Hace algunos días el Departamento de Salud de Estados Unidos anunció cambios importantes en la pirámide alimenticia, pauta que guiaba las directrices nutricionales en Chile. En ese sentido, el gobierno estadounidense al mando de Donald Trump, hizo un llamado en redes sociales a beber leche entera por sobre los otros tipo, ¿Es mejor que la descremada o semidescremada?
A través de un comunicado, el gobierno estadounidense explicó que las nuevas pautas dietéticas recomiendan priorizar las proteínas de alta calidad, las grasas saludables, las frutas, las verduras y los cereales integrales, y evitar los alimentos altamente procesados y los carbohidratos refinados.
En específico sobre los lácteos, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos inició una campaña en redes sociales en la que invitan a la población a beber únicamente leche entera, pero, ¿tiene razón al recomendarla sobre los otros tipos?
Exclusivo consumo de leche “entera”
Para responder aquella pregunta, es crucial identificar las diferencias entre la leche entera, semidescremada y descremada.
Carmen Gloria González, doctora en Nutrición y Alimentos, académica del INTA de la Universidad de Chile, explica a BioBioChile que la diferencia es el contenido de grasa.
De acuerdo al Reglamento Sanitario de los Alimentos de Chile, la leche entera tiene de 3 a 3,5 % de grasa, la semidescremada de 0,5 % a menos de 3,0 % de grasa y la descremada menos de 0,5 % de grasa.
La grasa es la diferencia
Según detalla González, el contenido de otros nutrientes es muy semejante entre las tres y la diferencia es la grasa, la cual se relaciona con la saciedad.
“La leche entera da más saciedad que la descremada; también con el contenido de calorías, que aumenta con mayor contenido de grasa; y también con las características organolépticas, la grasa es más sabrosa y da más consistencia a la leche, por eso muchas personas prefieren la leche entera”, explica.
Sobre si la leche entera es superior a las demás, la experta es enfática en indicar que no es posible determinar aquello.
Niños y adultos
En el caso de los niños, “se suele recomendar leche entera o semidescremada porque la grasa es importante para el crecimiento y para el desarrollo neurológico”.
En tanto, en los adultos, “la evidencia muestra que la leche entera no se asocia con mayor riesgo cardiovascular ni aumento de peso, por esto la elección tendría más relación con gustos, efectos como la saciedad que aporta la grasa y sobre todo el resto de la dieta como contexto”.
En ese sentido, la leche entera también se recomienda a personas con bajo peso, adultos mayores o quienes necesitan aumentar el consumo de energía, por ejemplo, deportistas.
Por su parte, la semidescremada es un buen punto medio para personas sanas, con menos energía que la leche entera, pero igual es sabrosa y da saciedad.
La leche descremada es para personas que necesitan disminuir la ingesta de calorías, en especial personas con exceso de peso o con alguna condición de salud, por ejemplo dislipidemias.
No es correcto recomendar un tipo de leche por sobre otro
Una vez aclarado cada punto, la doctora en Nutrición y Alimentos determina que no es correcto recomendar un solo tipo de leche. “Se pueden recomendar los distintos tipos de acuerdo a las necesidades de cada persona y sus preferencias”, explica.
Aquello es afirmado en un artículo de The New York Times, en el que se explica que un grupo de investigadores internacionales concluyó que la evidencia actual no respalda la recomendación de una variedad de leche sobre la otra.
Según Alice H. Lichtenstein, profesora de ciencias y políticas nutricionales de la Universidad de Tufts, la mejor opción para la persona depende de sus preferencias y prioridades de salud.
“Si desea maximizar su consumo de proteínas y calcio consumiendo la menor cantidad de calorías, por ejemplo, los productos lácteos bajos en grasa pueden ser una buena opción. La leche entera contiene aproximadamente la misma cantidad de proteínas y calcio que la leche descremada, pero casi el doble de calorías”, detalla.
“Algunas personas, por el contrario, prefieren el sabor y la textura de la leche entera”, explica.
Consumo excesivo de leche
Desde las advertencias con el consumo de leche, la experta explica que todo alimento en exceso, por muy saludable que sea, puede tener efectos negativos.
“Si una persona toma leche en forma excesiva, puede dejar de comer otros alimentos que también son importantes, como frutas y verduras, entre otros. Si la elección es por leche entera, también puede aumentar el consumo de energía y podría generar molestias digestivas para algunas personas más sensibles”, afirma.
Sobre esto último complementa: “La invitación es a consumir una dieta variada, donde todos los alimentos se consuman con moderación”.
A modo de conclusión, la doctora explica que “El contenido de grasa de la leche es un factor a considerar dentro del contexto general de la dieta y las características de las personas, como su edad y estado de salud”.
“Independiente del tipo de leche, es muy importante consumir las versiones naturales de las leches, sin saborizantes, ni azúcar añadida o edulcorantes. Acostumbrarnos al sabor real de la leche ayuda a reducir la preferencia por lo dulce y a mantener una alimentación más saludable, tanto en niños como en adultos”, concluye.