En la actualidad, es cada vez más común utilizar servicios y productos financieros para realizar actividades cotidianas. Desde comprar verduras hasta realizar trámites como reservar viajes o pagar cuentas, pueden requerir de estos. En ese sentido, en Chile existen altos niveles de bancarización. En cifras, acorde a un informe de la CMF, el 97% de las personas en el país tienen productos como cuentas en el banco, tarjetas u otros.
Pero, ¿eso significa que todos sabemos utilizar de forma óptima todo lo que ofrece la banca? La respuesta es que no. Acorde a la Radiografía a la Educación e Inclusión Financiera, los niveles de alfabetización en ese sentido solo alcanzaron los 35 puntos, en una escala sobre 100. Estas cifras en Chile, como recalcaron desde el estudio, se han mantenido bajo los 50 puntos en los últimos años, lo que señala que, en el país, hay poco conocimiento sobre productos y servicios bancarios.
Esta investigación se traduce en que solo el 20% entiende cómo funciona la tasa de interés; un 22% conoce lo que es la inflación; 19% no comprende la rentabilidad futura; y 40% no reconoce los términos.
La falta de información tiene como consecuencia que las personas se endeuden más y no lleguen a fin de mes con su sueldo. Por ejemplo, recientemente, “¿Qué pasa con el sueldo el Salario?”, un análisis realizado por Jobint a través de Laborum, indicó que el 90% de las personas no puede ahorrar, mientras que el 91% tiene alguna deuda y al 79% su sueldo le alcanza solo dos semanas.
De esa manera, la inclusión financiera no consiste solo en tener una tarjeta y saber pagar con ella, sino que también significa ser consciente de las responsabilidades que conlleva el acceso a servicios para poder ahorrar, protegerse y emprender.
Al respecto, Diego Vidaurre, CEO de Machbank, comentó que “tener una cuenta no basta para estar incluido financieramente. La inclusión se produce cuando las personas usan los productos, los entienden y los aprovechan para mejorar sus decisiones, sea para organizar su día a día, ahorrar, invertir o acceder a un crédito en condiciones claras”.
En las pymes esa necesidad es aún más concreta. Acorde a un artículo del Ministerio de Economía, el 48% de los microempresarios no accede a crédito formal y termina financiándose de forma más cara o informal.
En ese sentido, el ejecutivo recalcó que los bancos tienen la responsabilidad de mostrar sus servicios de manera clara y transparente. Por eso, desde la entidad han impulsado algunas iniciativas, como el programa nacional Valor Pyme, con el que buscan entregar variados beneficios a los emprendimientos, con el fin de disminuir estas cifras, acompañando a más de 400 mil emprendedores.
Diego Vidaurre puntualizó que “para quien entra por primera vez al sistema, la simplicidad y la transparencia pesan más que cualquier atributo comercial, porque de esa primera experiencia depende que vuelva a confiar y a usar la banca. Por eso, cerca de 4,5 millones de personas han confiado en MACHBANK y en Bci para abrir sus cuentas y acceder a más soluciones que les permitan tomar el control de su futuro. Medir la inclusión por el uso y no por la apertura de cuentas es el cambio de mirada que se necesita”.