Un reciente informe puso sobre la mesa la alta cifra de cesáreas en el sistema público chileno, en comparación con otras naciones; y además, revela que disminuirlas aumentaría las camas disponibles y reduciría en millones de pesos el presupuesto de Salud.
En concreto, el 46% de los nacimientos en la red pública se realizaron mediante cesárea en el 2024, cifra que supera ampliamente el rango de entre 10% y 15% recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
¿Qué hay detrás del alto número de cesáreas en Chile?
Sin embargo, expertas aclaran que no se debe demonizar este procedimiento, pues, en algunos casos, son completamente esenciales, pero también que hay una imagen errada de los partos por cesárea.
Al respecto, la matrona y académica de la Escuela de Obstetricia y Puericultura de la Universidad de Santiago, Constanza Olivares Silva, explicó en un comunicado de prensa que “hay cesáreas que son realmente necesarias y que tienen una indicación médica porque existe riesgo para la madre o el recién nacido“.
En esos casos, dice la experta, “son procedimientos que salvan vidas”. Sin embargo, el aumento de mujeres con patologías no explica por sí solo los altos índices que tenemos en Chile, señaló.
La especialista indicó que la evidencia identifica múltiples factores no médicos detrás del fenómeno del número de cesáreas en nuestro país. Entre ellos, mencionó aspectos culturales asociados al miedo al dolor o a una percepción negativa del parto, además de elementos relacionados con la organización de los servicios de salud.
Según Olivares, también influyen “las altas cargas laborales, la falta de acompañamiento continuo y las dificultades para brindar una atención personalizada, como recomienda la OMS”, explicó.
¿Posibles complicaciones de una cesárea?
Al mismo tiempo, la académica enfatizó que, aunque se trata de una práctica habitual, la cesárea sigue siendo una cirugía mayor y, por lo tanto, presenta riesgos significativamente superiores a los de un parto vaginal.
“Hay mayores posibilidades de pérdida de sangre, infecciones posparto y lesiones de órganos vecinos durante el procedimiento. También existen riesgos de complicaciones posteriores y una recuperación más prolongada y dolorosa”, afirmó.
La académica agregó que estas consecuencias pueden afectar directamente el establecimiento del vínculo temprano entre madre e hijo y dificultar el proceso de lactancia.
“Las mujeres no siempre llegan suficientemente preparadas o informadas sobre los beneficios y riesgos de cada tipo de parto”, sostuvo.
¿Qué hacer al respecto?
Respecto de las medidas para revertir esta tendencia, destacan la necesidad de fortalecer el rol de las matronas en la atención de embarazos de bajo riesgo, mejorar la educación prenatal y promover prácticas asociadas al parto humanizado.
Isabel Achurra, matrona jefe del Proceso Reproductivo de Clínica RedSalud, explicó a BioBioChile que tanto en el mundo público como en el privado, donde hay un nacimiento, hay una matrona. “Su rol es acompañar el parto fisiológico y garantizar que ocurra en un entorno respetuoso, seguro y humanizado”, explicó.
En el sistema público, ese acompañamiento es aún más protagónico, porque es la matrona quien conduce el trabajo de parto y atiende el nacimiento, con presencia las 24 horas asegurada por los turnos de relevo.
¿Aumentar el número de matronas o aumentar su participación durante la gestación podría aumentar el conocimiento respecto a las cesáreas y llegar a disminuirlas? Efectivamente, dice la experta.
“Una mayor participación de las matronas es una estrategia clave para revertir las altas tasas de cesáreas actuales, tal como lo evidencian las estadísticas internacionales y el reciente informe de Clapes UC”.
¿Más matronas en el sistema de salud?
Los modelos de atención liderados por matronas demuestran consistentemente una disminución en las intervenciones médicas innecesarias, promoviendo un cuidado más respetuoso y centrado en la fisiología natural del nacimiento, añade Achurra.
Si se incrementaran las instancias de controles prenatales con matronas, se podría entregar a las gestantes una información mucho más robusta y detallada sobre los beneficios del parto vaginal frente a la cesárea, explicaron.
En tanto, Claudia Santiago, ginecoobstetra del mismo centro de salud, destacó que la evidencia científica demuestra que el acompañamiento significativo durante el trabajo de parto, sumado a una relación matrona-gestante “uno a uno”, contribuye a disminuir el número de cesáreas y de partos instrumentalizados.
Pero no es todo, también ayuda a mejorar el test de Apgar del recién nacido y a acortar los tiempos del trabajo de parto, “porque la matrona puede dedicarse íntegramente a una sola mujer”.