Hablemos de decisiones difíciles entonces: no es difícil dar la orden de evacuar a la gente cuando su vida está en peligro.

Cada vez que existe una emergencia o una catástrofe de grandes proporciones, como la que hemos visto en Lirquén, Concepción y en Florida en las últimas semanas, vemos un desfile de autoridades eludiendo culpas y acusándose los unos a los otros por la falta de acción.

Parece que el mayor temor no es resolver el problema, sino que alguien crea que la responsabilidad es suya. Pero lo cierto es que las responsabilidades de cada autoridad están claramente definidas en una ley: la ley 21.364, que crea el Sistema Nacional de Prevención y Respuesta ante desastres (SINAPRED). Lo sepan esas autoridades o no, la ley 21.364 lo define, ley que, por lo demás, fue publicada en agosto de 2021, hace más de 4 años.

Hace unos días escuchábamos al alcalde de Penco, Rodrigo Vera Riquelme, en un medio local decir que él había tenido que tomar la difícil decisión de evacuar a su gente. Le comunico al alcalde que asumir esto no es opcional, es su deber según esta ley (ver Artículo 4, letra f; Art. 8 y 13).

También en esa entrevista se quejaba de las consecuencias que podría haber tenido si él tomaba esa decisión y la catástrofe no ocurría. El alcalde debe saber que esta responsabilidad le corresponde y que las consecuencias habrían sido graves para él si no tomaba esa decisión viendo el peligro y no al revés (Art. 45).

El alcalde iba más allá en la entrevista y decía que el Estado no había estado presente, esto sería divertido, si no fuera tan preocupante, el alcalde ignora que él es parte del Estado. Y que es su responsabilidad también estar presente, no sólo durante la emergencia, sino también durante la recuperación.

Y si uno les cree a los vecinos de los barrios más maltratados por el fuego, como Gabriela Mistral, Geo Chile, Los Pescadores, Villa San Carlos, entre otros, no lo ha estado como corresponde. No de la manera que los vecinos lo necesitan y esperan. ¿Quiénes sí han estado? Las organizaciones de la sociedad civil, los voluntarios de todo Chile, las universidades, los influencers, los empresarios pequeños y grandes, las fundaciones, otros municipios de Chile.

En las semanas más críticas, mientras muchas familias necesitaban apoyo urgente, el acopio municipal mantenía ayuda guardada. Durante los días de lluvia más intensos, el acopio municipal mantenía rollos y rollos de plástico guardados, sin distribuirlos a quienes los necesitaban con urgencia, carretillas para trabajos guardadas, herramientas, alimentos, todo acopiado.

Hablemos de decisiones difíciles entonces: no es difícil dar la orden de evacuar a la gente cuando su vida está en peligro. Una decisión difícil es salir de su casa, la que ha construido con todo su esfuerzo y amor durante toda su vida, sabiendo que podría no verla nunca más.

Una decisión difícil es tirarse en una cancha boca abajo esperando que el fuego no lo queme porque no pudo evacuar y sin saber si usted y su familia se van a salvar.

Una decisión difícil es tener que dejar a la mascota que le ha acompañado toda la vida en el fuego, porque si lo saca, usted también se quema. Una decisión difícil es tener que armar toda su vida de nuevo sin apoyo de nadie. Esas son decisiones difíciles y un alcalde debería saberlo, así como debería conocer la ley.