Según la Rae, el término “corrupción” se aproxima a la práctica por parte de sus gestores, consistente de la utilización de sus funciones en provecho económico o de otra índole.

La palabra es amplia y precisa a la vez, pues se refiere a acciones u omisiones en búsqueda de un resultado final: la satisfacción de los intereses privados.

Sin embargo, en Chile a veces este término se concibe como sinónimo de cohecho, evocando historias de personajes oscuros, con maletines llenos de billetes, prácticas mafiosas, compra de votos, influencias sobre decisiones relevantes, etc.

Por lo general, todas estas circunstancias no llegan a ser conocidas por la ciudadanía, pues se caracterizan por su sofisticación y ausencia de rastros. A primera vista, ambos significados parecen referirse a lo mismo, sin embargo no siempre pareciera ser así.

La tarifa por minuto más cara de Chile

Nuestro Movimiento nace de la indignación por los cobros abusivos de los estacionamientos en nuestra ciudad (Valparaíso), espacio público que es de todas y todos los porteños, el cual ha sido entregado a empresas que en nada favorecen a Valparaíso y su gente.

El resultado de esto; la tarifa por minuto más cara de Chile en una de las ciudades más golpeadas por la pobreza a nivel nacional. Estos $640 cobrados independientemente que usemos 1-30 minutos es una distorsión abusiva por donde se mire, e indigna profundamente.

Es así como decidimos enfrentar dicho aprovechamiento como usuarias y usuarios. Sin embargo, a poco andar, nos encontramos con la existencia de razones más profundas que han sustentado todo este perjuicio a nuestros bolsillos, y llegamos así a las modificaciones de contratos de concesiones de estacionamientos del 2014 heredadas hoy a la Alcaldía Ciudadana.

Nuestro Movimiento nace de la indignación por los cobros abusivos de los estacionamientos en nuestra ciudad, espacio público que es de todas y todos los porteños, el cual ha sido entregado a empresas que en nada favorecen a Valparaíso y su gente.

El resultado de esto; la tarifa por minuto más cara de Chile en una de las ciudades más golpeadas por la pobreza a nivel nacional.

- Matías Ossio (Vocero No+AEPV)

Tales cambios contractuales fueron celebrados entre la administración del ex-Alcalde Sr. Jorge Castro y la empresa Consorcio S.A.

Esta lesión al patrimonio de Valparaíso ha sido posible debido a la aprobación del Concejo Municipal de dichos cambios al contrato, y tienen hoy a la municipalidad percibiendo un porcentaje minoritario de las utilidades del sistema, una sobre-explotación de las plazas concesionadas, atrasos injustificados en las obras de estacionamientos subterráneos de Plaza O’Higgins, deudas impagas al municipio, y un nulo beneficio para la comuna.

En este contexto, algunos concejales pretenden continuar perpetuando hoy este abuso hacia la ciudadanía, minimizando la gravedad del daño y las responsabilidades del caso, escudándose en no haber leído los contratos, en una supuesta negación de información, etc.

Parquímetro en Valparaíso | Pablo Ovalle Isasmendi | Agencia UNO
Parquímetro en Valparaíso | Pablo Ovalle Isasmendi | Agencia UNO

Con lo que no han contado estas autoridades es que cualquier ciudadano puede acceder a las actas municipales en donde consta que si se abordaron suficientemente las modificaciones en cuestión, que el tratamiento de las mismas fueron arbitrariamente abordadas de manera de restarle protagonismo a éstas, y que las observaciones contractuales se aprobaron a conciencia de la ventaja que significaban estas para Consorcio S.A en desmedro de la ya debilitada posición municipal.

Así, concluimos que este gran menoscabo a la comunidad no se infringe únicamente hacia los usuarios de estacionamientos, sino que su efecto nocivo se amplía hacia el municipio y a toda la ciudadanía porteña.

Y pese a cualquier maniobra comunicacional que hoy se quiera implementar para desviar la atención de la opinión pública, quienes genuinamente sientan un arraigo por Valparaíso debieran aportar en orientar la misma hacia las responsabilidades legales y administrativas del caso, contribuyendo así a que no vuelvan a repetirse casos como los que hoy presenciamos.

Resultaría insostenible que los actores locales que tienen relativa capacidad de incidencia para detener estos contratos abusivos, miren con indiferencia como nuestras autoridades en el futuro prolonguen este perjuicio financiero para Valparaíso, utilizando para aquello la autoridad municipal que la ciudadanía les entregó.

Esto último, pareciera indicarnos estar en presencia de un posible caso de corrupción y no necesariamente de cohecho.

Matías Ossio C.
Vocero No+AEPV