Notas
Alumno del Instituto Nacional pronuncia polémico discurso en ceremonia de licenciatura 2012
Publicado por: Camila Navarrete
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Se trata de Benjam√≠n Gonz√°lez, presidente del 4¬ļ a√Īo F Humanista del establecimiento, quien en primera instancia envi√≥ otro discurso para la ceremonia de licenciatura. Al ver que hab√≠a sido seleccionado, quiso -en un acto de “liberaci√≥n y rebeld√≠a”-, cambiarlo por el que hab√≠a escrito originalmente.

En él, da un enfoque histórico a la trayectoria del instituto, recalcando que varios de los presidentes de Chile que salieron de allí fueron impulsores de guerras o masacres que terminaron con miles de vidas.

Tambi√©n, Gonz√°lez habla sobre la discriminaci√≥n que se vive dentro del establecimiento. “No podr√≠a sentirme orgulloso de ir en un colegio que la sola idea implica discriminaci√≥n. Si la educaci√≥n en Chile fuera buena en todos los establecimientos educacionales ¬ŅQu√© motivo habr√≠a para la existencia del Instituto Nacional? Ninguna”, indica.

Entre otras palabras, comenta la presi√≥n por obtener el √©xito. “Desde el primer d√≠a que pis√© este colegio, sent√≠ como todos los dardos y las acciones van dirigidas a un solo objetivo: el √©xito. El √©xito no como un instrumento para un fin mayor y m√°s noble (la felicidad, por ejemplo). Sino como la meta final de la vida. Un √©xito aparente eso s√≠, un √©xito centrado s√≥lo en lo econ√≥mico: ser puntaje nacional, estudiar una carrera tradicional, casarse, escalar lo m√°s alto posible en la empresa, comprarse una camioneta para pegarle la insignia del instituto en el parabrisas…”.

Gonz√°lez se√Īala que por estas -y otras cosas m√°s-, no se puede sentir orgulloso de ser ‘institutano’, por la discriminaci√≥n, el trato y ese af√°n de √©xito que -seg√ļn √©l-, invaden al establecimiento.

Aquí el texto completo (extraído desde G80.cl):

Discurso de Graduación 2012 de 4os Medios del Instituto Nacional

Don Jorge Toro Beretta, Rector del Instituto Nacional
Don Ra√ļl Blin Necochea, ViceRector del Instituto Nacional
Do√Īa Carolina Toha Morales, Alcaldesa de la comuna de Santiago
Padres, apoderados, amigos y compa√Īeros
Autoridades Varias y Vagas

Tengan todos ustedes, muy buenos días.

Antes de comenzar a leer estas líneas, con motivo de la Licenciatura de los Cuartos medios 2012, mi generación, me gustaría pedir perdón. Perdón a quienes después de revisar un discurso que yo envíe semanas atras, me autorizaron y dieron la oportunidad de leerlo aquí frente a ustedes. Disculpas porque las páginas que hoy leeré, son distintas a las de ese borrador. De otra forma no me hubieran dejado hacer este discurso. Disculpas y espero puedan entenderme.

Cuando me embarqu√© en la tarea de hacer un discurso con motivo de la Licenciatura, me encontraba con m√°s dudas que certezas. ¬ŅQu√© digo? ¬ŅC√≥mo, en cinco minutos, resumir mi paso por este colegio? ¬ŅC√≥mo, en un discurso, intentar plasmar siquiera en su uno por ciento, la gama de sentimientos que poseo hac√≠a El Nacional? ¬ŅC√≥mo redactar algo, lo suficientemente digno para tan importante d√≠a?

En primera instancia, intent√© hacer algo similar a los discursos que he escuchado, como presidente de curso, cada diez de agosto, en las ceremonias de aniversario del colegio. Hacer un breve repaso de la historia del colegio. Mi idea era empezar diciendo que el Instituto Nacional fue fundado como una obra del gobierno de Jos√© Miguel Carrera en 1813, tras la fusi√≥n de las casas de estudio del periodo colonial. Luego, tras la ofensiva de la Corona espa√Īola por recuperar sus posesiones en Am√©rica, e identificando al Instituto Nacional como un s√≠mbolo de la soberan√≠a y la lucha por la emancipaci√≥n, deciden clausurarlo. Bernardo O‚Äôhiggins, cinco a√Īos despu√©s, con la Independencia ya asegurada, lo reabre para seguir funcionando, sin interrupci√≥n, hasta nuestros d√≠as.

Tambi√©n pens√© recordar que han sido Institutanos, 18 presidentes de la Rep√ļblica de Chile. Entre los que destacan nombre como Pedro Aguirre Cerda, Jos√© Manuel Balmaceda y, el poco mencionado en los discursos, Salvador Allende.

Pero no. Hoy no vengo a repetir ni recordarles lo que ya todos sabemos. (Para m√°s informaci√≥n leer el art√≠culo del Instituto Nacional en Wikipedia, muy interesante) Ni tampoco vengo a hablar en representaci√≥n de todos ustedes, ni siquiera represento, como presidente de curso, la voz de mis compa√Īeros. Cosa que no quita, que puedan hacer suyas estas palabras. As√≠ como en la televisi√≥n, advierto: Las opiniones vertidas en este discurso no representan necesariamente el sentir de mi curso, familia, amigos ni colegio. Este discurso me represente a m√≠ y solo a m√≠. Yo soy su √ļnico responsable.

Hoy, vengo hablar de aquello que todos como Institutanos callamos. De aquello que la historia oficial prefiere olvidar y dejarlo fuera de lo p√ļblico. De aquello de lo cual todos somos culpables: las autoridades por ocultarlo bajo el manto de la tradici√≥n o el amor a la insignia, los Institutanos fan√°ticos que avalan y defienden irracionalmente conductas que rozan en lo enfermizo y los Institutanos que reconociendo la enfermedad, no hacemos nada al respecto: ni irnos del colegio, ni intentar cambiar algo.

Cuando entr√© en s√©ptimo b√°sico y me dijeron que el gran Instituto Nacional llevaba 193 a√Īos de vida, saqu√© la cuenta y pens√© que si no repet√≠a ning√ļn a√Īo saldr√≠a para el aniversario 199. Un a√Īo antes del famoso Bicentenario. Hace 6 a√Īos me dio tristeza e incluso, un poco en broma un poco en serio, pens√© que ser√≠a una buena opci√≥n repetir para ser parte de la ‚ÄúGeneraci√≥n Bicentenario‚ÄĚ. Hoy, con la perspectiva que el tiempo me ha dado, considero como un s√≠mbolo de mi paso por este colegio el salir un a√Īo antes de la Gran Fiesta: nunca me he sentido lo suficientemente Institutano como para soportar un a√Īo entero de chovinismo Institutano. Incluso, fue uno de los argumentos a favor cuando decid√≠ pasar de curso el a√Īo pasado, el no estar aqu√≠ para el bicentenario. ¬ŅPor qu√©?

Recuerdo claramente el segundo d√≠a de clases del 2007, cuando lleg√≥ una profesora, y nos empez√≥ a contar la historia de este colegio, adem√°s de decir que del Instituto Nacional han salido 18 Honorables Presidentes De La Rep√ļblica, nos coment√≥ que tambi√©n hab√≠an salido de esta instituci√≥n importantes forjadores de la patria, que cuando nos pasaran Historia de Chile en segundo medio sabr√≠amos. Sin embargo, luego de que en el preuniversitario me pasaran Historia de Chile (en el colegio no la vi m√°s de un mes), reconozco que la profesora obvi√≥ el contarnos varios detalles.

Detalles como que entre los 18 presidentes de Chile, no son pocos los que tienen las manos manchadas con sangre de este pueblo. A modo de ejemplo, Institutano fue Pedro Montt Montt, presidente de Chile que dio la orden de asesinar a 3.500 salitreros en el Norte Grande, conocida actualmente como la mayor matanza en la historia de nuestro pa√≠s (despu√©s de los 17 a√Īos de dictadura, claro) hablo de La Matanza de la Escuela de Santa Mar√≠a de Iquique. Tambi√©n a mi profesora se le olvid√≥ mencionar que Institutano fue Germ√°n Riesco Err√°zuriz, presidente de la Rep√ļblica en el periodo del auge de la ‚ÄúCuesti√≥n Social‚ÄĚ destacando la matanza a ra√≠z de la Huelga de la Carne, la cual dej√≥ un saldo de m√°s de 300 muertos en las calles del centro de Santiago. Previamente, destacan dos tristes hechos en la historia de Chile en que Institutanos tambi√©n han sido actores principales. Fue un Institutano Manuel Bulnes Prieto, quien sofoc√≥ la Revoluci√≥n Liberal de la Sociedad de la Igualdad, causando decenas de bajas. Fue Institutano tambi√©n, Anibal Pinto, presidente de Chile, quien nos condujo a una absurda guerra contra nuestros hermanos peruanos y bolivianos por intereses oligarcas. Esta guerra, la Guerra del Pac√≠fico, caus√≥ 3 mil bajas en Chile y m√°s de 10 mil bajas en los pa√≠ses vecinos.

Diego Portales tambi√©n fue Institutano. Para todo el que sepa un poco de historia, cualquier aproximaci√≥n resultar√≠a vaga en tratar de explicar las obras de √©l. Prohibi√≥, so pena de c√°rcel, el participar en chinganas. Instaur√≥ una nueva forma de castigo para los ‚Äúcriminales peligrosos‚ÄĚ, azotes p√ļblicos. Conocida es su frase: “Palos y bizcochuelos, justa y oportunamente administrados, son los espec√≠ficos con los que se cura cualquier pueblo, por arraigadas que sean sus malas costumbres.”.

Pero, para terminar con este breve, recorrido hist√≥rico por la ‚ÄúHistoria no contada‚ÄĚ de los ilustres Institutanos, quisiera concluir con un deseo: El pr√≥ximo a√Īo hay elecciones presidenciales. Ojal√° el n√ļmero de presidentes Institutanos no crezca hasta los 19. Me dar√≠a verg√ľenza que Laurence Golborne, un Institutano que hasta hace 3 a√Īos era Gerente General de Cencosud, (a saber: Jumbo, Paris, Santa Isabel, Costanera Center, entre otros) consorcio que paga $4.072 de patente al a√Īo, fuera presidente de Chile.

M√°s all√° de la falsa historia que nos han intentado vender del Instituto, el principal problema que reconozco adem√°s funciona como parte b√°sica, casi como un pilar que sostiene todo este aparataje institucional: los mitos y tradiciones.

Recuerdo cuando mi curso de s√©ptimo b√°sico conoci√≥ por boca de un profesor, una famosa frase que termin√≥ dando vueltas por la cabeza de todos mis compa√Īeros: ‚ÄúErrar es humano pero no Institutano‚ÄĚ sin tener estudios algunos de pedagog√≠a, ni pretender hacer un an√°lisis psicol√≥gico de la educaci√≥n, me parece que la pregunta cae de caj√≥n: ¬ŅA qu√© clase de profesor se le puede pasar por la cabeza decirle eso a ni√Īos de 12 a√Īos? ¬ŅPor qu√© intentar separar al Instituano del humano com√ļn y corriente? ¬ŅTan inteligentes somos? Luego de vivir 6 a√Īos con esa frase, ¬ŅC√≥mo se le explica a alguien que obtuvo 500 puntos ponderados en la PSU? Y que sali√≥ con un NEM y un Ranking por debajo de la media nacional.

Desde el primer d√≠a que pis√© este colegio, sent√≠ como todos los dardos y las acciones van dirigidas a un solo objetivo: el √©xito. El √©xito no como un instrumento para un fin mayor y m√°s noble (la felicidad, por ejemplo). Sino como la meta final de la vida. Un √©xito aparente eso s√≠, un √©xito centrado s√≥lo en lo econ√≥mico: ser puntaje nacional, estudiar una carrera tradicional, casarse, escalar lo m√°s alto posible en la empresa, comprarse una camioneta para pegarle la insignia del instituto en el parabrisas. Como dir√≠an los Fabulosos Cadillacs: ‚ÄúEn la escuela nos ense√Īan a memorizar: fecha de batallas pero que poco nos ense√Īan de amor‚ÄĚ. Amor a lo que hacemos, amor al pr√≥jimo, amor a la clase o incluso a la humanidad. No, nada de eso. S√≥lo buenos puntajes para el d√≠a de ma√Īana comprarse la camioneta 4×4.

Frases como esas son las que forman el car√°cter del general del alumno Institutano: petulante, soberbio, chovinista y exitista. Personalmente, no es ning√ļn orgullo ser el colegio m√°s odiado de los ‚Äúemblem√°ticos‚ÄĚ (y no me trago el cuento que nos dec√≠an los profesores que es porque somos los m√°s inteligentes o los con mejores pololas) es porque de una u otra manera de verdad creemos que nosotros no nos equivocamos: porque somos Institutanos.

En este colegio desde que entramos, se nos ha inculcado el valor de la competencia y la discriminaci√≥n. Las evaluaciones tienen que ser individuales. Para que as√≠, la satisfacci√≥n del que se sac√≥ un siete, sea personal. De √©l solo. Sin embargo en la vida: ¬ŅQu√© actividad se puede desempe√Īar solo? Ninguna. Nos educan en una burbuja id√≠lica.

Cuando miro hacia atr√°s, pienso: ¬ŅQu√© valores aprend√≠ en este colegio? Si todos hemos sido testigos de horrorosas frases estilo: ‚Äúcorran como hombres, no como maricones‚ÄĚ ‚Äúasuman sus consecuencias como machitos‚ÄĚ ‚Äúal colegio se viene solamente a estudiar‚ÄĚ o ‚Äúdejen la poblaci√≥n en la casa‚ÄĚ ¬ŅSon acaso estas frases las que corresponden a un colegio que se jacta de estar forjado sobre los valores de la ilustraci√≥n? No lo creo. Aprop√≥sito de los mismo, yo personalmente no he sido testigo, y tengo la impresi√≥n que es una conducta que va en retirada, pero hasta hace s√≥lo un par de a√Īos, era com√ļn ver a un respetado y sacralizado profesor de este colegio, echando alumnos de la sala por negro. O suspendiendo aleatoriamente (Hac√≠a formarse a un curso y dec√≠a: un, dos, tres: suspendido. Un, dos, tres: suspendido) s√≥lo para demostrar su hipot√©tico poder en este colegio. Ahora bien, de lo que s√≠ he sido testigo, es de tratos abiertamente homof√≥bicos por parte de profesores hacia compa√Īeros homosexuales: ‚ÄúEste colegio por gente como ustedes est√° como est√°, v√°yanse‚ÄĚ y, en la misma l√≠nea he sido testigo de de profesores peg√°ndole a compa√Īeros (no combos ni patadas, pero s√≠ empujones)

Estas son algunas de las cosas que hacen que yo no pueda sentirme orgulloso, como me han dicho que tengo que estarlo, de portar esta insignia. No podr√≠a sentirme orgulloso de ir en un colegio que la sola idea implica discriminaci√≥n. Si la educaci√≥n en Chile fuera buena en todos los establecimientos educacionales ¬ŅQu√© motivo habr√≠a para la existencia del Instituto Nacional? Ninguna. Si mi antiguo colegio me hubiese ofrecido la misma calidad de ense√Īanza que el nacional, yo no me hubiera cambiado. Pero me cambi√© porque no la ofrec√≠a. Entonces, ¬ŅC√≥mo sentirme orgulloso de haber dejado a 40 ex compa√Īeros pateando piedras en mi ex colegio, para yo venir y ‚Äúsalvarme‚ÄĚ de no patear ‚Äďtantas- piedras? La sola idea suena aberrante.

No puedo dejar de mencionar lo sorprendente que fue para m√≠ ver en la p√°gina del preuniversitario Pedro de Valdivia (de los mismos due√Īos de la Universidad Pedro de Valdivia, la cual tiene preso a su ex rector por el esc√°ndalo de las acreditaciones) un aviso que dec√≠a que hab√≠an firmado un convenio con el Instituto Nacional. El s√≠mbolo del lucro en la educaci√≥n firmando un convenio con el s√≠mbolo de la educaci√≥n p√ļblica. Es as√≠ como el CEPAIN lleva a la pr√°ctica sus comunicados ‚Äú¬Ņa favor de la educaci√≥n p√ļblica? ¬ŅQui√©n los autoriz√≥ para usar el nombre del colegio, a qui√©n le preguntaron?‚ÄĚ Pat√©tico.

Para concluir esta katarsis contenida por 6 a√Īos, me gustar√≠a compartir con ustedes dos an√©cdotas que me ocurrieron este a√Īo en el colegio.

Corr√≠an los primeros meses del a√Īo, cuando equis profesor pregunt√≥ en voz alta a todo mi curso: ¬ŅQui√©n de aqu√≠ sabe qu√© es la comisi√≥n Valech o el informe Rettig? Ninguna mano se levant√≥. Nadie de un cuarto medio humanista del ‚ÄúMejor colegio de Chile‚ÄĚ lo sab√≠a.

Y la segunda, casi en la misma l√≠nea: El 11 de Septiembre del a√Īo que se va, cay√≥ martes. D√≠a en el cual me tocaba por asignatura Historia electivo e Historia Com√ļn. En mi interior, cuando me dirig√≠a al colegio pens√© que por lo particular de la fecha, y por ser un curso Humanista usar√≠amos esas 3 horas para discutir respecto al tema. Craso error. Parece que era m√°s importante las Batallas Napole√≥nicas en historia com√ļn y la Ley de oferta y demanda en historia electivo que las bombas de ruido que se escuchaban explotar en el colegio a esas horas de la ma√Īana. Comentando con unos compa√Īeros en el recreo la situaci√≥n, recordamos que nunca, en los 6 a√Īos que llevamos en el colegio nos pasaron el Golpe de Estado (donde, parad√≥jicamente, muri√≥ un Presidente Instituano). Es decir, haciendo el experimento que yo s√≥lo sepa lo que me han pasado en el colegio y nada m√°s, no sabr√≠a qui√©n fue Augusto Pinochet en la historia de Chile. Repito: Cuarto medio humanista en el mejor colegio de Chile.

Ahora bien (aqu√≠ viene la parte emotiva) no podr√≠a ser tan hip√≥crita de s√≥lo quedarme en la cr√≠tica. Digo hip√≥crita porque yo postul√© al nacional porque quise y me qued√© aqu√≠ tambi√©n porque quise. Y es porque dentro de todo lo yermo aun existen peque√Īos oasis f√©rtiles. Profesores en los que se puede confiar una palabra m√°s all√° de la materia oficial, profesores que entienden la educaci√≥n m√°s que como un ‚Äúmotor de asenso social‚ÄĚ y que conciben al colegio m√°s que como un preuniversitario de 6 a√Īos. Profesores de materias ‚Äúno-psu‚ÄĚ que luchan d√≠a a d√≠a contra el sistema para darle dignidad a su ramo. Y creo que lo logran, sus ramos son los m√°s dignos de todos. Pedro Lemebel, un escritor chileno en una cr√≥nica rememorando sus a√Īos en el Liceo Manuel Barros Borgo√Īo lo describe mejor que yo, cito: ‚ÄúPero rescato de ese liceo, las clases progresistas que me ense√Īaron pol√≠tica, filosof√≠a, literatura, poes√≠a y otras lecturas m√°s all√° del horroroso Quijote en papel de biblia que despu√©s me lo fum√© entero‚ÄĚ. No dar√© nombres, pues s√© como funcionan las cosas en este colegio y no quiero que vinculen a ning√ļn profesor con este discurso, pero estoy seguro que ellos saben qui√©nes son.

Paradocentes que muchas veces te alegran el d√≠a con sus saludos y su disponibilidad desinteresada y casi religiosa para ayudarte. Los t√≠os auxiliares que a las 7.30 de la ma√Īana cuando llegas a la sala y est√°n s√≥lo ellos barri√©ndola son tu primer ‚ÄúBuenos D√≠as‚ÄĚ, t√≠as del Kiosko que nos prestaban microondas cuando a mitad de a√Īo dejaron de funcionar los del casino, y en general toda la gente que te conoce por tu nombre y no por tu apellido o n√ļmero de lista, a todos ellos: gracias, infinitas gracias y espero no se dejen avasallar, porque sepan que tienen todo en contra.

Sin m√°s que palabras de agradecimiento para, como dije anteriormente, lo f√©rtil dentro de lo yermo, palabras de disculpas a los que me dieron la oportunidad de leer un discurso, palabras de desprecio para quienes hacen de este colegio un preuniversitario de 6 a√Īos deshumanizador, les digo a ustedes, compa√Īeros de generaci√≥n: √©xito, pero √©xito de verdad, del que incluye felicidad y crecimiento personal.

Y espero que con estas palabras no haya herido su orgullo Institutano, si fuera as√≠, cumplir√≠a mi deseo: ‚ÄúS√≥lo espero que el d√≠a de mi licenciatura, me reciban con gritos de odio‚ÄĚ.

Compa√Īeros, hoy, se acabaron los 12 juegos. Muchas gracias

Benjamín Gonzalez, Presidente del 4to F Humanista del Instituto Nacional

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