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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Matías Burboa, cambió su rumbo hacia el periodismo tras el terremoto del 27F. Decidió ser comunicador al presenciar la devastación y conectar emocionalmente con las personas. Durante su paso por la universidad, se destacó por su trabajo en medios locales y su enfoque en contar historias con claridad y precisión. Actualmente, lucha contra la desinformación en la televisión abierta mediante sus redes sociales, buscando dar sentido a la comunicación.

Cuando iba a cursar cuarto medio en el Colegio Bicentenario República de Brasil de Concepción, Matías Burboa, pensaba que su futuro estaba en la arquitectura.

Era 2010 y al finalizar ese año, debía rendir la entonces Prueba de Selección Universitaria (PSU). Pero en las vacaciones de ese año, ocurrió el evento que modificó sus planes académicos: el terremoto del 27 de febrero.

El sismo que alcanzó una magnitud de 8,8 MW, fue enormemente destructivo para la Región del Bío-Bío, pues alcanzó una intensidad de IX en la escala de Mercalli, el grado que define el evento como “muy destructivo”. “Como un mes antes de dar la Prueba de Selección Universitaria (PSU), salí del clóset y dije: ‘quiero ser periodista’”, afirma Burboa, en una franca entrevista con BioBioChile.

Conmovido por el escenario de destrucción, Matías vio en el periodismo, una profesión para conectar emocionalmente con las personas. “Vi lo que pasó con el terremoto y dije: ‘No, esta es la huevada que quiero hacer’. ¡Esto es! Quiero andar en la calle y hablar con la gente”.

“Cuando estaba en la universidad me gustaba mucho Mónica Rincón, no la conozco personalmente, pero yo amo su habilidad para todo lo que tiene que ver con las comunicaciones, para dar su opinión cuando corresponde. De hecho, en Concepción, fui a una charla de ella, y ahí contó la vez que llegó con pantuflas, minutos después de que ocurriera el terremoto”, rememora Burboa.

“Ahí encontré que el periodismo era todo lo que está bien”, resume.

El Matías universitario

Una vez que Matías ingresó a estudiar en la Universidad del Desarrollo, pronto se hizo conocido entre sus compañeros, por tener una personalidad extrovertida. De hecho, en los premios organizados por todas la generaciones, Matías obtuvo el galardón de “Mr. Florerito y Mr. Periodismo” los cinco años consecutivos. “Yo era el más florero o el más periodista, porque empecé a trabajar desde muy chico”, aclara el comunicador penquista.

“Para mí, la universidad fue un proceso bien raro, porque tuve la oportunidad de demostrar que esto de las comunicaciones, me gustaba mucho, pero también era sentir que todo el mundo me decía: ‘Ay, este huevón, ¿por qué se mueve tanto?"”, afirma Burboa, en referencia a su trabajo en los medios de comunicación.“Mientras mis compañeros carreteaban, yo trabajaba los fines de semana”, recuerda Burboa. Así pues, desde su época como estudiante, el penquista empezó a realizar corresponsalías para TVN y también paralelamente, reporteaba para Radio Bío-Bío, recién en su segundo año.

En lo que concierne a sus años como universitario, Matías Burboa, expresa que el oficio de periodista, lo aprendió directamente en el reporteo del día a día. “En la universidad, era el hueón intenso que estaba en todos lados”, detalla alegremente Matías. “Yo estudié periodismo pensando en que iba a trabajar en la tele en Santiago”, destaca el periodista. “Quería convertirme en el comunicador en que la gente confiara”, afirma.

Matías Burboa en un despacho para 24 Horas | Captura

“Entonces, cuando llegó el momento de hacer mi práctica, yo la chuteé un año. No la hice entre cuarto y quinto, como se hace normalmente por malla curricular. La hice después de quinto, porque en mi mente, yo decía: ‘Si voy a hacer una buena práctica, no quiero que me vayan a ofrecer pega y yo salga con que tengo que volver a Concepción a terminar un ramo’, afirma con contundencia Matías.

“Entonces, la dejé para el final de mi carrera, lo que significó atrasarme un semestre, pero efectivamente, cuando terminé de hacer la práctica en la edición central de 24 Horas, me ofrecieron pega y me quedé”, recuerda.

Una vez adentro, Matías tuvo que demostrar que en su etapa en los medios locales de Concepción, había aprendido los bemoles del oficio. De esta manera, Burboa tenía que preparar algunas notas para el noticiero central. “A mí me tiraron a los leones altiro”, expresa con picardía.

El contador de historias

“Va a sonar supercliché, pero lo digo siempre, a mí me encantan las historias”, reconoce el comunicador. “El periodismo es eso, contar historias y ojalá contarlas bien”, define Burboa.

También Matías, defiende que hoy, existe muchos recursos para contarlas. “Hoy prefiero pararme frente a una cámara y contar algo”, detalla en relación a su giro como contador de historias, ya sea a través de plataformas como TikTok e Instagram. “Cuando la gente me escribe que esta recuperando la fe en el periodismo, yo no se si puedo cargar con esa responsabilidad, pero si he aprendido que para contar una buena historia, no tienes que ser el primero”, recalca con mucho sentimiento en sus palabras.

“A mí me interesa que la noticia quede clara, por dios que es difícil entender, por ejemplo, la arista de la muñeca bielorrusa, lo que hago básicamente es tomar al usuario, sentarlo y decirle, ‘mira, ella es Ángela Vivanco. Lo que hizo, según la justicia, es esto. Y esto ocurre en un contexto mucho mayor, que son los chats de Hermosilla, etc"”, ejemplifica.

“Si tengo a alguien que me escucha, la persona puede conectar con la historia, además, yo pongo intención a lo que digo y también trato de escribirlo bien”, relata Burboa.

En ese sentido, el comunicador penquista aclara que hoy a través de los teléfonos, se puede acompañar a las personas, hasta que se quedan dormidas, señalando que ese nivel de intimidad, se parece bastante a la conexión emocional con la radio, que en sus propias palabras infunde una emoción muy “heavy”. “Me encantaría hacer radio y volver a conectar con la gente, a través de un medio en vivo, sería muy bonito”, reflexiona.

A raíz de su trabajo en redes sociales, Matías hace hincapié que al trabajar como editor periodístico en una productora, hoy su apuesta informativa en sus redes, no le genera ingresos extras. “No estoy haciendo ningún tipo de publicidad ni recibiendo plata de nadie por ahora. Yo tengo mi trabajo que me generan las lucas para sobrevivir todos los meses, no necesito este ingreso extra, entonces prefiero limitarme a disfrutar este proceso de contar historias”, precisa a nuestro medio.

La desinformación en la televisión abierta

“A ver, a mí me encanta la tele, pero también es cierto que con el pasar de los años, cada vez la gente está viendo menos tele. Sin ir más lejos, tuvieron que cambiar la unidad de medición del rating, para que tuviera un grado de sentido los puntitos”, comenta Burboa, sobre el cambio en los últimos años de la televisión abierta.

Y continua: “Yo creo que la tele es muy importante y hay que usarla bien, tiene que tener sentido el comunicar”, rescata. “Hoy en día estoy en una cruzada en mis redes, donde combato la desinformación de la televisión abierta, en donde agarro cosas que aparecen en la tele que son mentira, exageraciones, prejuicios o opiniones desinformadas, los corto, las subo a mis redes y las hago bolsa”.

A través de este ejercicio de rigor periodístico, Matías analiza los argumentos y opiniones de los protagonistas de la noticia. “Creo que hoy en día la tele sigue siendo importante, pero hay que darle una vuelta para que tenga sentido”, reflexiona. “Estar en la tele o estar en la industria porque sí, no tiene ningún sentido”, precisa Burboa.

También el periodista expresa que entiende que muchas veces la información puede cambiar rápidamente, que lo que estaba instalado como una verdad, a los pocos segundos puede ser refutado por un nuevo dato. “La inmediatez te pilla, por eso cuando subo mis videos, no los hago corriendo, porque no tengo ningún apuro, no quiero ser el primero en contar la historia”, expone Burboa.

“La inmediatez de la tele es exquisita, porque te entrega la adrenalina, te entrega la pasión del rating y los puntitos. Pero claro, también hay cierto riesgo, el pantallazo de un generador de caracteres [se trata de un texto o gráfico insertado durante una transmisión en vivo], te deja una información que al final a los cinco minutos puede cambiar”, complementa. “Cuando prendes la tele, veo a mis colegas a los que respeto y quiero profundamente, hablando como si fueran abogados, con un nivel de tecnicismo con el que nadie entiende”, destaca Burboa, como la asignatura pendiente de la TV actual.

En referencia, a la faceta opinante de algunos colegas, Burboa es categórico: “Yo creo que hoy en día, cuando hay que salir a cuestionar un hecho que es inaceptable, uno ya no puede ser objetivo, cuando hablamos de corrupción o cuando hablamos de abuso, yo no tengo ni que subir el tono de voz, ni enojarme. No es necesario apelar a ese tipo de cosas. Creo que es importante que los periodistas intenten perseguir la objetividad, pero esa objetividad, también implica reconocer cuando algo se hace mal”, remarca.

“La Patita lo es todo”

En reiteradas entrevistas, Matías ha mencionado el profundo amor, que siente por su madre, Patricia Burboa. “La Patita como le digo yo, desde que tengo uso de memoria, debe ser probablemente la persona que más ha hecho por mí”, señala visiblemente emocionado.

Siendo hijo único, Matías señala que su familia se compone únicamente por su madre. “Siempre ha sido así”, relata. “Cada cuestión que yo he conseguido hacer en la vida, ha sido porque en algún momento, ella invirtió en aquello”, subraya el periodista. “En términos financieros, de energía, de educación, de enseñanzas, la Patita lo es todo”.

“Yo creo que detrás de cualquier profesional, siempre hay una familia que sacrificó algo para que esta persona llegara ahí, tiempo, energía y lucas. Cuando era muy chico, mi mamá trabajaba mucho y era muy fome porque —según me contó— cuando se iba temprano a trabajar, yo estaba durmiendo y cuando ella volvía también estaba durmiendo porque ya era de noche”, recuerda Matías, sobre su infancia en Concepción.

Matías junto a su madre, “La Patita”

“Su pega era muy intensa, porque yo estaba en proceso de crecer y me tenía que quedar con mis abuelos (su abuelo materno “Titín” y su abuela “Gigi”), frente a la figura de un padre que jamás existió”, afirma Matías. “Entonces la Patita es la que ha hecho toda la pega”, resalta a BBCL. “Por esta razón, invertí el orden de mis apellidos, Burboa es mi apellido, el otro apellido [Vera] se quedó atrás”, agrega.

Así pues, Matías también ha sufrido el lado amargo de la exposición mediática, al vivir la filtración de material íntimo. “Fue una experiencia lamentable, a la que cualquiera está expuesto”. “Lo que me pasó fue que me robaron el teléfono en la calle y a partir de eso, me quedó esa gran escoba. La verdad no me hace muy bien recordarlo”, puntualiza.

Al final de la entrevista, el periodista resalta que siente mucha alegría al recibir el cariño de la gente, en especial, si hay adultos mayores y jóvenes, que eligen informarse con él. “Es muy satisfactorio que me pidan una foto en la calle o que les mande un saludo por teléfono, creo que es de las cosas más lindas, porque yo aspiro a contar historias, pero de repente, uno llega a la intimidad de la gente”. complementa. “Eso se siente muy rico”, explica.

“Al revisar los mensajes, me encuentro con comentarios que dicen: ‘gracias, entendí todo’, pucha, para mí, eso es lo más bonito, me parece superimportante que la confianza haya que ganársela”.