Una nueva nominación al cargo de ministro suplente del Tribunal Constitucional se podría convertir en otra piedra en el zapato para el Gobierno y el Ministerio de Justicia. Se trata de Sandra Ponce de León, quien tuvo dos pasos por el órgano en los que salió con fuertes polémicas de por medio.
Tal como había adelantado Bío Bío Investiga, la semana pasada el Ejecutivo oficializó el retiro de Daniel Montalva como uno de los dos nominados para llegar a la suplencia del máximo órgano en materia constitucional. Asimismo, desde el Gobierno anunciaron que la elegida para ocupar el cupo sería Sandra Ponce de León.
A diferencia de Montalva, cuyas credenciales en materia constitucional se cuestionaban, Ponce de León cuenta con experiencia dentro del mismo tribunal del que ahora pretende ser ministra suplente. En dos períodos, fue tanto relatora como jefa de gabinete de la Presidencia del TC.
No obstante, esa misma experiencia podría jugarle en contra. Quienes estuvieron en la entidad por esos años cuentan fuera de micrófono que como relatora tuvo una fuerte disputa con el ministro Iván Aróstica por el cambio de una frase en un fallo. Y en 2014, como jefa de gabinete, se negó a renunciar a su cargo, un puesto de confianza, tras el cambio en la Presidencia del órgano.
La situación ha generado suspicacias entre los ministros del Tribunal Constitucional. Meses atrás, se enteraron de que la presidenta, María Pía Silva, tenía la intención de volver a nombrarla jefa de gabinete. Fuentes de la Unidad de Investigación de Bío Bío aseguraron que la presidenta descartó la contratación luego de que algunos ministros se acercaran a manifestarle sus reparos.
Una “frasecita” a favor de las isapres
Abogada de la Universidad Gabriela Mistral, magíster en Derecho Público de la Universidad Católica de Chile ―donde obtuvo el premio Alejandro Silva Bascuñán, como la mejor alumna de la promoción―, Sandra Ponce de León Salucci asumió como relatora del TC en 2006. Aparte de sus credenciales académicas, para esa fecha contaba con años de experiencia como abogada en Contraloría y como jefa del área de defensa judicial en distintas reparticiones del Ministerio de Obras Públicas.
Y durante un lustro se mantuvo en el cargo sin mayores sobresaltos. Mientras algunos la describen como diligente, otros mencionan que sentían que le faltaba proactividad. Sin embargo, su rendimiento no tuvo que ver con su salida, cuentan las mismas voces, sino un episodio en particular que involucró al ministro Iván Aróstica.
Según lo recuerda una fuente, Aróstica debía redactar un fallo relacionado con la tabla de factores de la Ley de Isapres. Se trataba de jurisprudencia relativamente nueva, asentada en una sentencia cuya vista y acuerdo habían ocurrido justo antes de que el ministro arribara al tribunal. Durante la tramitación de uno de los tantos requerimientos de inaplicabilidad que se revisaron en los meses siguientes, el ministro acusó que la relatora, Sandra Ponce de León, había cambiado sin su autorización una frase del texto:
—Era una frasecita que cambiaba la doctrina a favor de las isapres —recuerda una fuente—. Ella lo negó.
El asunto, cuenta el mismo conocedor de la materia, fue discutido en el Pleno, pero no se tomó ninguna determinación al respecto. En las actas, de acuerdo con la revisión de la Unidad de Investigación de Bío Bío, no quedó consignado. Según el mismo inquirido, a las pocas semanas, en mayo de 2011, Ponce de León renunció.
Jefa de gabinete
Otra fuente asegura que, a propósito de ese incidente con Aróstica, una de las personas que defendió a Ponce de León fue la ministra Marisol Peña:
—Se reunió con Aróstica y le cuestionó que cómo podía pensar que Ponce de León hubiera hecho una cosa así —menciona—. Pero él estaba convencido, creía que lo había hecho por influencia de otro ministro.
Según esta versión, Peña no creía en la teoría de Aróstica, no sólo por su buena percepción del trabajo de Ponce de León, sino también porque los fallos eran revisados con intensidad y recibían observaciones constantes de los ministros antes de su publicación.
Luego de un paso de seis meses como jefa de la División Jurídica del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, Ponce de León volvió al TC en noviembre de 2011, esta vez como jefa de gabinete del presidente Raúl Bertelsen.
Cuando Bertelsen estaba por salir del cargo, hacia agosto de 2013, Ponce de León habló con Marisol Peña, que había ganado la elección interna para reemplazarlo y asumiría como la primera presidenta del TC. Le planteó la posibilidad de seguir en el cargo, a lo que Peña accedió.
Al año siguiente, intentó hacer lo mismo, esta vez con Carlos Carmona, pero él se negó.
No renuncia
Fue así como llegó el episodio que marcaría el fin —hasta el momento— de la carrera de Sandra Ponce de León al interior del TC. Porque, pese a que Carmona le informó que ya tenía una persona en mente para ocupar el puesto de jefa de gabinete, ella se negó a renunciar.
Los ministros entendían que se trataba de un cargo de confianza del presidente y que, en consecuencia, Ponce de León debía presentar su dimisión con la salida de Peña, por lo que su resistencia no pasó inadvertida y llegó a ser discutida en el Pleno del 28 de agosto de 2014.
De acuerdo con el acta de la sesión, el ministro Carmona anunció al Pleno su elección para la futura jefa de gabinete. A continuación, Marisol Peña contó que Ponce de León había decidido no presentar su renuncia y planteó la posibilidad de que se declarara la vacancia del cargo conforme a lo previsto en el artículo 163 de la Ley Orgánica Constitucional del Tribunal Constitucional “con el fin de facilitar la conformación del equipo” que apoyaría a Carlos Carmona.
De acuerdo con una fuente consultada, ese fue el mecanismo que encontró Peña para enfrentar una situación que a ella misma le incomodaba. Pero el Pleno no estuvo de acuerdo con el planteamiento: el artículo 163 involucraba necesariamente el pago de una indemnización por años de servicio. En su caso, llevaba tres años en el cargo y su sueldo era de alrededor de $5 millones, por lo que correspondía pagarle $15 millones para sacarla.
—Fue extraño, incómodo. La mayoría entendíamos que no correspondía la indemnización por ser un cargo de confianza —señala un exministro.
El experto recuerda que Carmona cesó a Ponce de León sin indemnización, aunque el acta del Pleno siguiente, del 2 de septiembre, menciona que en esa sesión el recién asumido presidente informó al resto que ella había “presentado su renuncia al cargo” ese mismo día.
Círculo PUC
Sandra Ponce de León estuvo entre los ocho abogados que se presentaron como postulantes ante el Tribunal Constitucional para el cargo de ministro suplente en enero de 2025. El órgano debía armar una septena, por lo que sólo un candidato quedaría afuera de la lista que se enviaría a la Presidencia de la República.
Ella quedó en sexto lugar, con cuatro votos de los ministros Alejandra Precht, Marcela Peredo, Miguel Ángel Fernández y María Pía Silva. Esta última se convirtió en presidenta del TC en julio pasado.
—Son muy cercanas; se mueven en un círculo de la Católica, de ministros que son muy afines —expresa un exministro.
Entre 2012 y 2015, María Pía Silva coordinó tres libros de derecho en los que Ponce de León escribió distintos capítulos. A la inversa, Ponce de León coordinó dos obras, publicadas en 2021 y 2023, en las cuales Silva escribió una parte.
De acuerdo con fuentes al interior del TC, Silva quiso que Ponce de León fuera su jefa de gabinete tras asumir, pero encontró oposición entre los ministros:
—Encontró resistencia entre los ministros, de distintas tendencias, que se le acercaron a expresarle reparos por la forma en que había salido cuando había sido jefa de gabinete —expresa una fuente fuera de micrófono.
De acuerdo con la misma persona, que fuera la carta escogida por el Gobierno ha despertado suspicacias sobre un posible rol en su nominación por parte de Silva, quien como presidenta del TC está en constante comunicación con la administración de José Antonio Kast. Por la vereda contraria, otro miembro del TC asegura que “no hay incomodidad” a propósito del tema.
—Es probable que la haya recomendado María Pía, así son estas cosas. Existen estas trenzas —comenta un exmiembro del TC.
El mismo exministro menciona que, más allá del aspecto político del nombramiento, considera que Ponce de León representa un perfil profesional que no encaja bien en el Tribunal Constitucional:
—Ella es una buena profesional, buena profesora, que sabe pasar la materia —comenta el experto—, pero en el TC hay que tener doctrinas muy claras, porque en Chile siempre hay dos hipótesis muy malas para cambiar de opinión: plata o política. Entonces, yo prefiero alguien de quien sepa lo que piensa. En cambio, ella tiene una mixtura de ideas, no genera doctrina.
Otra fuente consultada sobre lo mismo plantea que quizás la resistencia en el TC se debe a que piensan que podría ser una persona conflictiva por su negativa a renunciar como jefa de gabinete:
—Fue un episodio particular, no fue mi experiencia en general con ella, es una buena profesional —asevera.
Consultada por la Unidad de Investigación de Bío Bío, Sandra Ponce de León prefirió no referirse a los antecedentes sobre sus dos pasos por el Tribunal Constitucional y su fallido nombramiento como jefa de gabinete de María Pía Silva.
Por su parte, desde el equipo de comunicaciones del TC informaron que la ministra presidenta Silva manifestó que “la presidenta del Tribunal Constitucional no comenta las decisiones que corresponde al Senado adoptar, ad portas del cumplimiento de sus atribuciones”.
—Como lo indica la ley, el Pleno del TC elaboró una lista de 7 destacados abogados tras su presentación de antecedentes. Luego envió esa lista al Poder Ejecutivo, que es quien decide la dupla de nombres que se envía al Congreso, para el proceso de toma de la decisión del nombramiento de dos suplentes de Ministros del Tribunal Constitucional —señaló Silva.
Junto con Sandra Ponce de León, la nominación del Gobierno también contempla a la doctora en Derecho Constitucional Leslie Sánchez. La propuesta se debería revisar en el Senado dentro de un par de semanas.