Como Agrupación Judía Diana Arón (AJDA), organización independiente de judías y judíos de Chile comprometidos con los derechos humanos, expresamos nuestro más enérgico rechazo ante la escalada de violencia contra el pueblo palestino en Hebrón y Gaza.

El 24 de octubre, un día después de que dos palestinos armados mataran a dos soldados israelíes en un puesto de control cercano, el ejército israelí lanzó una operación a gran escala en Hebrón, en Cisjordania ocupada. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA), cerca de 3.000 palestinos ya fueron expulsados de sus hogares, y miles más están en riesgo de correr la misma suerte.

El derecho internacional es claro. El IV Convenio de Ginebra, que rige en los territorios ocupados, establece en su artículo 33 que “no se castigará a ninguna persona protegida por infracciones que no haya cometido” y que “están prohibidos los castigos colectivos”. Los autores del ataque murieron en el enfrentamiento; quienes hoy pagan son miles de familias que nada tuvieron que ver con él.

Pero la operación no es una simple reacción al ataque. El ataque sirvió de pretexto para acelerar una política que Israel aplica desde hace décadas en los territorios ocupados. Hebrón no es un hecho aislado. Se suma a una escalada de violencia de colonos, demoliciones y desplazamientos forzados que, en conjunto, apuntan a un propósito reiteradamente expresado por autoridades israelíes: ampliar los asentamientos, anexar territorio y reducir la presencia palestina en sus tierras.

Según OCHA, entre enero de 2023 y agosto de 2026, 127 comunidades palestinas de Cisjordania han sufrido desplazamiento total o parcial, 47 de ellas por completo, y el ritmo de desplazamiento en 2026 duplica el de los tres años anteriores.

En enero de 2026, la comunidad beduina de Ras Ein al-Auja, con unas 600 personas, fue desplazada en su totalidad. A comienzos de 2025, la Oficina de Derechos Humanos de la ONU ya había documentado el desplazamiento forzado de toda la población de los campamentos de Jenin, Nur Shams y Tulkarem, más de 33.000 personas, y advirtió sobre una “expulsión masiva” en Cisjordania.

Mientras tanto, en Gaza el cese al fuego vigente desde octubre de 2025 no ha detenido la muerte. El Ministerio de Salud de Gaza reporta casi 1.500 palestinos muertos desde entonces. Prácticamente toda la población de la Franja, 2,1 millones de personas, ha sido desplazada y sobrevive hacinada en carpas y refugios improvisados, sin comida suficiente, sin agua potable y sin atención médica; según la ONU, no queda en Gaza un solo lugar seguro ni digno.

Israel controla cerca de dos tercios del territorio y restringe la entrada de insumos básicos, incluso los repuestos necesarios para desalinizar agua.

Con la llegada del invierno, unas 950.000 personas viven en zonas expuestas a inundaciones, y solo el 18% de las familias que necesitan refugio ha recibido alguna ayuda.

El bloqueo continúa, la ayuda humanitaria que ingresa es una fracción de lo acordado y la prensa internacional sigue sin acceso libre a la Franja.

Por todo esto, AJDA exige:

1. El cese inmediato de las acciones militares, las demoliciones y los desplazamientos forzados contra el pueblo palestino.

2. El levantamiento del bloqueo y el ingreso pleno de ayuda humanitaria a Gaza.

3. El acceso libre e independiente de la prensa internacional a Gaza y Cisjordania.

4. El fin de la complicidad de gobiernos, empresas e instituciones que sostienen política, militar o económicamente estas políticas.

5. La suspensión de Israel de todas las organizaciones internacionales mientras mantenga una política de desplazamiento y destrucción de la población palestina.

6. Que los responsables de crímenes de guerra y de lesa humanidad sean investigados y juzgados ante los tribunales competentes.

Como judías y judíos, herederos de una historia de persecuciones y exilio, sabemos adónde conducen la deshumanización y el silencio.

“Justicia, justicia perseguirás”, enseña la Torá.

Hacemos un llamado a todas las instituciones del Estado y de la sociedad civil a adoptar medidas concretas ya expresadas por muchas instituciones y organizaciones a través del mundo para que estas exigencias se cumplan.

Agrupación Judía Diana Arón (AJDA)

Nuestra sección de OPINIÓN es un espacio abierto, por lo que el contenido vertido en esta columna es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial de BioBioChile