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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Autoridad Sanitaria prohibió el baño y las actividades marítimas y recreativas en la playa Maule de Puerto Saavedra, en La Araucanía, tras confirmarse la presencia de fragatas portuguesas. La medida se adoptó luego de una alerta de la Armada y una inspección en terreno. El seremi de Salud (s), Rodrigo Arzumendi, llamó a evitar todo contacto con ejemplares vivos o muertos, pues sus tentáculos pueden causar quemaduras, irritación, problemas respiratorios e incluso paros cardíacos.

Prohibición de baño y de actividades recreativas en playa Maule de Puerto Saavedra, región de La Araucanía, dispuso la Autoridad Sanitaria tras detectarse en el lugar presencia de ejemplares de fragata portuguesa.

La medida se adoptó luego de que efectivos de la Armada, pertenecientes a la Capitanía de Puerto de Carahue, alertaran sobre el avistamiento de ejemplares en la playa ya señalada.

Esto último, generó que funcionarios de la Oficina de Acción Sanitaria de Imperial se trasladaran hasta el sector para verificar en terreno la presencia de las especies.

Al respecto, el seremi de Salud (s), Rodrigo Arzumendi, precisó que “hemos decretado prohibición de baño y de cualquier actividad marítima o recreativa que se genere en la zona terrestre de la playa afectada. Como Autoridad Sanitaria, nuestro llamado es a respetar esta disposición, a no generar ningún contacto con las especies que han sido encontradas en la playa varadas, muertas o vivas, ya que cualquier contacto puede producir daños a la salud de las personas”.

La fragata portuguesa habitualmente se relaciona con una medusa, aunque en estricto rigor corresponde una especie de hidrozoo sifonóforo de la familia Physalia Physalis, que habita en aguas cálidas del planeta.

Está formada por un flotador que tiene un tamaño de hasta 20 centímetros, mientras que del cuerpo central cuelgan numerosos tentáculos que tienen hasta 10 metros de largo.

Se ha identificado que al contacto con la piel sus tentáculos generan serios daños en la salud, ya sea con ejemplares vivos o muertos, generando un intenso dolor, como quemadura, irritación, problemas respi­ratorios e incluso paros cardiacos.