Notas
El Medio Ambiente y la Tragedia de los Comunes
Publicado por: Alberto Gonzalez
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El ‚Äúmedio‚ÄĚ o ‚Äúambiente‚ÄĚ ‚Äď o com√ļn y redundantemente conocido como ‚Äúmedioambiente‚ÄĚ- es el conjunto de componentes f√≠sicos-qu√≠micos y antropol√≥gicos en el cual nos desarrollamos como sociedad. Es inherente a nuestra existencia, por lo cual no podemos desentendernos, ya que del equilibrio de estos factores depende nuestra vida en el planeta.

La vida tal como la conocemos necesita de un equilibrio específico entre los componentes de la atmósfera que permiten respirar el aire adaptado para nuestro organismo, la composición de carbono en el planeta, la cantidad de especies que permiten la fotosíntesis, la cadena alimenticia entre los animales o el ciclo del agua, por nombrar algunos de los sistemas físicos-químicos y biológicos indispensables; también se requiere que como sociedad estemos organizados y mantengamos un equilibrio entre las actividades que desarrollamos en el territorio.

Alterar cualquiera de estos componentes nos enfrenta a desequilibrios que pueden amenazar con la existencia de vida tal como la conocemos.

La excesiva cantidad de contaminantes en la atm√≥sfera, la disminuci√≥n de la capa de ozono que filtra la radiaci√≥n solar, la excesiva cantidad de basura que generamos a diario multiplicada por 7.200 millones de personas sobre el planeta; la deforestaci√≥n, derretimiento de hielos, alteraci√≥n en la distribuci√≥n de las precipitaciones, contaminaci√≥n de los suelos y aguas, utilizaci√≥n del territorio hasta el punto de de saturar zonas matando los ecosistemas y a las comunidades aleda√Īas, no son m√°s que un urgente llamado de alerta para tomar decisiones cuanto antes.

El modelo de producci√≥n de Chile se basa en la utilizaci√≥n del territorio para las actividades primarias ‚Äď de las cuales muchos se sienten orgullosos- que supuestamente generan ‚Äúel sueldo de Chile‚ÄĚ.

Sin embargo, las actividades primarias no son otra cosa que extractivismo de recursos naturales, el que en una af√°n de maximizar los recursos y disminuir los costos, lleva a saturar de contaminaci√≥n los territorios o agotar las tasas de regeneraci√≥n del recurso: se producen as√≠ los ‚Äúdesiertos‚ÄĚ y la pobreza en las comunidades generando un c√≠rculo vicioso.

El caso de Puchuncav√≠ y Quinteros es un excelente ejemplo de lo que no hay que hacer. Inicialmente la localizaci√≥n inadecuada de una refiner√≠a y fundici√≥n en Ventanas llev√≥ a que las emanaciones producidas por corrientes de viento ingresaran valle adentro. Aquel valle que produc√≠a lentejas y en que la comunidad ten√≠a sus huertas para la subsistencia, perdi√≥ la fertilidad de su tierra por la contaminaci√≥n inicial de lluvia y niebla √°cida ante la precipitaci√≥n de los contaminantes en suspensi√≥n cuando ingresaba alg√ļn frente que arrastraban los contaminantes.

Hoy, el cl√ļster de m√°s de 15 industrias contaminantes han ido incrementando los niveles de metales pesados, alterando la calidad de las aguas y del aire. Si agregamos que la comunidad comenz√≥ a encontrar en estas industrias una fuente de trabajo y con ello se exponen de manera directa a la contaminaci√≥n, hoy los resultados est√°n a la vista: gente muriendo de c√°ncer, desarrollo excesivo de enfermedades; el valle ya est√° muerto, sin producci√≥n ni vegetaci√≥n que indique un ecosistema sano.

¬ŅCu√°les son los l√≠mites del ‚Äúdesarrollo‚ÄĚ? ¬ŅQui√©n es el responsable? Sin ir m√°s lejos fue el Estado el que en el a√Īo 1961 inaugur√≥ este parque industrial que hoy es una zona saturada de contaminaci√≥n tan grave que viola los derechos humanos de las personas que ah√≠ residen.

No necesitamos un país contaminado para demostrar que estamos bien en cifras macroeconómicas. Basta con tener voluntad para cambiar el paradigma desarrollista-extractivista, buscando así un equilibrio en la utilización del territorio y una mirada a largo plazo.

Necesidades como una política de ordenamiento territorial consensuada con las comunidades y un cambio en la institucionalidad ambiental colaborarían a tener un territorio sano y equilibrado entre las actividades que en él se desarrollen. Los impactos y las externalidades generadas tienen que ser responsabilidad de quienes las producen; además, el Estado tiene que velar por el principio precautorio ante la exposición tanto de sus habitantes como de su territorio a la contaminación.

El D√≠a del Medio Ambiente que se conmemora hoy 05 de junio es una oportunidad propicia para entender que el ‚Äúmedioambiente‚ÄĚ es de todos y de nadie a la vez, dependiendo de la conveniencia. Esto tiene que cambiar ya que el territorio no es infinito y la capacidad de regeneraci√≥n de recursos -que permiten el sustento de la sociedad- est√° alertando sobre la necesidad de aumentar la conciencia en la poblaci√≥n, de manera que los casos de zonas saturadas por contaminaci√≥n no sigan siendo ‚Äúla tragedia de los comunes‚ÄĚ, con un Estado c√≥mplice y ausente.

Javiera Espinoza
Geógrafa Fundación Terram

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