neozelanesa lució sus dotes de conductora, con un pleno conocimiento y mucha dedicación a los dos temas que enfocó con ritmo y dominio de cada movimiento, un par de composiciones de muy diferente estructura y funcionamiento, en que contó con la calidad de una orquesta, que como la Sinfónica de Chile, ha alcanzado la plenitud de talento y técnica de sus integrantes.

El concierto se inició con la suite de Ballet “Cascanueces”, un cuento de hadas-ballet estructurado en dos actos. En esta ocasión, la programación contempló el Acto II, op.71, de la conocida y elogiada obra de Piotr Ilyich Tchaikovsky, que abarca de las escenas N°10 a la N°15 de uno de los ballets más afamados de todos los tiempos.

El programa mostró en su segunda parte, la Sinfonía Nº 7 en Re menor, op.70, del compositor checo Antonin Dvorak. Considerado el principal representante del nacionalismo musical de su país, abogó siempre por un lenguaje que diera cuenta del patrimonio de su tierra natal, desafiando de este modo los códigos dominantes de la academia musical europea de aquel entonces.

Considerada por muchos como su mejor obra sinfónica, Dvorak logró imprimir en el lenguaje de ella, de manera sutil y sofisticada, una fuerte impronta nacionalista. Finalizada a fines de 1884 fue estrenada pocos meses después por la Orquesta Filarmónica de Londres, dirigida por el propio compositor.

En ambas piezas musicales, directora y orquesta actuaron sincronizadamente. Los aplausos y elogios fueron para todos, ya que las cuatro familias instrumentales destacaron a sus músicos, quienes respondieron a cabalidad lo planteado por la directora neozelandesa.

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